Opciones

Calificar


  • Calificación 5.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Val. Promedio:5
(1 Votos enviados)

Haga click en la estrella para enviar su voto

SU SERVIDOR

Calificación Promedio:
estrellaestrellaestrellaestrellaestrella

Publicado el 08/03/2008 | 75 Visitas | 0 Comentario(s)

 

Autor: © Jesús Alejandro Godoy

Estoy aquí detenido, ya lo veis.
Cómo un ave desprovista de toda gracia en su vuelo, como un amor sin la base fundamental que lo haga vivir. Estoy aquí detenido, como un Satanás sin su Dios, como un mar sin descanso en playas, como una fragancia que nunca nadie percibirá, como un desierto sin sedientos.
Soy una mera sombra de lo que he sido, y aunque olvidado, sé que la chispa divina que aún sigue viviendo en mis pensamientos, está latente como ojos necesitados de luz verdadera, como un guerrero ansioso de paz.
Soy un fantasma... Un fantasma de mí.
Déjenme relatarles, como fue que sucedió ésta malograda travesía a través de mi persona y de mi tiempo; les prometo, que no les quitaré mucho de su tiempo, y les otorgaré mucho del mío, porque donde vivo hay mucho de todo, y poco de mucho; porque donde hoy respiro, hay más de lo que mi mente pueda llegar a comprender.
Mi nombre es Ezequiel, Ezequiel Di Marié para ser más correcto; y si alguno de ustedes me ha de compadecer por lo que han leído anteriormente, les digo con todo el tono de mi voz: ¡No sintáis pena por su servidor!, porque he comprendido que cada quien es dueño de sus actos, y tarde me ha llegado la noticia de que cada cual ser forja su destino.
Tuve una vida plena de conocimiento y capacidad. Conocimiento para desarrollar la virtud de conocerme hombre de bien, y capacidad para obrar en consecuencia, teniendo plena consciencia de que existen y existirán seres más y menos afortunados que yo. Mi paso por la vida fue fugaz, pero absolutamente provechoso... Con decirles que usé mis dones para erigirme como uno de los mayores hombres de mi época; y cuando digo época, digo mí época, no la época universal, ya que tengo concebido el hecho de que cada uno tiene su mundo, y si llegáis a interrogadme sobre el fin del mundo, yo les respondería a todos vosotros lo siguiente: "El mundo hubo concluido cuando mis ojos se oscurecieron sin vida a él, y tal vez los abriré nuevamente en un mundo nuevo".
Les decía que fui grande; fui grande para mí conciencia y para mí medida de valores. Fui vitupereado, pero también acogido entre sabios. Crecí creyendo en Dios, y morí creyendo en las buenas intenciones de los hombres.
He visto de todo, y me he perdido muchas cosas de ver. Saboreé muchos gustos, mi paladar lleva consigo recuerdos absolutos de los sabores más nobles y los más abominables. Amé y fui amado. Engañé y fui engañado. Me han instruido y yo mismo he sido inducido en varias artes, pero jamás creí que mis artes se pudieran volver en mi contra.
Dejando de ver el horizonte de lo esencial, me volví un adorador de la ciencia y las leyes exactas que aplanaban el pensamiento; sin desearlo, asesiné la poesía de mi alma, y cambié el latido de mi corazón para volverlo un infernal y escabroso tamboril que llamaba a la lucha diaria para la supervivencia del más apto... Y debo confesarles estimados, que, sin darme cuenta en ése momento se inició mi muerte, mi viaje al más allá.
He sido feliz, pero sin tener justificación alguna que no procediera de mi mundo científico para ser feliz, empecé a cerrarme a los sentimientos más básicos: Si alguien rompía en llanto, yo hacía caso omiso, si alguien moría, lo analizaba como un suceso de hechos, si alguien se enamoraba lo veía como una debilidad y una falla del alma... Finalmente, y ya nos les he de quitar más su tiempo, debo decirles que enfermé de brutalidad extrema. En mi lecho de muerte y delirando, trataba de encontrar alguna explicación a mi supuesto deceso... "¿Por qué he de morir?" me preguntaba. Tracé todas las variables posibles en mi mente, y deduje que las personas jóvenes, saludables, e inteligentes, no debían morir; sino, las personas entradas en edad –sin distinción de sexo-, las personas enfermas, y las más -perdón por el término- ignorantes, ya que éstas eran más proclives a contagiarse de enfermedades sin el menor conocimiento de lo que podían contraer.
Pero... Pero no era nadie más que yo, el que estaba palideciendo en mi lecho. Acongojado debo admitir que recé por vez primera con fe verdadera. No sentí nada especial, pero a pesar de mi condición, creo haberle dado algún tipo de importancia al momento que estaba viviendo.
Finalmente dejé de respirar.
Mi corazón cumplió su última tarea y bombeó un hilillo sanguinolento, mi cerebro adormeció y mis párpados se volvieron dos guillotinas que cortaron la luz del día.
Ahora, que ya no estoy con todo lo que he conocido, hablo con vosotros, y les digo que más allá de lo que he vivido y de lo que he necesitado para vivir, existe algo más. ¿Cómo dice? Sí... existe algo más, a lo que aún me estoy adaptando paulatinamente. Y me he comprometido a la tarea de memorizar todo lo que mi mente y mi alma están aprendiendo, ya que cuando regrese lo pondré en práctica... Perdón ¿Regresar? así es mis estimados, regresaré, y les diré a todos lo que he aprendido en éstos últimos... días... meses... años. Ustedes me perdonaréis pero sabrán comprender que no existe medida de tiempo alguna donde me encuentro.
Y finalmente más allá de toda mi latosa perorata, mis estudios han concluido en que mí persona se categoriza como fantasma o espectro, ya que puedo traspasar paredes y puertas, y, tranquilamente puedo escuchar las voces de todos los seres vivos. Y siendo un fantasma –o espectro- me entrenaré en la facultad de ir de un lugar a otro como el viento, y trataré de participar activamente de conversaciones fastidiosas sobre ciencias exactas de los que aún caminan por la tierra.
Perdón, me están llamando. Debo irme, hoy es un día especial ya que me enseñarán a renacer.
Hasta pronto señores y señoras.

Fue un verdadero placer, y desde ya les estoy muy agradecido por su tiempo. Cuando gusten, su servidor: el fantasma.


 


Comentarios

Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.

Dejar un comentario

Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.

Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.


Usuarios que añadieron este texto a sus favoritos

Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.


Copyright © 2008 Vootext.com Todos los derechos reservados.

Sedo - Buy and Sell Domain Names and Websites project info: vootext.com Statistics for project vootext.com etracker® web controlling instead of log file analysis