Texto a Mis Favoritos
Autor a Mis Favoritos
Suscribirme a este autor
Comentarios (0)
Enviar un mensaje privado Autor Anorgi
La
espera causa desesperanza.
Esperar es tener esperanza, cuando se deja de esperar nace la desesperanza. Y
la desesperanza nos lleva a la desesperación. Por eso dice el refrán que “el
que espera desespera”, pero es indudable que más vale esperar y seguir
esperando que desesperar; mejor es armarse de paciencia que dejarse vencer por
el desanimo. Una vez que este se apodera de nosotros el desaliento nos invade,
nos volvemos irreflexivos y actuamos a la desesperada y con seguridad
torpemente.
Claro que hay muchos tipos de espera, no es lo mismo esperar a un amigo para ir
al fútbol, que a la novia al pie del altar; no es lo mismo esperar el autobús,
que esperar los resultados de un examen, etc.
En la espera se produce varias fases: Una de autocontrol, dominamos la
situación, nuestros nervios aún no han aflorado; otra enfado, empezamos a
irritarnos ante la falta de puntualidad del otro; una tercer de duda, ¿me habré
equivocado de hora o de sitio?; una cuarta fase de desaliento en la que pensamos
en marcharnos y dar por concluida la cita, pero ¿y si llega nada más
marcharme?; y por ultimo una de alarma: ¿la habrá sucedido algo grave, una
enfermedad, un accidente, etc.? Después de estas cinco etapas la desesperación
hace mella en nosotros.
Depende del carácter de cada uno los intervalos de tiempo entre cada una de
estas fases. Los pacientes son capaces de esperar mucho rato sin llegar a la
última fase, los impacientes en unos minutos se disparan hasta el final.
Ni que decir tiene que todo esto solo sucede si la cita es importante para
nosotros. Esperamos por amor, o por interés. Si no es así pasado el primer
cuarto de hora cogemos el camino y desaparecemos.
Ni que decir tiene que las esperas contribuyen a nuestra infelicidad, nos roban
una felicidad que vislumbramos cercana. Dejan en nosotros una sensación de
vacío y de frustración que nos hace sentir la amargura de la vida.
Si no esperamos nada seremos más felices, si algo bueno nos sucede nos colmara
doblemente de felicidad. Ya que lo esperado es doblemente bien recibido. Es
mejor no ilusionarse que ilusionarse en vano.
El que espera desespera. ¿Pero y a la inversa?, esto es: el que desespera
espera. ¿Es posible que la desesperanza se pueda combatir con la espera? Pienso
que no, que anular la desesperanza es tarea harto difícil, por mucho que
esperes no va a desaparecer la frustración que la espera te ha causado. ¿Dónde
está pues la solución? Eso es precisamente lo que espero de los que me
lean, que me den la solución a esta esperanza frustrada por la espera.
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.
Copyright © 2012 Vootext.com Todos los derechos reservados.