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Jaime Gomez, el matasanos de Pompeya (I)

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Publicado el 05/02/2012 | 93 Visitas | 1 Comentario(s)

Después de importunar durante toda su infancia y preadolescencia a su familia, maestros, vecinos y compañeros, inspirando gran cantidad de chistes y expresiones humorísticas del ingenio popular, pero más que nada a fuerza de insistir sobre la sexualidad de su padre, madre, vecinos, vecinas, y demases, Jaimito creció, terminó el colegio, estudió psicología, alquiló un departamentito, le colgó una foto de Freud en la pared y se puso a atender. Y bien atrás quedaron sus locuras infantiles, siendo hoy un reconocido y serio… psicólogo. Los colegas le dicen ”Jaime”, y en el barrio lo apodan cariñosamente “el matasanos”, un poco por confianza y otro poco por envidia (especialmente despues de que se construyó la casa de dos plantas en el terrenito que le regaló la abuela ahi en Pompeya). Aquí recogemos el testimonio de su particular y vanguardista estilo, su aporte a la posteridad en el noble y tan dificultoso campo de la salud mental.

CASO CLÍNICO: La primera entrevista con Adela

Pase nomás y póngase cómoda. Y sáquese los zapatos que no quiero que me raye el parquet con los tacos, si ya sé, es que mi mamá me insistió tanto cuando era chico, que me quedó la costumbre. No se asuste que no es un desagradable síntoma, sino un simple rasgo identificatorio que me quedó después del duelo del edipo, nada serio, no vaya a apurarse con conclusiones, como que este-loco-que-me-va-a-curar-a-mi. Disculpe, no la quiero distraer con tecnicismos, a veces pienso que todos los pacientes han leído las obras completas de Freud o al menos Freud para principiantes, ¿vió que buenos son esos libritos? Uno se ahorra por lo menos 3 o 4 años de estudio y un montón de plata. Si siguen saliendo no se van a vender más los libros originales, esos chiquitos son un maravilla.

- Si usted lo dice doctor… pero entonces, ¿cómo empezamos? ¿le pago ahora o al final?

No, no se preocupe por eso, el psicoanálisis tendrá más de 100 años pero a mi me gusta estar actualizado. Me puede pagar las sesiones por internet, ahí en pagolascuentas, seguro que lo conoce. Si no, me puede pagar por débito automático con un diez porciento de descuento. ¿O usted vino por la promo de los primeros tres meses bonificados? Si vino por esa lamentablemente no se la puedo dar porque era hasta al semana pasada, usted nomás pase la tarjeta acá por el posné y listo, así nos ocupamos de sus problemas que es lo más importante, y no de andar tocando billetes. Puaj, lo digo y me da asco, no puedo tocar esas cosas, en eso salgo a mi viejo que no podía tocar ni los picaportes de las puertas. Pero mire que lo mío es solamente con la plata, ¿eh? Yo salí mucho más sanito, no se vaya a preocupar por algo así y andar sacando conclusiones, acá no tenemos que cerrar sino abrir, hay que evitar las conclusiones, en especial las del tratamiento antes de tiempo. Le decía entonces, cuénteme qué es lo que le anda pasando.

- Bueno doctor, lo que me pasa es que estoy tan deprimida estos últimos tiempos, apenas si pude salir de la cama para venir acá a verlo, y estoy tan preocupada porque por más que me esfuerzo no salgo del pozo.

Ajam. Interesante, eso lo voy a anotar así lo retomamos en alguna otra sesión, bueno en realidad no le tendría que advertir para que usted no se vaya preparando algo que decirme, la espontaneidad es fundamental como quien dice, pero yo no, a mi no me gusta mentir porque me enseñaron que con la verdad no ofendo ni temo y entonces yo no la voy con eso de las mentiras por más piadosas o técnicas que sean. Mi abuela me lo decía siempre, y también me decía que eso de andar deprimido es una pérdida de tiempo, y que con una grapita todas las mañanas uno andaba fenómeno y santo remedio, pero bueno ella no había leído nunca a Freud porque le daban un poco de miedo los hombres con barba. Pero eso no lo vaya a intentar usted porque después me la voy a tener acá por alcoholismo y ahí si que la cosa es brava. Porque usted no toma demasiado, es decir, usted no me anda empinando el codo demasiado seguido como quien dice, ¿no? A ver si metí la pata, eso sería una calamidad.

