La niebla siempre estaba allí, nunca desaparecía del todo, el sol era
una mancha borrosa que iluminaba débilmente un mundo deteriorado. Era
difícil sobrevivir en un lugar donde el polvo rojizo que producían la
mayoría de plantas era mortal y que además se dispersaba gracias a un
viento que jamás cesaba. Muchos deseaban huir de allí y volver hacía
las estrellas pero aquel era un sueño imposible.
Ni ella ni el resto de sus compañeros deseaban adentrarse en las
llanuras, uno de los lugares más peligrosos de ese territorio, pero
justo allí estaban los fugitivos. No dejaba de ser irónico considerar a
esos cuatro ladrones de esa forma ya que todos los habitantes de ese
planeta eran delincuentes o gente considerada indeseable para el resto
de mundos “civilizados”. Brenda sacudió la cabeza tratando de no pensar
en ello ni en el hecho de que probablemente hoy debería matar a
alguien, tal vez algunos de sus compañeros habían sido asesinos en su
otra vida pero ella no.
A su lado Erek cayó de rodillas tosiendo sangre, el hombre llevaba
varios años tragando polvo y hasta hacía bien poco nadie había logrado
crear algo eficaz para amortiguar sus efectos devastadores, para el
hombre ya era demasiado tarde sus pulmones estaban dañados mas allá de
toda curación posible, prácticamente estaba ciego y las partes más
expuestas a la acción del viento como su cara o sus manos estaban
llenas de magulladuras; todos sabían que al principio se curaban pero
con el paso del tiempo las heridas no cicatrizaban por eso Erek llevaba
trozos de tela en sus manos aunque Brenda siempre se preguntaba cómo el
hombre podía ni tan siquiera coger la lanza. El dolor debía de ser
atroz.
Lo preocupante era que todos acabarían así pese al velo que les cubría
parte de la cara. Su tecnología era absolutamente primitiva, los
soldados interplanetarios los llevaban allí porque era una forma fácil
de deshacerse de los indeseables sin mancharse las manos; por eso no se
molestaban en darles nada, no se esperaba que viviesen más de unos
días. Por supuesto nadie había contado con sus ganas de vivir, con su
capacidad de adaptarse a todo lo nuevo. Eran delincuentes, no estúpidos.
En un universo donde la tecnología viva imperaba uno tenía que ser muy
inteligente para cometer un delito. En mayor o menor medida todos eran
técnicos, psicólogos capaces de razonar con un máquinas inteligentes,
inventores, expertos en tecnología… y si antes esos conocimientos se
habían usado para beneficio propio, ahora se usaban por el bien de
todos. Nadie podía sobrevivir solo, algunos lo habían intentado y
habían muerto dejando atrás jirones de ropa y huesos que las pequeñas
comunidades aprovechaban. Tal y como le habían dicho a Brenda el primer
día robar a un muerto era mejor que morir por respeto a alguien que no
se conocía y al que no le importaría demasiado lo que hiciesen con él.
Era una idea dura, pero en ese mundo uno debía de ser así y pese a todo
eran gente unida. Lo que no habían logrado los “civilizados” lo había
hecho ese planeta.
- ¿Puedes seguir?- Su voz habitualmente aguda sonó amortiguada a través
de la tela que le cubría la boca y la nariz. Aquél era el gran invento,
unos ingenieros habían logrado crear un telar capaz de hacer esos velos
suficientemente gruesos como para filtrar la mayoría del polvo.
Actualmente sólo un grupo selecto podía llevarlos ya que eran muy
difíciles de crear. ¿Cuánta gente estaría muriendo mientras ella estaba
relativamente a salvo?
- Erek aún ha de hacer su último sacrificio- interrumpió Blind ayudando
al malherido a levantarse- Su redención está cerca, morirá por nosotros
y ese será un gran honor. Su pasado será perdonado y se le recordará
sólo por este acto…
- Deja tus sermones para otro día- el líder de la guardia, Valt, no
soportaba a ese imbécil que en un lejano sector espacial había creado
su propia religión/secta para beneficio propio; Lo habían condenado y
llevado al planeta del polvo como castigo por todos sus abusos y mucho
se temía que el falso predicador estuviera ayudándose de la
desesperación que reinaba en todos los refugios subterráneos para
volver a las andadas. Demasiada gente se estaba convirtiendo a esa
falsa religión y prácticamente todos los creyentes se unían a la
guardia esperando encontrar la muerte y su ansiada “redención” ¿cómo
podían ser tan ilusos? Valt no necesitaba suicidas, sólo gente
dispuesta a ser soldados y proteger a sus congéneres; Él había sido un
mercenario, escogió mal a su gente de confianza y no estaba dispuesto a
volver a caer en el mismo error… además ahora ya no cobraba por sus
servicios pero sentía cierta satisfacción al ver que sus conocimientos
estaban siendo de ayuda ¿sería esa su propia redención?
