209 usuarios registrados 658 textos publicados 610 comentarios
Autor bor
Calificación Promedio:
Publicado el 19/02/2008 | 122 Visitas | 0 Comentario(s)
Tabaco
Siempre que se iba a dar un paseo, decía que iba a comprar tabaco, en broma, puesto que no fumaba. Le hacía gracia esa mezquina tradición popular de poner de excusa lo del tabaco, para abandonar a mujer e hijos. Y le divertía decirle eso a su chica, sólo para fastidiarla un poco, cuando le preguntaba que a dónde iba.
Nunca le dio motivos para sospechar. Salía una hora y volvía, visiblemente cansado de andar. Ambos respetaban mucho la intimidad y la libertad del otro, disfrutando de sus pequeños momentos de soledad. Mientras él caminaba o meditaba en un parque, ella podía sentarse tranquilamente a leerse un libro en absoluto silencio o regar sus plantas, hablándolas para que sintieran su cariño.
Su relación funcionaba así. Ambos eran muy independientes y orgullosos. No gustaban de que nadie invadiera eso, pero aún así se querían y se necesitaban. Por eso rara vez discutían.
Pero la monotonía se iba instalando en sus vidas, sentían que algo les faltaba, que sus vidas no estaban siendo como soñaron. Cada uno, a su modo, no conseguía llenarse con su trabajo, a pesar de lo mucho que pelearon por llegar a esa posición laboral y económica. Día a día llegaban más tristes, más irascibles a casa. Se toleraban menos las manías del otro.
Un día estalló una discusión por alguna cosa trivial. No discutían por tener razón, sino por la frustración de una vida incompleta a pesar de todo el esfuerzo y sacrificio. Cuando ya se dijeron todo lo que produjo su ira, él, visiblemente turbado quiso darse una vuelta para despejar la cabeza. Ella le preguntó que a dónde iba, con mucha acritud. Él, sin saber qué decir ni medir sus palabras, respondió lo de siempre, que iba a buscar tabaco.
Ella, se tomó a mal que él bromeara con algo así en ese momento, aún incapaz de ver que él lo había dicho por error. Pero se quedó en silencio, sin decirle nada por no volver a gritarse el uno al otro. Él salió, temblándole las manos y los labios, pero caminando decidido al parque de al lado.
Ella sintió miedo, por primera vez en su vida. Se dio cuenta de lo que sería su vida sin él. Lo que supondría que la abandonara. Acababan de empezar a vivir juntos, en un piso de alquiler, muy lejos de sus familias. Nada les ataba en el fondo y cada uno podía tomar su camino en cualquier momento. Pero sólo en este instante, pensó en todo ello. Y una terrible sensación recorrió su cuerpo mientras un sudor frío bajó por su espalda. No sabía que hacer. Cada minuto que pasaba era una eternidad.
Unas horas más tarde, en contra de lo rutinario, volvió él. Pensaba que ella estaría durmiendo, pero no era así. Le esperaba, tomando un té, con visibles ojeras. Parecía que hubiera llorado en algún momento. Tenía un aspecto lamentable a pesar de que unas horas antes estaba muy guapa.
Él, la miró asombrado, escondiendo instintivamente lo que llevaba consigo. Era un sencillo ramo de claveles. Al verlo ella, saltó a sus brazos como una pantera, sin poder parar de besarle, con lágrimas en los ojos. Él también se puso a llorar, pensando en lo estúpido que había sido, por permitir que problemas triviales interfirieran entre ellos.
Y durante ese breve instante, en ese momento preciso, sus vidas fueron completas y plenas.
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.
Copyright © 2008 Vootext.com Todos los derechos reservados.
¿Que es VOOTEXT? Contacto