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Enviar un mensaje privado Autor amcafe
Cuando estudiaba el segundo curso de la Universidad tuve que encontrar pensión, por lo que buscaba una habitación que no fuese muy cara, y además buscaba que la propietaria fuese guapa, por si acaso....Había tenido en ese aspecto experiencias muy gratificantes y esperaba que la cosa continuara en ese sentido. Encontré al final una casa muy apetecible, una habitación muy confortable, y solo vivían en la casa una viuda joven con una hija adolescente. Averigué más tarde que la chica tenía 18 años recién cumplidos, pues tenía mucha ilusión por acudir a votar, pero por su apariencia física hubiese pasado por una chica de 14 o 15 años, estaba muy aniñada. Mi atendón erótica por tanto se concentró en la madre, una señora de unos cuarenta años, de muy buen ver, con un buen culo, respingón y unas tetas todavía poderosas, turgentes, acogedoras, eso esperaba.
Me acogieron muy bien, eran las dos mujeres, madre e hija, muy simpáticas. Estaba como en mi propia casa y notaba que les caía también bien,no les venía mal, modestia aparte, un poco de compañía masculina. Yo tenía un truco que me había dado muy buenos resultados en las otras casas en las que había estado. Le decía a la patrona que era de muy mal levantar, que me costaba mucho levantarme de la cama, que me despertase por favor, y yo entonces me las ingeniaba para provocar una situación erótica. Sé que algunos o algunas de ustedes se reirán de mi inocente truco, pero les aseguro que me ha dado muy buen resultado, no sé muy bien el porqué, la verdad. Bueno, pues, le dije a la patrona que por favor que entrase a despertarme, que no era suficiente que golpeara la puerta, que debía entrar y abrir la luz y hablarme, pues mi despertar era muy lento y penoso. Me las prometía muy felices, pero pronto me di cuenta que con la madre no había nada que hacer, pues era una mujer de muy buen ver, seguramente tenía ya novios que la areglaban o simplemente pasaba de mí, o me consideraba demasiado joven, yo tenía solo 21 años, y quizá a ella tan jovencitos no le gustaban. Pero la impresión básica era que tenía ya un novio o novios que la satisfacían sobradamente, por lo que no me hacía caso, era inmune a mis modestos encantos, en fin,que pasaba olímpicamene de mí, por lo que tuve que cambiar de táctica.
Entonces me fije en la hija, parecia todavia una niña, aunque tuviera 18 años, no era mi tipo propiamente,pero me entro el morbo de acariciarla, de seducirla. En fin, como dice el dicho, a falta de pan buenas son tortas, y yo tenía que conformarme con las tortas. Modifiqué adrede la hora de mi levantada para que fuese la hija antes de irse al colegio la que me despertase, pues la madre se levantaba antes y se iba a trabajar, por lo que al despertarme y hacerme levantar la hija, estariamos solos los dos. Solo tuve que modificar la hora de levantarme. Yo la apremiaba a la chica de que no solo llamase a la puerta, sino que entrase y abriese la luz y me hablase.
Al cabo de unos días de despertarme ideé un truco audaz, que podía salir bien o mal, dependía de la suerte. Yo me despertaba antes de que entrase la chica, y entonces me destapaba, me bajaba el pantalón del pijama y dejaba salir mi polla, toda, enhiesta, toda tiesa, para que la viese la chica.La chica esa mañana abrió la puerta, encendió la luz y se quedó parada viendo mi polla. Yo la observaba de reojo, para ver cuales eran sus reacciones. El primer día la chica se quedó muy parada al ver mi polla enhiesta. Entró diciéndome algo, pero al ver mi imponente polla se calló de repente, se quedó unos momentos viendo la polla, retrocedió y desde la puerta gritó y gritó hasta que yo le contesté, y ella se marchó. Yo estaba muy despierto, pero no me levanté, lo hice más tarde, y delante de su madre, con toda audacia, le recriminé que no hubiese entrado para sacudirme las sábanas. Ella, delante de su madre, enrojeció, aunque su madre no se dio cuenta, y me dijo que al día siguiente seguro que me levantaba, ya haría ella todo lo posible.
Al día siguiente repetí la operación, me desperté antes, me bajé el pantalón y saqué la polla toda dura y enhiesta. La chica se quedó un buen rato mirando la polla, yo la veía por el rabillo del ojo, se acercó, me quitó las sábanas y salió corriendo. Luego nos vimos los dos en la cocina, y ella me miró, pero no dijo nada, no mencionó para nada mi polla y yo tampoco le dije nada, hablamos como si nada, como antes del incidente con la polla, bueno con la visión de mi polla, pues de verdad no había ocurrido nada de nada. Así durante varios días, hacíamos la comedia la chica y yo, de común y tácito acuerdo, aunque luego para nada mencionábamos el asunto. Ella entraba, veía mi polla, se quedaba unos momentos viéndola, me sacudía las sábanas y salía huyendo como alma en pena.
