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Remedio De Brujos.

cubano62

Autor cubano62

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Publicado el 16/02/2008 | 209 Visitas | 0 Comentario(s)


REMEDIO DE BRUJOS



         El bar Chispa es el lugar más concurrido del pueblo, Sifón es el cantinero más solicitado, eficiente como animalito feroz, aunque de rasgos tan desproporcionados que pudiera haber sido doble de Frankenstein, sin exagerar... Hoy, como muchas tardes, se encuentran a su lado dos amigos, dispuestos a celebrar cualquier cosa, aunque a veces no hay nada que celebrar.

 

-          Qué tal, José...  ¿nos tomamos una “fría”?

-          Bien... así celebro la víspera de mi cumpleaños.

-          Sifón, ¿nos traes dos jarras, bien heladas?

 

         El cantinero, con su cara de siempre, responde “Enseguida” y se aleja a cumplir el pedido.

 

-          Y bien, Armando, ¿cómo te va con tu nueva vida? Me dijeron lo de tu divorcio...

-          Sí, estamos en trámites de separación. Chico, lo cierto es que estoy deprimido, nada me sale bien, nunca pensé que lo de mi impotencia pudiera afectar tanto mi vida entera. En los últimos días lo intenté con la viagra, pero nada, dice el médico que es un problema psíquico... Estoy como loco... Ella, al principio, no quería separarse pero, la verdad, estoy seguro que ya un año sin hacer el amor la debe tener afectada, como quiera que se vea, es una mujer joven, además, está lo de mi mal humor constante... Como si fuera poco, sé que estoy haciendo daño a mis hijos con tantas discusiones frente a ellos; los amigos me huyen, apenas me quedas tú, por los años que hace que nos conocemos, pero no soporto más, todo por esta causa, que nada más que tú conoces, sabes como somos los hombres en materias tan delicadas...  ¿A qué tú crees que se deba eso, José?

-          Mira, es un poco complicado... todos estamos expuestos a esta situación. Si ya viste a un médico y no te dio solución, sólo puedo aconsejarte que vayas a ver a la Tigresa, la bruja que vive en la Loma del Aura, ella es muy buena, yo fui a consultarme con ella, cuando aquello de la verruguita que cambiaba de color, y resolví.

-          Es verdad, ¿cómo no se me ocurrió? Dicen que hace milagros... pero yo no creo en remedios de brujos.

-          Anda, hombre, con probar no pierdes nada, ve y saca un turno...  Te advierto, tendrás que madrugar, vienen gente de todos lados. Dicen que un hombre trajo su perro después de dos días de muerto y lo resucitó con un brebaje hecho de orine de mono.

-          ¿Te imaginas? ¡Tomarme, el orine de un mono! Bueno, si me lo manda para volver a ser quien fui, lo hago, ¡no digo yo! Me das mucha esperanza... ¡Sifón, tráeme dos jarras más, que voy a celebrar!

 

         No supo por qué, al mirar el rostro del cantinero, vio en su cara la figura de un enorme mono. Claro, es cierto que era más feo que King Kong.


         Al día siguiente,  muy temprano, Armando fue a casa de la Tigresa, en la Loma del Aura, finca así llamada porque cuentan los más viejos del lugar que estuvo habitada por un aura tiñosa[1], que en ocasiones hablaba a las personas. Se dice que su espíritu reencarnó en la Tigresa, señora que podía estar alrededor de los setenta, muy delgada, de extremidades muy largas, una nariz que recordaba a un pico, y que llegó de pronto a instalarse ahí, después de lo cual no se vio más al ave. Le dicen la Tigresa porque en una ocasión se escapó un tigre del camión que lo transportaba, se detuvo frente a ella, y corrió de regreso a la jaula cuando ella lo miró fijamente... ¡Qué mujer más plantada!


         Llegó con buen pie, a pesar de la fama que tenía la casa de abarrotarse de gente, no había nadie. Sólo una docena de gatos rodeaban el lugar.

 

-          Tigresa... soy yo, Armando – dijo medio impresionado, tocando suavemente a la puerta.

 

         La Tigresa se asomó... sin peinar y acabada de levantar era una verdadera bruja.