- No necesito para nada vuestra ayuda ni mi maldita salvación y mucho
menos si viene de parte de este fanático- exclamó Erek- ¿Por qué no
vamos a reclamar lo que es nuestro de una maldita vez? Creo que no nos
hemos arrastrado hasta aquí para charlar ¡vamos a por ellos! Y para que
lo sepas Blind el honor no será morir ¡será demostrarles a esos
ladronzuelos cómo se hace un robo profesionalmente!- Esas eran las
palabras de alguien que no tenía nada que perder, la sangre le caía por
la cara dándole un aspecto aterrador y nada de eso le importaba. Y lo
único que le preocupaba a Brenda era que hoy tendría que matar a
alguien para cumplir una promesa, nada más.
- Cre…creo que el viento a amainado un poco, podemos adentrarnos en
las… llanuras donde están escondidos esos fu…fugitivos.- Corem era el
más joven de todos no tendría más de quince años estándar pero el
órgano de justicia que le desterró lo consideró mentalmente adulto y
con plena capacidad para ser consciente de sus actos, su delito no fue
tan grave pero sí sus consecuencias políticas. Por desgracia no era
inusual encontrarse a gente inocente muriendo por nada y lo único que
podían hacer era darles una oportunidad de sobrevivir aunque fuera
entre delincuentes de verdad; por ejemplo el profesor Devier estaba
enseñando a los niños todo lo que sabía sin callarse nada y sin
importarle que sus ideas fueran demasiado revolucionarias para nadie
poderoso, según él su destierro se había convertido en libertad y no
quería cambiarlo por nada ni tan siquiera por una oportunidad de
marcharse a un lugar donde el polvo no fuera mortal.
Sintiendo que ese era realmente su trabajo y que aquél era el lugar y
el momento Brenda cerró los ojos dejando que sus otros sentidos la
guiaran. Efectivamente sus biomodificaciones le indicaban que el viento
había amainado un poco para que la nube tóxica no fuera tan peligrosa,
su sensibilidad térmica también había aumentado lo suficiente para que
pudiese detectar la poca vida que podía subsistir en ese ambiente.
Viento, el miedo del niño, el susurro de las plantas meciéndose, el
fanatismo del predicador, los pequeños animales excavando túneles bajo
sus pies, el calor de sus compañeros…luz, oscuridad todo pasaba a
través de ella… y allí, en la lejanía un pequeño punto de energía.
Abrió los ojos volviendo a la realidad, a un mundo donde los sentidos
eran limitados y donde nada se podía entender plenamente; Con un gesto
desvaído señaló hacía el objetivo.- No he encontrado nada que pueda
sugerir que haya personas pero la energía que buscamos está por allí.
Con un gesto rápido Valt cogió a la mujer antes de que cayera al suelo-
Los que te crearon podrían haberlo hecho mejor ¿no crees?- le preguntó
con una sonrisa.
- Es lo que pasa cuando el presupuesto es limitado y los científicos lo
hacen de escondidas porque está totalmente prohibido- le replicó
cansada- Pero no te preocupes según ellos fui una creación cuasi
perfecta… en todos los sentidos- sorprendiendo al mercenario con un
beso Brenda se apartó de él sonriendo satisfecha, llevaba deseando
hacer eso desde que lo había visto por primera vez y para la próxima
trataría de que fuera sin el velo…algo le decía que eso sería mucho más
interesante.
- Por eso volé uno de esos laboratorios- gruñó Corem rompiendo el
momento – La liga de planetas de donde provienes condena este tipo de
experimentación y mientras cierran los ojos cuando se construye un
laboratorio porque saben que tarde o temprano conseguirán crear una
entidad inteligente perfecta para el combate y que obedezca sus
órdenes. Por eso volé esos laboratorios…
- ¡Y por tu afán de protagonismo te condenaron a este planeta!- Blind
alzó las manos hacia el cielo teatralmente sin importarle las miradas
de incredulidad de los demás- ¡Deberías de haber tenido paciencia!
