Autor Pequeña
Es una mañana fría de invierno, de esas que he detestado toda la vida por aquello de que no me dan ganas de moverme con el frío, eso me resulta muy molesto me siento atrapada entre cobijas y muy perezosa. Pero esta mañana en particular es muy triste recostada doy un vistazo a mi vida para tratar de descubrir que es lo que he hecho, pero sobretodo porque me siento tan vacía, que es eso que me falta para sentirme completa.
Me pregunto ¿Por qué tan fatalista?, la verdad soy una soñadora incorregible, una enamorada del amor y al cabo del tiempo a mi paso sólo he encontrado insensibles que han desgarrado mi alma una y otra vez pisoteando mis ilusiones.
Hace algunos años después de que un despiadado acabara con mi corazón (bueno eso creía en aquel momento) tuve mil tropiezos unos por creer nuevamente en palabras, otros por deslumbrarme con falsos fulgores, otros por confundir mensajes, unos más por no detectar a tiempo la estática en el canal de comunicación y jugar al teléfono descompuesto y uno pasionalmente prohibido (este en especial es quien pienso pudo ser el hombre perfecto, pero como dice la canción su único defecto es pertenecerle a alguien más). Ahora me encuentro sumergida en una horrible confusión y me asusta mucho la idea de admitir que me precipite y no pensé, no utilice la cabeza y deje que mis vísceras me guiaran, justo lo que había aprendido con el paso del tiempo y la lección más importante que habían dejado mis tropiezos, llevaba ya unos años rodeada de sensatez hasta que esos ojos negros me obnubilaron y su labia me envolvió de tal forma que me case con él de la noche a la mañana con un embarazo de por medio, esa es la razón por la cual seguramente nos casamos, pero en que estaba pensando, ahora mi vacio es el resultado de mis malas decisiones.
Extraño tanto a la soñadora irremediable que a pesar de los desengaños había madurado, la carrera laboral me llena de satisfacciones, así como la unión del núcleo familiar (algo que desee por mucho tiempo) pero que pasa con mi pequeña familia que comienza con el pie izquierdo, lamentablemente él perdió un familiar muy allegado pero yo pienso que la vida continua, pero él se encuentra inmerso en sí mismo y a pesar de mis esfuerzos por recuperarlo cada día lo pierdo más, es agotador y poco a poco con él también se van desvaneciendo mis anhelos cual quimera que el viento se ha llevado.
De pronto al girarme hacia mi derecha encuentro al ángel que da luz a mi vida, la ilumina y es lo que me mantiene a flote, lo único que no me permite claudicar, el verdadero amor puro y transparente que busque toda mi vida, una parte de mi que puede llenar cualquier hueco en mi alma, suspiro y me digo a mi misma que lo intentaré una vez más que si ese ángel está a mi lado es porque un gran sentimiento existe entre nosotros, lo mejor es eliminar la estática, el ego y conversar como adultos para buscar una solución que nos permita ser felices a los tres, en el fondo de mi ser estoy convencida de que es la mejor decisión y la más adulta, por cierto, eso también se llama AMOR.
Es momento de salir de las cobijas y no dejar que el frío invernal congele también mi corazón, alma y pensamiento, despabílate y no vivas del pasado pues este ya se fue y el futuro es incierto, disfruta este momento respira que estás viva goza intensamente, que al hacerlo das calidez a tu ser alejando así a los fríos fantasmas.
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