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Las canciones de mi vida

bor

Autor bor

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Publicado el 19/02/2008 | 78 Visitas | 0 Comentario(s)

Las canciones de mi vida

 

La música está tremendamente presente en mi vida. En su día, la detestaba, incluso saqué el viejo equipo de música de mi habitación porque ocupaba espacio. Prefería el silencio o algo así. No me gustaba ningún grupo actual. Tendía hacia la clásica, pero tampoco escuchaba casi nada. Requería de una concentración o de un tiempo que prefería dedicar a otras cosas. Y veía incompatible escuchar música con hacer algo como leer un libro, estudiar o sencillamente pensar en mis cosas ensimismado. Casualmente mi familia, entendió que quería un equipo de música nuevo, a pesar de que saqué el viejo de mi habitación discutiendo con mi padre por hacerlo. Otras navidades malogradas, donde me desesperaba ver el poco caso que me hacía mi familia y dónde yo mostraba mi mal carácter estropeándolas con comportamientos de un niño malcriado y desagradecido.

Pero la música fue calando en mí. Todos sabrán hasta hartarse lo que me pudo llegar a gustar Queen. Quizás porque fue el primer grupo moderno que me sonaba de forma distinta cuando tenía doce o trece años y que me gustó de verdad a partir de entonces, ya fuera por su música o por la originalidad de sus video clips. Al principio me gustaban las canciones más comerciales como “We are the champions” y otras similares. Luego me fueron tirando las más melodiosas o poéticas. Bohemian Rhapsody es posiblemente su canción más significativa. Dura el doble que una canción normal y utiliza mezclas de voces, que imposibilitarían cantarla entera sin tecnología. Tardé años en enterarme de qué trataba esa canción. Incluso leyéndola ahora, no estoy del todo seguro de su significado. Para mí, es la historia de un joven que va a la guerra, que mata a alguien y quizás que también es matado y va al infierno. Desde mi punto de vista, es la esencia desgarradora de una persona sencilla, obligada a hacer algo horrible, asustada, arrepentida. Dicen, que la guerra cambia a los hombres, que saca lo peor y lo mejor de cada uno. A veces me pregunto si no necesitaríamos una nosotros. Decía Kundera, que sin guerra no puede haber amistad, puesto que no sabes quien se jugaría la vida para salvarte o incluso la cambiaría por ti. Algo de razón tiene en eso. También decía este autor, que era tan pesimista, que prefería la verdad a la amistad. Precisamente, he estado pensando en esas frases, que recopilé hace tiempo y colgué en mi web. Cada vez es más difícil conocer la verdadera amistad, puesto que la gente, no está sometida al riesgo de perder algo valioso. Cierto es, que en una guerra, habrá quien ya no valore su vida, porque esté harto de ella o que sepa, que su vida no tendrá ya ningún sentido, sin la presencia, de ese único amigo que hizo en las trincheras. Al final, todo acto o sentimiento puro, se puede desviar en mero egoísmo.
Un amiguete me decía, que un verdadero amigo es aquel, al que puedes pedirle cien mil pesetas en plena noche y dártelas sin preguntar. Es buen planteamiento, pero también he conocido a gente que regalaba el dinero a espuertas, de forma compulsiva, quizás en una necesidad de mostrarse generosos ante los demás o porque no valoraba el esfuerzo que costaba obtener ese dinero. No lo se. Pero tampoco es una forma de valorar la amistad. Y pasar por una guerra, dando por sentado que casi todo el mundo valora su vida, puede ser algo que una, pero me consta, que sólo desintegra el espíritu de casi todos los que la han vivido. Mi abuelo presenció fusilamientos de niños de la resistencia, curó a miles de presos de campos de concentración y esas secuelas quedaron. Ni siquiera se recuperó del todo, por haber matado a un oficial de las SS para salvar su vida. Siendo médico, conocía bien la muerte, siendo de la inteligentzia supo de los horrores que las SS y la Gestapo practicaban a sus compatriotas y amigos. Incluso fue torturado, pero nunca pudo soportar la idea de haber matado a un hombre, aunque fuera un monstruo. En verdad, quienes defienden la guerra, en casi cualquiera de sus formas, no saben de lo que hablan. No me extraña, que la mayor parte de los que defienden semejantes ideas, tienen que ver con algo militar, son analfabetos o sustancialmente imbéciles.