¡Deberías…
- ¿Debería haber permitido que mis padres y mi hermana fueran
asesinados lentamente por tener capacidades empáticas naturales? ¿Eso
es lo que quieres decir?
El joven y el hombre se quedaron mirando fijamente con los puños
apretados, en secreto Valt y los demás estaban deseando que Corem le
diera una buena lección a ese fanático pese a que sabían que no
deberían permitirlo…
- Mientras vosotros os peleáis yo voy a aprovechar lo poco que me queda
de vida para ir a buscar ese pequeño generador de energía, Jesam lo
necesita urgentemente y vosotros sólo os estáis dedicando a hablar y a
amenazaros ¡quien quiera venir que me siga!
Sintiendo que estaba perdiendo el control de la situación Valt separó
de malas maneras a los dos contrincantes y con un gesto indicó que lo
siguieran. Erek tenía razón, Jesam necesitaba ese generador que le
habían robado para subsistir y si no lo encontraban moriría
irremediablemente y con él todos sus conocimientos de tecnología
primitiva que tenía almacenado al igual que su capacidad de comunicarse
con otras comunidades humanas. Por todo eso y más Jesam tenía que
vivir, él era una forma de vida atrapada en una máquina, ordenador lo
llamaba en referencia a una máquina antigua de la nadie sabía nada, esa
era la condena para las nuevas formas de vida basadas en datos y que
cometían algún delito, no permitirles salir de un espacio físico, no
dejarles a viajar por la red de datos nunca más; Por desgracia los
lugares en los que los confinaron sufrieron la erosión del polvo y
muchos de ellos murieron antes de que los humanos los descubriesen y
los liberasen…en cierto modo. Ahora tenían una red que si bien no era
perfecta les permitía comunicarse y compartir conocimientos y eso era
vital para ellos, perder a Jesam significaría el aislamiento y muy
probablemente la muerte. Tenían que encontrar el generador
inmediatamente pero para Brenda eso era una nimiedad comparado con lo
que debería hacer.
Avanzar a través de la hierba alta era difícil y muy peligroso pese a
sólo tuviera la altura de un hombre. Al contrario de lo que uno podía
pensar, los tallos de esas plantas eran tan rígidos como el tronco de
un árbol y sólo la parte superior era suficientemente flexible para
poder aprovechar el viento y esparcir su tóxico por todo el planeta. El
polvo caía sobre ellos constantemente irritándoles los ojos y colándose
entre las telas que les protegían, Erek era el único que no llevaba
velo ya que no le era necesario pero era el que peor lo estaba pasando
y el que iba más rezagado de todos. Sin mediar palabra todos aflojaron
el ritmo para que su compañero les pudiese seguir más fácilmente,
bastante complejo era ir esquivando ese bosque de muerte como para
perder a un compañero.
De vez en cuando Brenda se detenía y cerraba los ojos tratando de
sentir la energía cada vez más débil del generador. El aparato
necesitaba recargarse y lo habría hecho automáticamente si los ladrones
hubiesen tenido más cuidado al cogerlo, estaba claro que esos inútiles
no eran ingenieros ni nada parecido porque habían robado una cosa que
no les serviría para nada y que ni tan siquiera podrían venderlo en las
comunidades clandestinas que subsistían gracias al robo y a las
máquinas inteligentes que los apoyaban. Tal y como había dicho su
compañero moribundo no eran profesionales.
- ¡He tropezado! ¡He tropezado!- Asustados ante los gritos de Blind
todos se apartaron de él inmediatamente. Si había tropezado con una
planta que había caído en el suelo, el polvo se habría esparcido a su
alrededor pero sobretodo el predicador habría respirado suficiente
tóxico como para morir en unas pocas horas…
Indiferente a la reacción de los demás, también era el que menos tiempo
llevaba en ese planeta maldito, Corem se acercó para ver mejor lo que
había pasado.- ¡Es una persona! ¡Sólo es una persona… ¡muerta!- De un
salto el joven se apartó con miedo mientras los demás se acercaban no
para ayudar al falso predicador si no para ver de cerca el cuerpo.