 

-          Entra y tómate un respiro – le dijo.

 

         Él se acomodó en una butaca que estaba al pie de un altar, el único mueble que no tenía un gato encima... No pudo distinguir a qué santo estaba dedicado, lo cierto es que tenía muchas armas, y un cráneo pequeño, como de un animalito de monte...

 

         “¿Dónde me he metido? ¡Qué lugar éste para buscar ayuda!”,  pensó mientras miraba a su alrededor, como si estuviera en una de esas ferias donde la diversión se centra en los juegos de terror.

 

-          ¿Qué te trae por acá?

-          Tengo un problema serio.

 

         Ella lo interrumpió.

 

-          Si la cosa es tener, tienes la muerte reflejada en tu rostro, pero háblame... veré si puedo ayudarte.

-          Serios problemas con mi esposa, ella ha dejado de amarme...

-          Algo le hiciste, nada pasa por gusto. Adelante, cuenta todo.

-          Tengo una enfermedad... tal vez no deba llamarlo así... el caso es que no puedo... ¿ya me entiendes?

-          ¿Quieres decir que no puedes satisfacer a tu esposa?

-          Eso, así de fácil, he perdido mi hombría... y mi matrimonio por esta causa.

-          ¿Y ella te abandonó por ese motivo? ¿Así te lo dijo, o tú lo crees?

-          Bueno, no lo dijo con todas las letras. Me planteó separarnos, discutíamos mucho, yo comencé a beber, me di muchos cabezazos... cuando no podía. Ella me decía: ten paciencia, entre los dos encontraremos la solución. Y yo, en respuesta, la ofendía... no es para menos.

-          Mira, no sé si pueda ayudarte, fallaste en muchas cosas... y veo más impotencia en tu trato hacia ella, que en tu problemita de erección. Una mujer que ama de verdad recurre a todo por salvar su relación, si ve que tú correspondes. Pero si actuaste salvajemente, ahora sufres doblemente las consecuencias... yo puedo ayudarte a mejorar tu asunto de varón... el resto solo se arreglará cuando se componga tu manera de ser con los demás... no tengo ninguna bebida efectiva para la grosería. Por el momento te prepararé un frasco y lo tomas una vez al día, en ayunas... Aspiras aire profundo, después del primer sorbo, y recuerda, cuando amanece, como sabes, estás en el horario mas enérgico... aunque dicen que es por el orine, claro.

-          Y... ¿qué tengo que tomar?, ¿orine de mono?

-          ¿Qué? ¿De mono? ¡Cómo se te ocurre eso!

-          Bueno, lo dijo un amigo.

-          Pues no, te prepararé un extracto muy eficiente, a base orine de gato... pero no te preocupes, tiene un gusto un poco fuerte, pero no te deja mal aliento ni nada de eso.

-          ¿De gato? ¿Cómo es posible? Nunca vi un gato así... con esas cualidades.

-           Lo que se ve a primera vista, no es lo que aparenta ser... fíjate en ti, fuerte y vigoroso, sin tren de marcha.

-          Es verdad... ¡en fin! Lo que quiero es comenzar ya.

-          Dame unas horas para que sea efectivo... regresa en la tarde.

 

         Muy contento, regresó a su hogar, se le había despertado en su interior  un interés nuevo por conquistar a su esposa, pero debía de arreglar algunas cosas, eso era obvio, la Tigresa había dicho que no todo se remediaba con brebajes mágicos, pero... ¿cómo platicar con ella después de insultarla? ¡Qué injusto había sido!


         Al llegar a la casa, coincidió con Berta, su ex mujer, que salía de la casa. ¡Era tan hermosa! Al verla, no pudo evitar exclamar:

 

-          ¡Qué bella estás hoy! – y le lanzó la pregunta - ¿Podemos hablar, aunque sea un momento?


         Ella, con cara de asombro, le respondió:

 

-          ¿De qué se trata? Llevamos mucho tiempo sin hablarnos, y ahora te ves muy positivo, siempre te dije podíamos ser amigos y respondías con esa agresividad de costumbre.

