Deslizo el último recuerdo de tus ojos
sobre la memoria de tu adios, y entonces,
la sensación del olvido regresa,
añorando tu calidez,
recordando cada segundo que tu mano se posó con la mía
El reloj avanza cruelmente, y las nubes de lo perdido pronto oscurecen
¿será entonces que regresa la razón de lo vivido?
¿o la muerte de la memoria traerá, finalmente, el descanso soñado?
Tal vez simplemente sea el eco del pasado,
una última hoja de otoño flotando a mi alrededor,
y tu imagen, tu imagen se despliega ante las vistas de tu historia
nace, salta, danza en mi memoria,
se rie de mí, y al final, desaparece como una sombra que nunca existió
No puedo negar que tu recuerdo vive en mí
y que lo pasado, y los recuerdos de lo oculto
retozan aún en una idea que teme dejar el nido,
sueñan aún, con la esperanza de tenerte,
de vivirte, de soltar tu cabello al amanecer,
y despedirte con un beso mientras tus ojos pierden el brillo
¿Será que una oportunidad llegará con las nubes?
¿o su odio permanecerá eternamente,
cada dìa atormentando la idea de lo vivido y la memoria de lo anhelado?
Tu imagen vive en mí, y se niega a morir, así como el amor que nunca expresé,
teme abandonarme y encaminarse al desierto del adios
todavía conservo aquella hoja que depositaste en mis manos
y todavía mantengo el recuerdo de tu fragil figura jugando a mi alrededor
Tentadora, gracil, inocente, fugaz
como una estrella perdida en lo lejano,
pero deseosa a jugar por el mundo
y entenderlo todo
¿volverá alguna vez la sensación de lo seguro?
¿o permaneceran en mí las tres memorias de nosotros, antes del amanecer?
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