- ¿Estás bien?- En vez de unirse al resto del grupo Brenda fue en busca
del joven para darle un poco de apoyo, por experiencia propia sabía lo
que el polvo hacía con la carne muerta y no era un espectáculo
agradable. Lo primero que quedaba afectado era la piel externa que con
tan sólo unas pocas horas desaparecía prácticamente toda dejando a la
vista una masa sanguinolenta… y eso sólo era el principio.
- ¿Eso es lo nos ocurrirá a todos?- Corem estaba asustado ese planeta
era salvaje y la vida era dura pero jamás se había imaginado ese
espectáculo.- Yo no quiero esto… yo…
La mujer le abrazó en un acto impulsivo no podía darle más consuelo que
ese ya que no le podía dar esperanzas ni ilusiones. Enterrar a los
muertos era una tarea complicada además de poco productiva y el fuego
era un bien preciado que no se podía malgastar, la única opción válida
era dejarlos a la intemperie para que el viento y el polvo los
degradasen rápidamente convirtiéndolos en un amasijo de huesos. La
única muestra de respeto que se permitían ante los que habían dejado
atrás la vida era recoger su calavera y dejarla en el pequeño osario
que habían construido, el resto se aprovechaba obviamente.
- Y si me caigo o me hiero y no me puedo mover… entonces ¿también me
pasará esto?- La mujer se le quedó mirando con la tristeza reflejada en
sus ojos. Era un chico inteligente, demasiado inteligente ¿le tenía que
negar la respuesta? ¿Cómo reaccionaría?
- Si no te rescatamos a tiempo…antes de que tu ropa se degrade…
Corem asintió sin decir palabra, si le había afectado lo que le
acababan de decir no lo demostró y Brenda lo entendía muy bien…
sobretodo porque esa promesa tenía relación con lo que le acaba de
explicar al chico.
- Debe de haber muerto hace unas pocas horas.- manifestó Valt con los
guantes llenos de sangre.- Creo que se rompió una pierna y también
pienso que o bien no sabía nada sobre este planeta o tenía la intención
de hacer una excursión rápida porque prácticamente no llevaba ropa que
le protegiese. Aficionados ¡Erek tenías razón!
- ¡Claro que si viejo soldado! ¡El moribundo Erek siempre tiene razón!-
riéndose de su propia gracia se acercó al desafortunado ladrón.- No
tiene nada de valor ni tan siquiera merece la pena llevarse la ropa,
está tan roída que no sirve para nada. Brenda ¿hacía donde vamos?
La mujer no había necesitado que se lo preguntasen para entrar en
trance, sabía que no quedaba mucho que hacer allí y no quería que Corem
viera más de lo necesario.
- Estamos cerca pero apenas percibo energía… tendremos que tener
cuidado, siento una tensión el aire y algo que podría ser una persona
pero es demasiado leve para que pueda verlo claramente… ¡Valt no te
aproveches!
Sonriendo el hombre dejó de abrazarla y la miró- Mi intención era
sujetarte por si volvías a caerte otra vez, sé que estos esfuerzos te
dejan agotada…
- Pues la próxima vez que me “sujetes” procura mirar por dónde me coges, cualquiera podría malinterpretar el gesto, ya sabes.
- ¡Frívolos y desalmados!- interrumpió Blind mirándolos
acusadoramente.- Una pobre alma acaba de dejar este mundo ¡y vosotros
os dedicáis a flirtear como si nada hubiera ocurrido!- Poniendo muecas
de desolación y enfado el fanático se arrodilló ante el ladrón y empezó
a murmurar.
- De acuerdo chicos todos conmigo y tú predicador cuando acabes te unes
a nosotros… procura no quedarte mucho tiempo diciendo tonterías si no
quieres acabar transformado en una pulpa sangrienta.- Satisfecho ante
la cara de miedo de Blind, Valt indicó a los demás que lo siguieran
hasta donde había señalado Brenda. En su interior sabía que estaban a
punto de encontrar el generador energético y tenía la firme convicción
de que llegarían a tiempo para salvar a Jeram, sólo estaban a dos días
del refugio tiempo suficiente… o al menos eso esperaba, demasiada gente
dependía de ello.