Continúo con las canciones…

Otra que siempre me fascinó fue la de “The Show must go on”, de Queen. ¿por qué? Algunos de los que creen conocerme, dirán que porque me gusta el drama, todo lo que es compadecerse o buscar la tristeza. Sencillamente amo la realidad y detesto las pajas mentales. Estoy harto de la gente que me suelta sermones sobre la vida y sobre cómo ser feliz. Me repiten los rollos que necesitan decirse a sí mismos para continuar en su mentira. ¿por qué lo hacen sino? ¿porque se preocupan por mí? Yo sólo concibo esa preocupación en las personas que me han aguantado en las duras y las maduras, no que aparecen y desaparecen, según les resulte entretenido o no. Por eso, no puedo evitar mearme de la risa, cuando alguien me pregunta por mi vida y mis problemas, y le sorprende que no le diga que todo es maravilloso y cojonudo. Casualmente, me hacen esas preguntas, quienes realmente, no han movido un dedo por evitarme un daño, quienes más hablaban de sus problemas y sólo preguntaban como cortesía antes de hablar de sí mismos, que es lo que realmente buscaban. Me hace gracia ese tono paternalista y condescendiente, con el que me hablan muchas personas, sencillamente por no mentirme a mí mismo o mentirles a ellos, y decir que todo va genial y qué bonitas son las flores.
Bien, pues la canción se compuso cuando el cantante, se estaba muriendo de SIDA, ya que era homosexual y muy promiscuo. La canción habla de un hombre que se derrumba, como posiblemente se derrumbaba el cantante ante su inminente muerte, que se plantea el sentido de su vida, de aquello que hace. Pero se obceca en la idea de continuar, pues ahora, aunque ya sepa que va a morir, que se está descomponiendo, quiere seguir luchando, sonriendo, aparentando de alguna forma, para dar sentido a su vida. Me fascina esta canción, por su fuerza. Siempre ha sido la típica que ponía cuando estaba borracho o cuando conducía con los amigos de fiesta. Es tremendamente emotiva y me gusta, por lo que dije, por su realismo. Poco a poco nos vamos descomponiendo, nuestras mentiras se van desvelando y ya nada es tan bonito, viendo la triste realidad, pero aún así, hay que continuar. Es lo que nos engrandece, lo que hace que no se quebrante nuestro espíritu. Prefiero conocer una realidad algo triste y pelear a pesar de todo, que vivir en un mundo de fantasía, dónde sólo se pospone el drama y la felicidad una mentira efímera.

