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Enviar un mensaje privado Autor lagoboy
Sueños
Otra vez ese maldito sueño… siempre sucede lo mismo, comienza con una selección de objetos, siempre están los mismos y su situación es la misma…y es aquí donde comienza mi odisea.
Hola-le dije una vez mas al hombre extraño-, el contesto hola me alegro mucho de verte otra vez aquí- sonrió y me extendió la mano-. ¿Que escogerás esta vez?-señalando a los objetos-, (aunque la respuesta era obvia, puesto que siempre elegía los mismos elementos). Me acerque a los objetos, mirándolos a cada uno con detenimiento, yo bien sabia que la aventura comenzaría una vez saliera de esa tienda y me dirigiera al barco. El hombre extraño como siempre me observaba con destreza, intentando ingerir mi imagen y apostarla en su mente para mas tarde recordarla, era un hombre de edad avanzada, notaba como sus ojos azules cristalinos se clavaban en mi espalda esperando una austera sonrisa y mi mano escogiendo esos 3 objetos. Esta vez llevaba puesto su sombrero de punta, con una especie de capa azul celeste, que cuando entraba el sol por la ventana, este se quedaba reposando en la suavidad de sus vestiduras, su vestimenta siempre andaba acompañada de una pluma bien detallada en algún rincón de su cuerpo. Era muy alto y su barbar bien podía asemejarse a la mismísima piel del cordero, debido a su color blanco puro y como con mucho trato estaba retocada. Te recuerdo que pronto esta tu partida- hablo el hombre- conteste – Se que como comenzar el sueño, pero el resto siempre es una aventura- y esta vez sucedió algo innato, dije – Quiero pedirte tu consejo- el hombre se sonrió para si y acercándose a mi señalo tres objetos, fue algo sorprendente había estado allí millones de veces, pero nunca había logrado alcanzar con la vista aquellos tres objetos, fue sorprendente. El me hizo un gesto, invitándome a acoger aquellos tres objetos, parece ser que esta vez iba a ser todo diferente, ahora me tomaría mas tiempo en aquella tienda, aunque como no ese barco siempre me estará esperando ahí para zarpar y adentrarse en la mar.
Después de un tiempo decidí formular aquella pregunta que tan ansiadamente el hombre esperaba. Alce los ojos y una vez mas me fui a encontrar con aquellos ojos azules cristalinos rebosantes de sabiduría, esperando con paciencia y su vez con ansia a esa pregunta, me decidí y pregunte - ¿Qué uso tiene cada una de los objetos?-, el hombre asintió y señalándome una puerta dijo con voz potente – acompáñame-.
Una vez mas, mi ojos se abrieron como cuando un enamorado observa a su amada a lo lejos y esa sonrisa que sin querer destaca por descubrir que ella también te estaba esperando. Cerrando la puerta tras de si me invito a sentarme en una butaca, su color era rojo y parecía que el terciopelo que la acompañaba como piel había sido añadido hace poco tiempo, me senté y observe mi alrededor, vi cada escondrijo de la habitación, su techo era muy elevado, observe delante mía aquella ventana, daba a un jardín y por ella se adentraban los rayos de sol para una vez mas poder ser acariciados por la tela de las vestiduras del hombre. Entonces fue cuando le observe a el, vi con detenimiento como se paro ante la gran estantería llena de libros antiguos, observe como los acogía y observaba su interior y la expresión de su cara, como la de un niño al abrir un regalo en navidades, esta vez el hombre se decanto por un libro situado a su mano izquierda y se dirigió a mi con una sonrisa, en la cual se leía “Eureka”, extendió el brazo dejando el libro a la altura de mis ojos y con un espasmo dejo reposar el libro sobre mis manos. Comencé su lectura, no sin antes darme cuenta de que esta vez el hombre no me miraba a mi, mantenía una postura firme con las manos enlazadas a la espalda y observando solemnemente a través de la venta, hablaba consigo mismo, al parecer ni el mismo se respondía en su interior, por un instante pareció que la ventana lo atrapo y dejándolo anonadado por las líneas que desde aquella ventana se apreciaban. Atendí de nuevo al libro, dejando mi mente en blanco e inclinado la cabeza comencé a leer. No se cuanto tiempo transcurrió, la lectura ya había terminado y comencé con la búsqueda de el hombre y una vez mas lo encontré frente a esa ventana, seguía con su postura recta y esos ojos consternados, observando una vez mas la pintura que ante el se mostraba, ahora si dejo de observar el firmamento, para hacer una pausa y observar en mis ojos, creo fielmente que en ese instante el podía leer mis pensamientos y como yo también podía leer los suyos, fue entonces cuando comprendí el porque, esa pregunta que me hacia cada noche, al observarle me di cuenta de cómo con el rostro me decía “Yo sentí lo mismo que tu”. Esta vez el silencio recorrió toda la sala, como cuando comencé la lectura. No quise romper la maravilla del silencio, me quede simplemente observando a su lado el paisaje, no se muy bien cuanto tiempo transcurrió hasta que el con la mano en alza me invito seguirle para volver una vez mas a aquella sala donde todo comenzó.
Seguí fielmente sus pasos hasta la sala y fue entonces cuando cerrando aquella puerta me di cuenta de que esta seria la ultima vez que volvería estar ahí, realmente esta era la sensación mas extraña que jamás había sentido, algo de mi se quedaría ahí dentro. Metió aquellos tres objetos dentro de una bolsa de color marrón oscuro de cuero. Acepte la bolsa y su contenido, ambos sonreímos en el mismo instante lo cual provoco una mayor sonrisa ya mas amplia y por lo tanto mas pura. El uso de aquellos tres objetos me fue narrado en el libro y acepte que sin ellos no podría sobrevivir. Me acerqué una vez mas a la salida y con una amplia sonrisa y acompañado por el silencio me despedí de aquel hombre. Cerré la puerta y me encamine hacia el puerto donde me encontraría mas tarde con aquel barco grande. Recordé el uso de los tres objetos, una vez mas medite en ello y si, ahora todo tenia sentido y el interior de esa bolsa me ayudara a sobrevivir. Una vez mas allí estaba esperándome como siempre, aquel barco, con aquel color perla, muchos pensarían que aquel barco era un barco mas, pero esta vez para mi… esta vez…todo seria diferente. Me adentre en el barco, observe el mar, como la olas rompían el la playa cercana a aquel pueblo, observe el infinito del mar y entonces note como la aventura comenzaba, ahora y por ultima vez me adentre en el mar acompañado por la suave brisa y el cantar de las aves sobrevolando por encima de mi cabeza. Ahora comienza mi aventura…
Me desperté, los rayos del sol se fueron metiendo en el interior de mi habitación, hoy todo iba a ser diferente y con una sonrisa me levante de la cama y me dije a mi mismo ahora… ahora… es cuando empieza mi aventura…
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