Llevaban más de media hora caminando y sorteando los troncos sin
encontrar nada. De vez en cuando Brenda cerraba los ojos y señalaba
hacia donde tenían que ir insistiendo en que estaban muy cerca y Corem
se adelantaba a los demás en busca de alguna pista. Era frustrante
sobretodo porque la habilidad de la mujer no era perfecta y tampoco les
podía indicar una localización exacta, por si fuera poco se estaban
adentrando demasiado en el corazón de la llanura donde las plantas se
convertían en altísimos árboles bloqueando el paso del viento y
provocando una espesa neblina roja que desintegraba rápidamente sus
ropas e irritaba los ojos dejándoles prácticamente ciegos. Era una
situación insostenible, dentro de poco deberían abandonar su búsqueda
si no querían morir de una forma muy desagradable ¡habían estado tan
cerca de lograr su objetivo! Ellos tenían la voluntad pero el planeta,
como siempre, tenía la última palabra.
Erek estaba sufriendo más que los demás; prácticamente ya no podía
sostener su lanza, su cara era prácticamente irreconocible y su tos
había empeorado. La mujer era la única que no se rendía y que le daba
apoyo, el resto tenía demasiada prisa por encontrar el generador y
marcharse de allí lo antes posible. Tenían un objetivo y ya iban
contrarreloj como para entretenerse en ayudar a un moribundo.
- ¡Creo que he visto algo!- Corem apareció entre los troncos con una
mirada aparentemente grave con la que trataba de esconder su miedo ante
lo que acababa de ver- Son dos cuerpos y uno…uno tiene el generador en
sus manos… están prácticamente degradados pe-pero no como el que hemos
visto ellos están…- Con los ojos llorosos el joven corrió hacia Brenda
y la abrazó. No estaba demasiado sorprendida, no podía estarlo porque
temía lo que había visto Corem y era aún peor que lo de antes ¿cómo
podían haber enviado a ese mundo mortal a un chico como él? ¿Se merecía
ese castigo por haber sido un idealista? No podía creerlo ni aceptar
que los mundos “civilizados” fueran así de crueles, pero era así y lo
que acababa de ver Corem le marcaría para siempre.
Allí, en el corazón de la llanura, el proceso de degradación era
muchísimo más rápido de lo habitual la piel se descomponía a la vez que
los músculos, los órganos, los nervios… dejando sólo unos huesos con
trozos de carne y otras substancias pegadas a ellos que con el tiempo
también desaparecerían. No era un espectáculo agradable.
- Blind y yo iremos a recoger el aparato- indicó Valt perfectamente
consciente de lo que estaba ocurriendo- Vosotros quedaos aquí hasta que
volvamos. No tardaremos mucho, tampoco nos lo podemos permitir.
- Yo no creo que sea necesario que venga contigo… sólo se necesita a uno para…
- ¡Blind! ¿No querías predicar para los muertos? ¿Verdad? ¡Pues tú te
vienes conmigo!- No sin cierta satisfacción Valt sonrió debajo de su
velo al ver la cara de horror del falso predicador, le encantaba
asustar al hombre. Una cosa era decir unas pocas palabras a algo que
aún se asemejaba a un humano, la otra era hacerlo para un montón de
huesos sanguinolentos. Blind era un hipócrita y el mercenario dudaba de
que realmente se creyese sus propias palabras y sermones, todo lo hacía
para su propio beneficio y lo más desagradable era que siempre
intentaba convertir a las mujeres y a los más jóvenes. Si no tuviese
tantos seguidores muchos hombres y padres lo habrían matado hacía
tiempo, lástima que una revolución religiosa no ayudara a su
supervivencia y que por lo tanto no pudiesen hacerlo porque a nadie le
faltaban las ganas.
El pequeño grupo que se había quedado a la espera estaba en silencio,
nadie sabía qué decir o qué hacer mientras esperaban. Erek se estaba
muriendo, Corem estaba asustado y Brenda sólo pensaba en esa maldita
promesa que no debió aceptar, cada uno tenía sus problemas y estaban
enfrascados en sus propios pensamientos los cuales no pensaban
compartir con nadie. Eran sus propias cargas no las de los demás.
- ¿Cuántos eran… eran los ladrones que nos robaron el generador?
- Dijeron que cuatro – respondió Brenda distraídamente.