Esto es como… muchas chicas o chicos que conozco, obsesionados en gustar, en su belleza, en su forma de vestir. Luego, sufren lo indecible, por verse utilizadas (a los chicos les importa poco, normalmente). Se quejan de no encontrar el amor y de que su relación haya cambiado en no mucho tiempo. ¿acaso no es obvio por qué ocurre? Venden imagen y obtienen imagen. Uno se puede enamorar de la belleza, pero es un sentimiento que dura poco, entre otras cosas, porque la belleza siempre se marchita.
Siempre me río, o quizás compadezco, a las mujeres que veo triunfar por sus encantos. Están en esa nube de irrealidad, dónde presumen de ser deseadas. Les gustan los chicos “malos”, posiblemente, porque son los únicos que les suponen un reto (esto no es mío, lo dijo Edgar una vez). Viven esa irrealidad y teniendo tanto dónde elegir, creen estar enamoradas y todos los demás tópicos que no me apetece repetir. Yo, ya procuro no decirles nada. Si les gusta un gilipollas, ellas sabrán. Luego recogeré los pedacitos, como tantas otras veces, con el único y miserable consuelo de tener razón. Y lo peor de todo, es que mientras les dure la mentira, tendré que oír un sin de gilipolleces sobre encontrar la felicidad en uno mismo, cuando sencillamente, están subidos/as en la tontería de haber encontrado por fin una pareja, supuestamente ideal, que cumple esos sueños que se formó equivocadamente, uno de crío. Lo cachondo también, es cuando subidos en esa tontería, comienzan a sermonearme sobre la vida y luego no mucho más tarde, vienen a llorarme. Algunas veces, me he planteado (o me han planteado), que mi forma de ver estas cosas, es producida por la envidia o quizás, como una justificación de uno mismo, de mi soledad, de mi hastío por todo. Ciertamente, admiro o “envidio” algunos aspectos de otras vidas, pero casi siempre, lo hago de personas que no conozco y de quienes no puedo ver lo que se ha sacrificado a costa de ese éxito. De las personas que conozco, por pocas cambiaría mi vida, o quizás ninguna.

Otra canción que me gusta… “Too much love will kill you”, también de Queen. Canción que salió tras morir Freddie Mercury. Esta si que es un drama ineludible. Habla del despojo humano que queda, tras el fracaso amoroso. Como repetimos nuestros errores y nos entregamos por completo a la destrucción con la excusa del amor. Cuenta, como algunos estamos predestinados a fracasar siempre en el amor. A destruirnos hasta la última esencia. Es una canción muy bonita y siempre conmueve oírla. Quizás la típica canción para torturarse. Por eso, suelo escucharla poco, aunque sea genial.

Una del mismo disco y también perfecta es “Mother Love”. Algo distinta a la anterior, no es tan agónica sino que más bien muestra desilusión, un conocimiento experimentado de lo que es la pasión y las relaciones. De ahí, que el protagonista, prefiera el amor de madre, más sincero, más puro (quizás porque lo motiva el instinto). Ya harto de pasiones breves y superficiales, sólo se desea el cariño materno, la vuelta al útero. Ciertamente, cuando veo tantas parejas mintiéndose, criticándose salvajemente una y otra vez. Cuando tengo que oír quejas constantes, por ofensas banales, pienso que no hay amor. Dos personas que se quieren, obviamente pueden discutir, pero lo que no veo normal es que no sepan comprenderse, comunicarse y que todo lo canalicen a través de otros, o incluso, que usen a terceros, para poder echarse cosas en cara. Por lo que, comprendo la idea de esta canción, que por supuesto cala, por su estupenda melodía.

Mi canción favorita de un determinado verano fue “Total eclipse of the Heart” de Bonnie Tyler. Parecida a “Too much love will kill you” en la esencia de que cuenta la historia de una persona que se enamoró y quedó destruida. Pero también habla de la belleza del amor. Una canción desgarradora, como otras que he mencionado, pero increíblemente hermosa y que de alguna forma, te hace ver el drama de perder, pero también me hace pensar, en lo hermoso que es, el estar enamorado en sí, ya sea de forma correspondida o no. Nada se puede comparar a lo que cambias en esas semanas, en que crees estar enamorado. Casi todo te deja de importar y te sientes más vivo que nunca. Como decía antes, estas canciones son fascinantes, no por ser dramáticas, sino porque son intensas, porque manifiestan sentimientos reales y no propios de pajas mentales. Por eso me encantan.
Pero lo cierto es, que me pasé un verano escuchándola a solas en mi casa, mientras bebía, tocaba el piano y me regodeaba en la más profunda tristeza, esperando una respuesta que no llegaba, de una persona de quien capté un cierto interés, que al final, solo fueron palabras sin ningún significado. Ese verano, murió un amigo, tuvo mi tío problemas de corazón y mi madre pensó que iba a morir por cáncer. Sin embargo, me afectó mucho menos de lo que pensaba, e incluso los suspensos de ese septiembre para el que tanto trabajé, tampoco me parecieron tan terribles. Con todo eso encima, seguí adelante y en febrero, me saqué una asignatura en séptima convocatoria y otras cuatro más. Me rebocé en mi propia mierda y me enfrenté a mis demonios. Cuando estaba triste, no quería ocultármelo a mí, ni a nadie. No quería mentirme. Saboreé ese momento miserable y ese orgullo herido por el patetismo de canciones tristes, pero vitales y por los sermones de las personas a quienes resulto indiferente, que me dieron más fuerzas que nada.