-          Es cierto... disculpa, yo no sabía qué hacer, pero ahora es distinto, he reflexionado mucho y creo que podremos tener una vida normal.

-          ¿Por qué lo dices?

-          Bueno... es que estaré bien. Seré breve: fui de nuevo al doctor y en unos días, seré el de antes.

-          Ya... Piensas resolver todo así... como si nada hubiera pasado. Fuiste muy duro y no escuchaste las tantas veces que te pedí tener paciencia, todas las ocasiones en que te repetía que el tiempo todo lo puede.

-          Dame una oportunidad. Te amo más que nunca... ¿Tú me dejaste de querer?

-          No se trata de eso... Las segundas partes nunca fueron buenas. Nos faltamos el respeto, hay muchas cosas no se pueden recuperar... Pero me alegra tu cambio de actitud; ya que tenemos que convivir bajo el mismo techo podemos llevarnos bien y dar buen ejemplo a nuestros hijos, que mucho han sufrido... Piensa y reflexiona.

-          Después hablaremos, yo recogeré los niños de la escuela, hoy no iré a la cantina, así te ayudo, ¿te parece?

-          Muy bien, es una buena forma de comenzar a cambiar de actitud.


         Al llegar la tarde, ya con su frasco en un bolsillo, guardado como un tesoro, el trato hacia su ex esposa fue muy especial, como en los mejores tiempos... 

 

         Pasados los días, el ejercicio de beber un sorbo del frasco y
respirar profundo, lo hacía sentir joven. La comunicación con Berta mejoraba por momentos... fue capaz de recuperar momentos de felicidad que creía olvidados. Ella, por su parte, sentía la diferencia, constataba de nuevo su respeto... Él dejo de beber y sus amigos lo acogieron nuevamente. La sonrisa no se apartaba de su rostro... ¡cuantas cosas se podían probar en su nueva vida! Hasta la relación con sus hijos había mejorado ostensiblemente, los niños se veían más felices.

 

         Solo le quedaba una duda... ¿sería ya capaz de hacer sentir bien a Berta? ¿Cómo saberlo? Debía de convencerla a hacer el intento, estaba seguro ahora de que su mujer nunca dejó de amarlo, pero sí perdió toda la ilusión, debido al trato que él había comenzado a darle cuando surgieron sus problemas... Los cambios positivos que estaba experimentando le devolvían su personalidad, aun sin tener sexo sentía la química que los unió en matrimonio y los hizo procrear dos niños que habían sido su felicidad.

 

         Berta aceptó, dados los cambios tan evidentes que se estaban operando en él, intentar recuperar el tiempo perdido. Al llegar la noche decisiva, después de un té de fresa, sentados muy juntos, se tomaron las manos, y un beso que surgió de modo espontáneo los unió. El fuego que los calentaba desde la chimenea, y que a la vez los iluminaba, fue testigo de cómo resurgía la pareja de sus cenizas.


         Al día siguiente, aunque la felicidad reinaba en la casita, Armando salió bien temprano. Sentía que debía agradecer a la Tigresa y, sobre todo, pedirle discreción... no quería nadie se enterara de su problema, ni de lo del orine de gato, por muy milagroso que fuera.


         Al llegar a la Loma del Aura, se encontró a la dueña esperándolo en la puerta.

 

-          ¡Eres increíble, mujer! – le dijo - Me has curado, estoy perfecto. Fíjate que hasta recuperé mi buen carácter, puedo dar nuevamente felicidad a mi esposa, mis hijos me acarician como antes, ¡me has devuelto la vida! Pero quiero pedirte un favor: no digas a nadie que tomé orine de gato, se burlarían de mí.

No te preocupes hombre... soy discreta. Me alegro por tu familia, devolver felicidad es lo que me hace ser de verdad una Tigresa. Como ves, soy una mujer pacífica... Ahora te diré un secreto: no te di orine de gato... solo es una tisana de tilo con exceso de limón. Al cambiar tu manera de ser, te volviste nuevamente un hombre potente. Ningún gato, por milagroso que fuera, podría darte lo que tu corazón es capaz de lograr.


[1] Especie de ave de rapiña de los campos cubanos, zopilote.



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