- Entonces… solo hemos encontrado tres muertos ¿y el que falta?- Corem
miró a su alrededor recodando las palabras de Brenda. Ella había dicho
que creía haber sentido algo que podía ser una persona, si era así…
¿Dónde estaba ahora mismo? - ¡A tu izquierda!- Por suerte para ella aún
no había entrado en trance como era su intención y pudo oír el grito
del joven pudiendoesquivar al atacante antes de que la matara. El
ladrón parecía cualquier cosa menos un hombre, sus brazos desprotegidos
estaban llenos de sangre y le colgaban jirones de piel, su cara estaba
pálida y demacrada y las zonas más delicadas como los labios o los
párpados habían desaparecido igual que gran parte de su cabello, sus
ojos estaban inyectados en sangre pero parecía estar medio ciego ya que
sus ataques eran débiles y desorganizados, pese a ello no dejaba de ser
peligroso ya que en lo que quedaba de sus manos tenía un cuchillo muy
probablemente robado de alguna nave militar estrellada. Era un objeto
valioso demasiado para que lo tuviera ese pobre desgraciado, sería un
buen botín cuando acabaran con él
Sin mediar palabras los tres defensores se pusieron de acuerdo, con una
fuerza que desmentía su aparente estado de debilidad Erek lo atacó
desde detrás con su lanza desestabilizando suficientemente al ladrón
para que Corem lo tirara al suelo y tratara de arrebatarle el arma.
Consciente de que cualquier herida, por muy leve que fuera, sería fatal
en ese ambiente sobrecargado de polvo Brenda se unió al joven
aplastando al ladrón contra el suelo.
El atacante era fuerte pero su cuerpo estaba demasiado debilitado y
erosionado, sin poder soportar el peso de dos personas las costillas se
le rompieron con un chasquido con la mala fortuna de que una le perforó
el pulmón. Por una vez el maldito polvo les había servido de ayuda y
había colaborado con ellos, había sido un buen golpe de suerte.
Incapaz de soportar otra muerte más Corem se alejó en busca del resto
del grupo con la excusa de ir a explicarles lo que había sucedido y
advertirles. Eso suponía un problema para Brenda porque ahora estaba a
solas con Erek, era el momento para cumplir con su promesa pero no
estaba preparada.
Lenta, muy lentamente la mujer cogió el cuchillo del ladrón muerto y se
acercó a su amigo. Él la había rescatado del polvo, la había llevado a
uno de los refugios subterráneos y estuvo con ella hasta que sanó,
incluso se fue a otra comunidad a buscar un preciado medicamento para
que su brazo cicatrizara. Si no hubiese sido por él, ahora estaría
muerta o habría perdido el brazo a consecuencia del polvo y se habría
convertido en una carga para la comunidad. Ahora le tocaba devolver el
favor en forma de muerte.
Su amigo estaba tendido en el suelo sin fuerzas para moverse. La única
señal de que aún estaba vivo eran sus ojos que miraban fijamente a
Brenda esperando a que lo matara, esa era su salvación, era la única
esperanza que tenía: morir rápidamente y dejar de sufrir. Erek había
aceptado esa misión sabiendo que sería la última, sólo su fuerza de
voluntad lo había llevado tan lejos y le había permitido hacer un
último esfuerzo para atacar al ladrón pero ahora sólo quería morir ya
había hecho todo lo que debía en esa vida no tenía sentido alargar su
agonía.
Brenda leyó todo eso en sus ojos y asintió asustada. Jamás había tomado
una vida ¿sería capaz? ¿Tendría la valentía suficiente para coger su
cabeza y esperar a que se convirtiera en una calavera para llevarla al
osario?
A lo lejos se oían las voces excitadas de sus compañeros, habían
encontrado el generador aún había esperanza y Jeram seguiría viviendo y
ayudándolos a crecer y prosperar. Ese era el futuro que les esperaba:
un mundo al que finalmente se adaptarían y ¿por qué no? Tal vez las
siguientes generaciones desarrollaran una defensa natural contra el
polvo, quizás en un futuro nadie temería quedarse a la intemperie ni
tendría que ver cómo sus muertos se convertían en huesos y trozos de
carne. Había un futuro y era de ellos no de esos que los habían llevado
allí para que murieran.
Tomando una decisión Brenda cogió el cuchillo y lo clavó en el corazón de Erek. Por el futuro, por la esperanza.
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Gemma Edo
Crónicas desde el no-tiempo
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