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UNA FIESTA INOLVIDABLE

Rafael

Autor Rafael

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Publicado el 02/08/2008 | 561 Visitas | 2 Comentario(s)

 

UNA FIESTA INOLVIDABLE

Por José Dávila A.

 

“Los declaro marido y mujer…”

Carlos y Rosa cruzaron sus miradas brillantes de felicidad y se besaron tierna y respetuosamente en la mejilla frente al párroco de la iglesia de Santo Domingo.

A poca distancia de ellos, se ubicaban sus aristocráticas madres acompañados de sus cónyuges con actitud de vasallos. Sofía  Alcántara de los Arcos y Bosques de Echegaray, progenitora de Carlos y, María del Carmen Socorro de los Ángeles de Valderrama, mamita de Rosa, con admirable discreción, enjugaban una  lágrima producto de la emoción que les embargaba la ceremonia religiosa. La primera con un  fino pañuelo bordado en Brujas, Bélgica, y la segunda con otro similar confeccionado en la tienda más exclusiva de la Quinta Avenida de Nueva York.

Cuando la caravana de invitados, integrada por, embajadores, ministros, licenciados, generales de cinco estrellas, abogados, doctores, científicos. filántropos, cosmonautas,  familiares y amigos íntimos, abandonaba el templo con rumbo a los elegantes salones del palacio colonial de Santa Clara en donde se ofrecería un suntuoso banquete, Sofía, con la elegancia y discreción que demanda todo manual de buenas costumbres, le preguntó con disimulo a su ya consuegra María del Carmen:

-Querida, no se te habrá olvidado comprar el pastel de la boda ¿verdad?

María del Carmen  pegó un reparo como yegua arisca en campo bravío y con la sorpresa dibujada en su rostro, lo dijo todo. “Por todos los ángeles de la guarda, ¡se me olvidó!”. Sofía, ocultó su disgusto y continuó preguntando: ¿Y los canapés de langosta, cangrejo,  almeja japonesa, atún holandés y bacalao noruego? Sofía, sorprendida, confesó: “Santo Dios que me guarda, ¡también se me olvidó!”. Sofía sentía que las tripas se le hacían nudo, pero insistió en su interrogatorio: “¿Y las botellas de  champagne Moét el Chandon, especialmente “blanca” con uva cardonal? “¡Jesús me agarre confesada, hasta ahora recuerdo que tenía algo pendiente qué hacer!”. A estas alturas, Sofía era una bomba de tiempo a punto de explotar. A pesar de todo, controló sus instintos terroristas,  respiro profundo y finalmente cuestionó: “Pero si te habrás acordado del postre Bísquet Glasé de Amaretto ¿no es verdad?”

 María Del Carmen tragó saliva y murmuro contrita: “Aún no he ido por ellos”.

Como era de esperarse, Sofía Alcántara sintió que se le marchitaban los Bosques de Echegaray y con envidiable y reprimida frialdad, respondió: “No te preocupes  María  (así a secas, subrayándolo como nombre de sirvienta) yo me encargo de todo. Sin embargo, no  reparó en decirle suavemente al oído: “¡Con un carajo, no cabe duda que eres una “pendeja”! Su contraparte acuso el golpe y con increíble inocencia, propuso: “No te preocupes Sofía, todavía tengo tiempo de ir a comprar unos tacos de carnitas o cochinita pibil y agua de limón”.

-¡Idiota! – por fin estalló Sofía Alcántara: “¡¿Pero cómo se te ocurre que en las mesas con manteles españoles, centros de flores exóticas, con vajilla de Baviera y copas de Murano, saleros de cristal rosado y servilleteros de plata, en donde se van a sentar Secretarios de Estado, emisarios del Papa, embajadores, califas, invitados especiales y hasta el presidente Hugo Chávez de Venezuela, vamos a servir vulgares tacos de carnitas  y agua de limón?!

Carmen, sabiamente, cerró la boca y Sofía advirtió tajante: “¡Yo me encargaré!”.

Como por arte de magia, Sofía, con celular en ristre, movilizó su batallón  de súbditos para que la brevedad se hiciera cargo del banquete. Cuando la comitiva de los felices novios se presentó en los centenarios salones de palacio colonial de Santa Clara, todo estaba dispuesto en perfecto orden. Nadie podría imaginar lo que había acontecido minutos antes a las puertas de la iglesia.

En el centro de gran salón, un gran pastel de ocho pisos, decorado con delicado toque  barroco con incrustaciones de almendras, nueces,  cerezas, moras y pistaches, se erguía suntuoso y  coronado con una pareja de muñecos frente a frente que eran los vivos retratos de Carlos y Rosa.

