Ingredientes:*Papel (*DIN A4, preferiblemente blanco o de un color hueso)
*Pluma o, en su defecto, un bolígrafo
*Mesa
*Silla
*Escritor
Modo de preparación:
Primeramente, comprobaremos que la mesa esté completamente limpia y
sin objetos que puedan desviar la atención del escritor. Os recomiendo
que utilicéis siempre una mesa de madera esmaltada, puesto que aporta
una sensación de calidez, tanto al tacto como a la vista, que seguro que
influirá positivamente en el resultado final. Os desaconsejo que uséis
una mesa de cocina, sobre todo si está cubierta por un mantel de hule, puesto que
restaría nobleza al escrito.
Disponemos las hojas ordenadas y
apiladas unas sobre otras, encima de la mesa (ni muy cerca ni muy
lejos de su extremo). Aquí dejaos llevar por vuestro buen gusto. Es
importante que no dé una impresión demasiado rígida y ordenada, que
podría restar espontaneidad y, en el peor de los casos, provocar una
reacción en cadena en el escritor que desenvoque en un bloqueo. Si esto
se diera hay soluciones de emergencia, como poner música. Un poco de
jazz o clásica puede solucionar la papeleta.
Cogemos la pluma y,
habiendo comprobado previamente que la tinta fluye adecuadamente hasta
la superficie del papel, le ponemos el tapón y la colocamos a la derecha
o la izquierda del montón de hojas, dependiendo de si el escritor que
queréis utilizar usa la mano derecha o la izquierda para ejecutar el
texto.
A continuación situamos la silla a unos 40 centímetros de
la mesa, ante las hojas y de forma que el respaldo quede lo más lejos
posible de las mismas. La silla en cuestión tiene que ser moderadamente cómoda. Si
abusáis de almohadas corréis el riesgo que el escritor ejecute un texto
blando, sin fuerza. Por otro lado, una silla demasiado incómoda, o
incluso dolorosa, puede hacer que el texto acontezca exageradamente
dramático, incluso denotando cierta incoherencia.
En cuanto a la
temperatura de la habitación, la tendréis que adecuar a las preferencias
del escritor. A grandes rasgos, unos 23 grados centígrados serán ideales
por la mayoría; a no ser que provengan de ambientes muy calurosos o,
por el contrario, de lugares muy fríos. Si vuestra habitación dispone de
calefacción y de aire acondicionado no tendréis problemas en este sentido.
La iluminación tiene que ser suave pero suficiente para que se pueda leer sin forzar la vista.
Bon Appetit
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.