Pero una mañana, entró, se quedó mirando la polla , se acercó, la tocó con los dedos de la mano un ratito, luego me quitó las sábanas y salió también corriendo. En el comedor no mencionamos para nada el asunto, ella estaba roja de excitación, pero yo no le decía nada de nada, quería dejar madurar el asunto, que marchaba muy bien, pues ella no le decía nada de mi polla a su madre.De haberle dicho algo, la madre, como es natural, me hubiese echado de su casa inmediatamente. Yo no tenía prisa, sabía que el asunto marchaba de maravilla, solo tenía que tener paciencia, la fruta madura ya caería. Un día después de tocarla con los dedos se la puso dentro de la boca un ratito, muy poco, pero me la chupó un momentín, me sacudió las sábanas y salió corriendo. Luego en el comedor no decíamos nada, ella parecía que quisiese que yo dijera algo, pero a mí me deba mucho más morbo no decir nada y dejar correr los acontecimientos que se desenvolvían de forma muy favorable para mí, pues era mucho más morboso no decir nada y que ella fuese chupándomela por la mañana. Cada día me la chupaba un ratito más, me sacudía las sábanas y se marchaba, toda acalorada, y luego en el comedor intentaba disimular su excitación. Desde luego debía estar muy excitada, pues era con toda seguridad la primera polla enhiesta y dura que veía en su vida, y la primera polla que había tocado y chupado, debía ser muy morboso para ella. Para mí era también muy gratificante, aunque se notaba que la chica carecía de experiencia en tal sentido, y no chupaba todo lo bien que a mí me hubiera gustado. Y por el acuerdo tácito al que habíamos llegado no podia enseñarla, tenía que aprender ella de forma autodidacta. La chica aprendía muy rápido y bien, pues un día en el que prolongó la chupada yo me corrí y no pude evitar el estremecerme y casi gritar. Ella apartó la boca al correrme yo y la leche salpicó todo el suelo ensuciándolo. Ella salió enseguida toda acalorada, no hizo falta que me despertase......Aquel día en el comedor tampoco nos dijimos nada, aunque ella estaba muy excitada, se la veía pensativa y enrojecida, pero a mí me dio mucho mas morbo y placer no comentarle nada, dejar como si nada hubiese pasado y confiar en que al día siguiente me la volvería a chupar. Tuve la verdad tentaciones de hablarla para desnudarla y penetrarla, pero su cuerpo adolescente todavía, a pesar de sus 18 años me desanimó. De forma egoísta pensé que con la penetración no obtendría más placer que con las chupabas que me suministraba. Además de forma autodidacta la chica me la chupaba cada día mejor, ya no rozaba mi polla con sus dientecillos, y manejaba muy bien la lengua cuando tenía la polla dentro de su boca. La chupaba ya de maravilla, mejor que si la hubiese enseñado yo, la chica era muy lista y como le gustaba mucho el chupar mi polla, lo hacía muy bien. Yo notaba como ella al chuparme se excitaba mucho y lo hacía con vicio, con frenesí, con mucha ilusión, era una auténtica artista en el arte de chupar una polla como es debido. Su madre se iba a trabajar antes, y ella me chupaba la polla todas las mañanas antes de despertame oficialemnte, excepto en los dias festivos en que su madre no iba a trabajar y yo me levantaba muy tarde, pues no tenía que acudir a las clases.La chica me chupaba la polla todas las mañanas, excepto las festivas, y me la chupaba hasta el final, hasta que me corriera yo, pero nunca hablamos del tema para nada. A mí me daba mucho más morbo dicha situación y la chica nunca se atrevió a hablarme del tema. Tuve tentaciones de hablarle en alguna ocasión, no para verla desnuda y penetrarla, sino para lamerle su almejita, que debía ponerse muy mojadita.mientras me la chupaba, pero me daba tanto morbo la situación existente, y como ella no se atrevía.......Así transcurrió mi estancia maravillosa en aquella casa, nunca me han chupado la polla con posterioridad con tanta ingenuidad, con tanta ternura. Me la han chupado en ocasiones con más arte y más habilidad y maña, pero nunca una chica puso tanto su alma en la chupada como la que puso aquella chica....
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