El ágape transcurría sin novedad, cuando Sofía, con tres botellas de Moét el Chandon entre pecho y espalda, se le subió a la cabeza su ascendencia de los Arcos en compañía de los Bosques de Echegaray, y  sin contemplación alguna se enfrentó a su consuegra gritándole a voz en cuello: “¡Me debes dos millones y medio de pesos del banquete que te correspondía gastar!”

-¡¿Qué?! -reparó como gallo de pelea María del Carmen y advirtió fajándose la falda. “Ni loca manita. ¡Tú te ofreciste, tú escogiste, tú compraste,  tú pagaste!

-¡Eres una vieja gorrona y aprovechada! –gritó furiosa Sofía.

Como en rayo en tormenta oceánica, los concurrentes, sorprendidos,  guardaron silencio.

-¡Y tú una hipócrita!

-¡Maldita!

-¡Babosa, además de ideota!

-¡Muerta de hambre! –remarcó Sofía con los ojos fuera de sus cuencas, otrora perfectamente maquilladas.

-¡Desgraciada presumida!

-¡Prostituta!

-¡Buscona!

María del Carmen Socorro de los Ángeles de Valderrama, más furibunda que una leona en celo se fue encima de Sofía y acto seguido se prendió de sus greñas, hasta dejarlas echas un amasijo, mientras que la señora de los Arcos y Bosques de Echegaray, le hacía garras la blusa y el sostén. Ambas había iniciado una batalla a muerte y pronto rodaron por el suelo entre maldiciones de barrio, mordidas, piquetes de ojos, rasguños, zapatazos y mordidas en salve sea la parte.

Ya se había armado la de Dios es padre, cuando los respectivos maridos, ahora consuegros, entraron  al quite para  imponer la paz.

-¡Mira lo que ha hecho la estúpida y alcohólica de tu mujer! –vociferó el consorte de María del Carmen.

-¡Estúpida tu madre y alcohólico tu padre! –respondió desafiante el esposo de Sofía.

Sin más preámbulos, se inició un segundo combate que se empató con la batalla femenina. Puñetazos, patadas e insultos dudosos de buen gusto, se sucedieron sin interrupción. Los presentes estaban azorados y empezaron a escabullirse rápidamente, mientras que los hijos, primos, sobrinos y hasta los nietos de las dos familias, reforzaron el pugilato y todo se convirtió en una confusa maraña de pelea arrabalera o lucha campal sin límite de tiempo en un ring de la arena “Coliseo”

Sin duda alguna la sarracina era épica: por doquier volaban peinetas, vasos, copas, platos, corbatas, servilletas, calzones, mesas, sillas, mallas, floreros y retumbaban ya los más escandalosos improperios en las cuatro paredes del añoso salón del convento de Santa Clara-

Los novios, azorados, no sabían qué hacer, hasta que Carlos recriminó:

-Mira nada más; ¡todo lo inició tu madre que está borracha!

-¡No es cierto!

-¡Si es cierto!

-¡Pues ya no te quiero!

-¡Ni yo tampoco!

-¡Quiero divorciarme ahora mismo!

-¡Yo también!

A lo dicho, pecho. Cada quien jaló por su lado buscando en la trifulca a sus respectivos abogados. En tanto,  la batahola poco a poco se fue diluyendo. Las dos luchadoras iniciadoras de la reyerta, en condición de piltrafas, proseguían viéndose con singular odio.

-¡Esto no se ha acabado! -advirtió Sofía.

-¡Por supuesto, que no!

-Voy por mi pistola –amenazó Alcántara de los Arcos

-¡Uy, qué miedo! Espérame aquí que voy por mi escopeta de doble cañón! -reviró enseñando los dientes María del Carmen Socorro de los Ángeles de Valderrama.

En este paréntesis, los escasos familiares sobrevivientes, ofuscados, lamían sus heridas de guerra. No podían creer hasta dónde había llegado el veneno del rencor, mientras que en su entorno todo eran ruinas, salvo  el gran pastel de ocho pisos decorado con admirable toque  barroco con incrustaciones de almendras, nueces,  cerezas, moras y pistaches.

Ahí estaba, inhiesto, arrogante, intocable. Sin embargo, había desaparecido la pareja de muñecos  que frente a frente eran los vivos retratos de Carlos y Rosa…

 

 



Comentarios

Fito

Fito

02/08/2008

# 1

Excelente Rafael. Asì son las cosas, alcohol descontrolado, el dinero y una ofensa, suficientes para desconocer linajes ni costumbres. Muy bueno. Saludos. ( PD: los tacos de carnitas hubiesen quedado bièn en la mesa, son sabrosos, un poco picosos, pero buenos).jeje

amandaclavel

amandaclavel

03/08/2008

# 2

Bebida Y Matrimonio no andan de la mano..jajaja. lo dio por experiencia.

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