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perdidaa

Autor perdidaa

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Publicado el 09/09/2008 | 103 Visitas | 3 Comentario(s)

  David era un chico joven, guapo, listo y libre. Todo lo que un buen partido debería ser. El menor de sus hermanos, fruto de un accidente, tal vez por ello algo irracional e independiente. Frecuentaba las fiestas, ya que le motivaba la locura y el desenfreno. Muchas chicas constituian su pasado, pero nunca ninguna habia conseguido marcar su piel. Hasta que la conoció a ella. Fué una noche celebrando el cumpleaños de Alvaro, su amigo de la infancia. La vió entrar por primera vez cogida de la mano de un amigo, que la traía de invitada. Su piel blanca y su porte frágil le encadiló desde el primer instante. Juntos pasaron toda la noche, una noche de placer que se hizo inolvidable para él.

  Muchos dias pasaron sin ella, y muchas lunas él la esperó, pero el destino quiso que se reencontraran otra noche pero, esta vez, ella se encontraba a manos de otro hombre. Dolido, David le pidió que regresara con él, que era la pieza que faltaba en su interior. Aceptó sin hacerse de rogar. Llevaba el mismo vestido que la ultima vez, pero por alguna razón que David desconocia, su belleza se había incrementado. Se dieron la mano por un siempre jamás.

  Muchos años pasaron, manteniendo su amor en secreto, ya que la familia de David nunca aprobó esa relación. Pero el la quería, y eso era lo único que importaba, a pesar de saber y tener asumido que tanto ella como su dulce aroma era compartida por él y por otros hombres en su vida. Pero siempre regresaba cuando David más la necesitaba, aliviando sus penas y solventando sus problemas. Por ello, siempre la perdonaba.

  ¿Quien le iba a decir que lo que empezó como un sueño terminaria en pesadilla? Ella empezó a comportarse de forma extraña y a veces algo violenta. David ponía todo su empeño en comprenderla, per había algo que se le escapaba de las manos. Le rogó, le suplicó a sus pies que acabara con aquel tormento, que le daría lo que quisiera con tal de que volviera a ser la misma. Ella lo miró, y en sus labios se dibujó una media sonrisa.
''Lo quiero todo''
Y el, pobre hombre, se lo dió.

  Desde aquel preciso instante se convirtió en un ser sin alma, sin consciencia ni inocencia. Vagaba por las calles siempre con ella colgada del brazo, como un condenado arrastra sus cadenas camino del patíbulo. Le susurraba al oído cada una de las acciones que debía emplear en la vida, y cada vez que la conducta neurotica de ella se hacía ver en la realidad, siempre le utilizaba para encubrirse a si misma, moviendole a través de unos hilos que el nunca supo ver. Al final, y sin darse cuenta, de la felicidad que sentia junto a ella ya no quedaba nada.

  Ahora en el presente, David vive en un lugar en el que a ella no se le es permitido entrar, donde ahora su punto de apoyo es su familia, pero a través de un cristal. Pasa las horas intentando reconstruir el puzzle que ella destrozó, y cuando la echa de menos se convence a si mismo de que ella es la pieza que falta, como una vez le dijo. Pero no es así, la pieza perdida es el coraje para admitir que tienes un problema, y la astucia de poder evitarlo cuando ves que se aproxima. El humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

  ¿Y que hace ella en el presente? Sigue recopilando vidas ajenas para poder vivir la suya propia. No importan edades, no importan sexos. Para ella, nada importa...

  Os preguntareis porque os cuento esto. Tan solo para decir que hay cosas que se ven y otras que no, pero eso no significa que no esten ahí.
David es solo un personaje, un ejemplo, pero ella es algo real. Yo le he visto la cara y os puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que no quiero formar parte de su vida. Porque cuando muera, no quiero que sea en su abrazo, ni ahora ni nunca.

  Los límites de mi existencia no estarán basados en paranoias y agonía. Yo no soy la dama de blanco, ni nunca lo quise ser. No voy a juzgarla por sus actos, ya que ella no escoje a sus víctimas, aunque las atraiga y las haga caer en su telaraña.

  Pero te lo advierto, si algun dia te encuentro, desde el suelo esparcida me verás reir y como fácilmente golpeo la tentación. Tu y yo no somos compatibles.
Cocaína 0 Felicidad 1

Y no hay empate posible...


Comentarios

perdidaa

perdidaa

09/09/2008

# 1

Aunque no lo parezca, basado en una historia real...

Karura2522

Karura2522

11/09/2008

# 2

Me encantó la narración. Si, quien diría que es el retrato de una historia real...impresionante...

Pauyrene

Pauyrene

11/09/2008

# 3

Muy buena la metáfora. ¡Qué triste que tanta gente sea incapaz de verlo tan claro como tú lo describes! Cierto es en este caso el dicho de que hay amores que matan. O al menos, te roban el alma.
Espero leer más cosas tuyas.

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