Una canción reciente ha sido “Hung Up” de Madonna, su mayor éxito en bastante tiempo (si no me equivoco). ¿por qué me gusta tanto? Quizás porque siempre me ha encantado Abba, aunque de Madonna, también había canciones que me gustaban. Siempre provocadoras, con el mensaje de echarle morro a la vida y saber divertirse. La verdad, es que es de las pocas canciones que me gustaba bailar cuando salía. Me recuerdan a una etapa en la que realmente fui feliz y casualmente, cuando vivía mi mayor mentira. Un descalabrar total que vino después y que ha hecho, que durante medio año, haya dejado de ser persona. He dejado todo lo que me gustaba de lado. Ha hecho de mí, una sombra de lo que solía ser y quizás, ha destruido mi posibilidad de terminar la carrera que ya tenía al alcance de los dedos. Sin embargo, la sigo escuchando de cuándo en cuándo, porque la canción está bien y me recuerda, una etapa feliz, aunque fuera víctima, de lo que más desprecio… la embriaguez del ego.

Un grupo que particularmente me sedujo fue T.A.T.U. o T.A.T.Y. en su idioma original. ¿por qué? Un poco de todo. Quizás el morbo, el exotismo de ese país tan lejano y aislado por el comunismo. Quizás la belleza de un idioma tan rico y distinto. También la música está bien. Por mucha influencia moderna que tiene, se nota que ambas niñas dieron varios años de solfeo y saben hacer música, puesto que también las melodías más tiernas, tienen su encanto. Es una música con fuerza, que me encanta bailar, que me fascina cuando vamos a toda hostia con el coche por Madrid. Es como una música para motivar, para hacer locuras, para olvidarse de uno mismo.

Supertramp. Otro grupo magnífico. Recuerdo que me trajo el primer disco a casa Fernando. Siempre era el único que se apuntaba a mis borracheras solitarias y trataba de hacerme conocer otra música, a pesar de mis prejuicios y mi obcecación con unos pocos grupos. En esas borracheras con un amigo o dos, es cuando más me he reído, cuando más he cantado y cuándo mejor me lo he pasado. Son los momentos en que más unido te sientes a alguien, sin esa falsa sensación de grupo, que tienes al salir de garitos, con mucha gente que mañana no te importará un bledo.
Ahora me cuesta mucho escuchar esta música, después de la muerte de Fernando. Me cuesta no asociar y antes, lo escuchaba sin parar. Tenían algo distinto, aunque, como casi todos los grupos, sólo se pueden destacar un par de canciones.

“The winner takes it all” de Abba. Posiblemente mi canción favorita. Esta si que sirve para auto flagelarse. Pensé en ella cuando escribí “Aprendizaje” y la hubiera puesto de fondo, si tuviera más espacio en mi web. Habla sobre una chica, que pierde a su hombre, con otra mujer. Por supuesto, piensa, que ella le ama más. Lo que hemos pensado todos alguna vez. La crudeza de ese momento, en que vemos, que otro se lleva el premio por el que luchamos tanto.
Como nuestro amor, nuestro sacrificio, han caído una vez más en saco roto y no somos capaces de ver, como hay otras oportunidades, otros amores. No nos damos cuenta que todo esto, es sólo una experiencia, para saber valorar más y aprovechar mejor, la siguiente ocasión.

