Texto a Mis Favoritos
Autor a Mis Favoritos
Suscribirme a este autor
Comentarios (0)
Enviar un mensaje privado
Sitio Web del AutorAutor jesusalejandro
Autor: © JESÚS ALEJANDRO GODOY
Si… he soñado, planeado y ejecutado.
He reído, llorado, pretendido y conquistado, he sucumbido a esto, a aquello, he perdido y ganado.
Pero no tanto como quise.
He sanado un poco, y aún herido caminé buscando mi razón de ser, y aunque nada encontré, sonreí por haberlo intentado.
Creí que mi alma había muerto una mañana, teniendo aún la luna a cuestas y un paladar pastoso de alcohol de una noche cualquiera; y aunque no desaparecí, planeé mi fin, un fin común y hasta a veces vulgar y tal vez olvidado como tantos otros; y como tanto otros, dudé, y como tantos otros, tuve la necesidad de no dejarme vencer por mi enemigo perfecto… yo.
Y sigo aquí diciendo una vez más, hablando nuevamente con personas que pasaron, las que volvieron, y las que no volverán; y sus gritos son aterradores, y solamente de todas esas voces distorsionadas, escucho claramente una sola y desesperada palabra: ¡Ahora!
Y me mudo de ropas, y por sentirme desnudo, camino una vez más entre objetos vacíos de explicación alguna; pienso, cavilo, y dibujo las facciones de un mañana mejor.
¿Adónde iré, quien me escuchará?
Y vuelvo a empezar…
Trato y muero. Me pongo de pie y mis miedos me hacen poner de rodillas como un pordiosero de alegrías.
Y fue, que esa mañana, caí en la cuenta de mi trágico error, y frente al espejo, levanté mi mano y palpé levemente mi frente; bajé la vista un instante y sonreí; caminé… caminé hacia una dirección, no importaba cual, solamente caminaba; y… y supe que podía elegir donde ir, y volví, volví a estar frente al espejo, frente a mí, e hice miles de movimientos…
Supe que era dueño de mí mismo, y que por una extraña razón, mi mente y mi cuerpo me obedecían.
Tomé un papel, y dibujé las facciones de un mañana; pero ésta vez sin saberlo, dibujé mi rostro.
Y una sola palabra tronó en mi mente, e hizo temblar mis labios y mis pensamientos: ¡Ahora!
Y simplemente mirando los trazos que había realizado mi mano me pregunté: ¿Si pierdo… quien pierde realmente?
Y supe que había, que existía, alguien más poderoso que yo, más inteligente, audaz y veloz, y que haría lo necesario para que mis triunfos se opaquen y mis fracasos ocuparan mi mente; y decidí, que había alguien más poderoso que obviaría todas mis cosas buenas, y se reiría de mis grandes y pequeños triunfos, y trataría de echarlo todo por la borda, sin importar las consecuencias.
Lentamente levanté la vista y mis ojos se encontraron con el reflejo de ese extraño.
Y decidí no cederle una mínima fracción de espontaneidad, ni de respiración en mi vida; y decidí no hacerlo fuerte, ni alimentarlo.
Y decidí no ceder nuevamente, solamente no ceder…
Esa mañana en ése instante, en ese segundo, sólo una palabra cruzó mi cuerpo, mi mente, y mi alma de punta a punta: ¡Ahora!
Esa mañana elegí desafiarme, elegí vencerme con lo mejor de mí, hasta que ése extraño y patético ser que reflejaba lo más bajo, y lo más extraño de mí, se arrodillara a mis pies, y me pidiera clemencia envuelto en lágrimas.
Esa mañana, en ese instante, en ese segundo… elegí vivir.
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.
Copyright © 2008 Vootext.com Todos los derechos reservados.