- No, yo no tomo nunca, mi problema es otro, ya le venía diciendo, ando muy deprimida, y por más que trato no logro arrancar, estoy como desinflada.

Uhmm, interesante, “desinflada”. ¿Cómo una goma? ¿De camión quizás? Ya me lo imaginaba, clarito como el agua, se le notaba desde que se bajó del ascensor. Lo sé porque tengo otro paciente que se sueña con una goma de camión gigante todas las noches y anda de lo más deprimido. La voy a anotar a usted también porque pareciera que anda dando vueltas un síndrome por ahí y si llego a juntar tres o cuatro más con lo mismo me dejan ponerle nombre. Es como con los milagros de los santitos, que el vaticano te pide para autorizar la impresión de estampas, pero sin la religión claro, porque esto es ciencia por más que muchos anden diciendo pavadas en contrario por ahí y que esto es cualquier cosa, nada de eso, esto es serio y riguroso y por más que lo quieran disfrazar no hay estampita ni rosario que valga contra el síntoma, que siempre es medio rebeldón y no se deja.

- Pero no doctor, yo nunca soñé con eso.

Ajá, ¿ve lo que le digo? Es la represión. Usted cree que nunca se lo soñó porque la barrera de la represión no le permite recordar, que si se acordara vería que tengo razón, no por nada ya tengo unos cuantos meses atendiendo y esas cosas a mi no me engañan fácil. Es clarísimo, ahí se le ve la goma en la punta de la lengua a punto de salir y aparecerle en el discurso, yo sé lo que le digo. Igual mire que yo no soy muy ortodoxo y no ando con lo del discurso de acá y de allá, para mi hay que ser bien ecléctico y no quedarse en el tiempo, y entonces hay que incluir otras cosas como la mirada del buen cubero para ir adivinándole rapidito la cosa y que se cure pronto, siempre lo mejor son las terapias breves, para la salud y el bolsillo también, imagínese.

- ¿Le parece? A mi lo de la goma no se me hubiera ocurrido nunca.

¡Ahi lo tiene! Goma, gomita, ¿a qué le hace acordar? La sexualidad, siempre aparece la sexualidad. Usted dirá que no, pero seguro que ahí detrás de la goma del Scania usted lo que en realidad anda soñando es con algún gomero y ahí le mete nomás alguna fantasía de chanchada. Igual no es cuestión de alarmarla con ciertas cosas tan pronto, a ver si le da verguenza y no viene más. Pero créaselo porque en eso no hay tu tía, es siempre así. Su marido no será mecánico, ¿no?

- No, mi marido es comerciante, tiene una librería. Pero igual me parece que no es así como dice… yo nunca soñé ni con la goma ni con el gomero, usted es el que sabe, pero para mi que no.

Relájese querida, siempre al principio es lo mismo pero después pasa. Usted nomás tiene que asociar, asi sin andar pensándolo demasiado, por ejemplo dígame ya lo que piensa en este momento… ¡ya! Bueno, la asusté un poco con el grito, disculpe, me emocioné demasiado me parece. Pero es que estamos tan cerca de hacer un avance importante. Y ahí cuando se viene el avance y casi que arreglamos el asunto, paf, ahi nomás se viene lo de la resistencia y es terrible, usted se pone como que no aunque en realidad si y yo la tengo que convencer dale que dale hasta que afloje. Bueno, igual no hay apuro, recién estamos empezando. Aunque en realidad ahora que me fijo ya es la hora, no me había dado cuenta. Es que yo uso las sesiones cortas, ¿sabe? Un poco por técnica y otro poco porque si no le tengo que cobrar carísimo la sesión y no me viene nadie. Así que quedémosnos con eso, la goma y su pasión irrefrenable por el gomero que la anda desinflando un poco. La próxima la seguimos, a las siete como hoy, ¿si? Vaya, vaya, yo le abro desde arriba, y cualquier cosa si no anda el portero eléctrico nomás espere un rato que seguro pasa alguien y le abre. ¡Ah! Y cuidado con la puerta del ascensor no se vaya a agarrar los dedos. Adiós Adela, hasta la próxima.


Comentarios

Maia

Maia

06/02/2012

# 1

Es entretenido el texto, son cosas que suceden en terapias, muchas veces el terapeuta esta más loco que el paciente.
Se nota que hay una gran fijación con Adela, como primer amor, como paciente. Se ve que es una persona que ha dejado huellas. saludos

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