Otra canción que siempre me ha gustado es “Girl, you will be a woman soon”. Supongo que gusta a todo el mundo. Todos recordamos a Uma Thurman bailándola en Pulp Fiction, habiéndose metido hasta las cejas. Lo bonito de esta canción, aparte de su melodía, es lo que cuenta o lo que quiero yo pensar que cuenta, puesto que la letra no dice exactamente lo que imagino. Pero a mí me sugiere, una chica, una adolescente, llena de sueños, de aspiraciones, con el corazón aún puro. Rebosante de coquetería, de belleza, de amor por la vida y con curiosidad por conocer el mundo que se abre ante ella. Un amor aún sin viciar, un cuerpo, que aún no se ha marchitado.

Y la última canción. Aún hay miles por mencionar, con las que atormento a mis amigos en las fiestas o cuando toman la infeliz decisión de subir en mi coche, pero ya no recuerdo lo que me sugieren…
“Who wants to live forever”, otra vez de Queen. Resulta curioso que hable de tantas canciones de este grupo, pues ya casi nunca les escucho.
Habla sobre el tiempo que se apaga, sobre el amor que es efímero, sobre los sueños que se pudren. Pero también habla, sobre disfrutar de las cosas hermosas del presente y por ello, sobre no pensar en el futuro y cuándo se acabará todo. Realmente, ¿Quién quiere vivir para siempre? Yo no. Ya creo haberlo vivido todo y ya me he cansado de todo. Veo las mismas historias repetirse una y otra vez. No sólo en la vida de los demás, sino en la mía propia. Estoy cansado de estudiar, habiendo sacrificado mil fiestas, tener una relación estable o sencillamente, poder haber estado más con la gente. Pero curiosamente, también cansado de ver a personas. Cada día tengo menos curiosidad por conocer a nadie y me aferro a las personas conocidas. Sólo busco estar con alguien, cuando tengo algo de lo que hablar con esa persona en concreto y me frustro un poco cuando no puedo satisfacer esa curiosidad caprichosa y momentánea, aunque obviamente sé que es culpa mía, de mi actitud ante la vida. Me cansa estudiarme tantas asignaturas, para aprender realmente poco, sólo para prepararme exámenes. Cuando he intentado entender algo de lo que estudiaba suspendía irremisiblemente. No ya, sólo por la forma en que nos enseñan profesores que pasan por completo de enseñar bien, sino por mí mismo. Entender algo de lo que estudio, requiere de demasiado tiempo y concentración. Y siempre tengo la cabeza en otro lugar, en recuerdos del pasado que vuelven siempre en el peor momento, en rencores y añoranzas, en momentos felices que uso para pensar en que hay algo hermoso ahí fuera.
Estoy cansado, de no tener nada seguro, ni siquiera la amistad. Siempre descubro lo que las personas a las que he querido mucho, piensan de mí, justo cuando ya se acabó todo y eso ya hace que no haya vuelta atrás. Me duele oír reproches de personas, por quienes creo haber hecho lo que podía para ayudarlas, pero que sólo tienen en cuenta, que no haya aparecido en sus fiestas, dónde sólo estaría haciendo bulto y no tendría oportunidad de ningún trato personal. Una vez más, parecen contar sólo las apariencias, no los hechos.
También estoy cansado, de tener que desdeñar la forma de pensar de las personas a las que quiero, para que sus juicios no me duelan. Me saca de quicio ver, a personas que valoro, mintiéndose a sí mismas constantemente y teniendo la desfachatez de juzgarme, para de alguna forma, convencerse a sí mismas de esas mentiras. Mis decisiones, hay que respetarlas, por muy estúpidas que parezcan. Nadie está en mi cabeza como para saber lo que pienso, lo que siento, lo que puedo sufrir. Y no hay una única solución para todo el mundo. Yo por eso, cada vez intento dar menos consejos, salvo que me pregunten. Todo el mundo parece saber lo que deben hacer los demás, pero jamás sabe lo que debe hacer uno mismo. Estoy cayendo en tópicos, pero estos días de soledad, por alguna razón, he perdido la paciencia, acerca de las cosas, que he vivido anteriormente. Siempre, he mitigado esa ira, pensando en lo que me tienen que aguantar a mí. Soy una persona difícil, que muchas veces dice cosas ofensivas sin pensárselo dos veces. Pero aún así, a veces me siento injustamente tratado. Y no puedo evitarlo.
Pienso en las discusiones que he tenido a veces, en las que nada de lo que alegaba era escuchado. Todo era “producto de mi cabeza”, de mi “envidia” y demás sandeces. Nunca pretendo hacer daño a nadie, pero soy consciente de que lo hago cada dos por tres. Pocas veces me atreveré a pensar que he herido a una persona, sólo por sus propias percepciones de la vida, aunque a veces sea así. Me hace gracia el desprecio con el que me han tratado personas al más mínimo reproche y los sermones que me han soltado sobre la vida, cuando dos días antes me lloraban. Me entran arcadas, cuando veo, cómo la gente olvida esa etapa anterior y se permite el lujo de la soberbia. Me parece bien olvidar un pasado desagradable, pero no hasta el punto de la negación de ese pasado. Mi mala conciencia me hace desear que ese pasado vuelva y alguien aprenda una lección. Me ha pasado con amigos. Luego nunca disfruto viéndoles sufrir, aunque en su momento deseé que se dieran con un canto en los dientes.
¿y qué es de las mujeres?. Más o menos lo mismo. Un día me necesitan fervorosamente, me hablan de lo importante que soy en sus vidas. Su trato, me llega a agobiar en algunas ocasiones. Otro día, desaparecen, porque encuentran quien les dore más la píldora, o sencillamente oyen algo que no desean, o no sólo encuentran a la persona comprensiva, sino a alguien que también tiene sus límites y problemas. Y de repente, lo más triste de todo, es que también niegan ese pasado. Se hacen las idiotas y olvidan espontáneamente, cuánto confiaron en ti, en algunos casos, porque no tenían a nadie más. Realmente a las personas, sólo se las conoce, cuando todo les va bien. En cambio a otras, sólo se las llega a valorar realmente, cuando todo les va mal, pero aunque no te necesitan en ese momento, están prestas a ayudar. Sólo en las situaciones de crisis, como en una guerra, se conoce a la gente realmente y se la puede juzgar y condenar de por vida.
Así que, tras haber conocido a mucha gente. Sus experiencias contrastadas con las mías. Sus anhelos, sus quejas, su comprensión, su indiferencia. Tras haber viajado, tras haber leído, tras haber luchado por la amistad, por el amor, por el éxito. Tras haber ganado unas veces y perdido otras, me he dado cuenta de que ya no tengo curiosidad por nada. Algunas veces la encuentro, pero ya estoy cansado de intentarlo todo. Tremendamente harto de las personas, sus miserias y sus mentiras. De las mías igualmente. Con 25 años, ya no se qué más esperar de la vida. Sólo me queda trabajar y seguir con la misma rutina. Quizás fracasar del todo por fin. Ver cómo, siempre decepcionaré a mi familia. Cómo, todo lo que hacen por mí es una hipoteca para mi felicidad, porque siempre tienen derecho sobre mi vida y a exigirme lo que les plazca, a condicionarme cada uno de mis actos y por supuesto, a negarlo abiertamente. Quizás sin familia, sería feliz, sería libre.

 

P.S: Se me olvidó mencionar una de las mejores canciones de la historia: Nights in white satin, interpretada por Bille Davis. La canción más romántica, que me trae a la memoria, muy hermosos recuerdos.

 

 


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