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Elmergarlde

Ocean~Soul

Autor Ocean~Soul

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Publicado el 26/06/2010 | 191 Visitas | 0 Comentario(s)

Elmergarlde.

 

Quien iba a imaginar que, yo, una persona sumamente estructurada con las cosas supuestamente pensadas y claras en mi cabeza iba actuar de esa manera? La verdad que no se bien por donde empezar a contar el mas oscuro de mi días. Debo antes confesar que, desde ese momento, una sombra empezó a congregarse en lo más profundo de mi mente. Ahora simplemente, cada vez que me despierto, en las frescas mañanas impregnadas por el dulce y suave aroma de las flores que permiten un sueño original, siento en mi mente una sombra, pensamientos de ultratumba, altamente malignos y formas alocadas para su realización. Pero todo ocurre rápidamente y la otra parte de mi mente que me dice que justamente eso es maligno viene al rescate y ya de nuevo soy traído a esta parte de luz.

Todavía lo recuerdo… yo era un hombre fuerte, física y emocionalmente, adinerado sin necesidades de trabajar. Vivía de la sangrienta fortuna que herede de mi padre y sobre la cual, tal vez por mi falta de conciencia sobre ello, aun poseo y no quiero dejar. Las comodidades de mi estilo de vida me permitían sumergirme en uno de los placeres más maravillosos del mundo, la comprensión de autores. Por alguna razón naci con la habilidad innata y sobrenatural de poder entender exactamente que es lo que el autor intentaba describir o transmitir en sus escritos. Esta capacidad me permitía llegar a la verdad por un  camino mas rápido que, tal vez, el promedio de la población. Más solo me otorgaba conocimiento. Me di cuenta rápidamente que el conocimiento y la consciencia no son lo mismo. La conciencia requiere inteligencia efectiva y en curso mientras que el conocimiento esta quieto en la mente esperando a ser utilizado justamente por la conciencia. El conocimiento es el alimento de la consciencia. Y en eso, yo era tan ordinario como el resto de las personas. Naci con el cuerpo equivocado y ciertamente a veces dudo de mi origen físico. Mi padre era  una persona frágil, su voz era apenas audible y su cuerpo era débil, delgado y delicado. Sin embargo tenia algo en su forma de ser que infundía respeto. La gente de alguna manera lo veía como alguien fuerte, digno de ser respetado y temido, más yo lo miraba como alguien débil a quien cuidar. Mi madre por otro lado siempre fue una persona sutil, suave y fresca. Ella, nunca parecía ser vista sin que ella antes lo supiera. Vergonzosos intentos de mi padre por intentar observar a mi madre de alguna manera ridícula, que todos los humanos tenemos excepto tal vez ella, dejaban al descubierto su naturaleza de origen angelical, según concluyo mi padre. En realidad mi padre no entendía que el desorden en ella operaba un nivel superior de la raza humana. No era visible pero si observable. Era necesario conocerla, escucharla y entenderla para comprender el desorden que había en sus ideas camufladas. Como consecuencia de ello yo deduje que mi madre no tenía nada de angelical, mas bien, fuerzas oscuras (luego explicare más al respecto) la distraían de la realidad alienándola y dejándola concluir sus acciones en una idea paralela al mundo actual. Como resultado un ser retardado para hacer algunas cosas simples pero meticulosa en extremo para cuestiones complicadas. Fue ella quien dispuesto el orden en la casa (o castillo) según la energía de las estrellas que ella había calculado y que permanecían metidas dentro de un mantel impermeable que cubría la mesa de tres por dos metros; mesa de madera que ocupada un lugar sobrenaturalmente cómodo en la entrada y que pasaba desapercibida y cuyas dimensiones parecían irreales por la comodidad que implicaba en su espacio.

Mi madre por alguna razón siempre estaba fría, como hielo, su cuerpo era simplemente helado. Sus ojos color negro era simplemente hipnotizantes y su sonrisa blanca podría asustar al mismísimo Jesucristo. Las noches de celo, y delirios de amor eran usualmente vedados por fuertes tormentas oscuras y tal vez envidiosas. Gritos y susurros circulaban el aire que mi padre ocupaba. Cada vez que esto ocurría, temblaba de miedo, porque él sabia, faltaba poco que ocurriera y miraba el cielo ya oscureciéndose, fuertes relámpagos y mi madre sonreía y mi padre sudaba. Y así llegaba la noche, cuando yo cambiaba de dormitorio para ir a lo más profundo de la casa a pasar la noche. Al día siguiente, yo ya sabía que era lo que yo tenía que hacer. Café para mi madre perfecta en estilo, y un medico para mi padre quien yacía en la cama con un único requisito; descansar y vitaminas por un exceso de esfuerzo físico-psicológico. Este cansancio extremo solo duraba dos días.

El tiempo se iba acumulando en mi mente a la vez que yo crecía en tamaño y fuerza e inteligencia y conocimiento. Las noches como antes descritas continuaron y mi padre se debilitaba cada vez mas. Empecé a sospechar sobre las intenciones de Safiro, de su estilo superior y su piel fría. La seguía a todas partes. Una noche, la enfrente para preguntarle cual era su objetivo en esta vida y en esta casa en especial, que relación tenia con mi padre y porque lo hostigaba de esa manera. Tranquila pero visiblemente irritada por la altanería de mi pregunta clavo sus ojos ahora de un negro imposible sobre los míos y dijo: “las cosas no siempre serán como tu quieras, hijo mío… a veces hay que hacer sacrificios…” Y largo una risita de superioridad, como diciendo fin del asunto. Por un momento no pude ni respirar, sus ojos me marcaron, no veía nada sin sus ojos. Ese negro mas negro que cualquier cosa que haya visto nunca estaba en toda imagen que mi vista colectaba. Harto decidí, imponérmele. Acorrale a mi madre en el jardín trasero del castillo. Vestía un hermoso vestido blanco que contrastaba con sus ojos pero que se confundía con su piel. Me miro y se rio. La agarre del brazo, ella ni siquiera se resistió, siguió riéndose. Yo estaba decidido a acabar con ese ser que nunca debió venir al mundo. Ella seguía riéndose, pero ahora oponía resistencia. Una notable fuerza invisible parecía ayudarla a desfajarse de mi brazo que rodeaba su cuello. Entonces apareció mi padre, y sonriendo y con un cuchillo de carnicero intento clavármelo a mi, pero mi madre se interpuso. La sangre empezó a correr manchándolo todo. Mi padre arremetido contra mi, pero yo era mucho mas fuerte que él y lo reduje fácilmente y lo empuje hacia atrás tirándolo al suelo, agarre el cuchillo e imite su accionar contra mi madre.

Todo había terminado ya, las imágenes eran nítidas y la paz parecía estar de nuevo en su lugar. Es así como debió ser desde un principio. Enterré ambos en el jardín mismo, detrás del castillo, me hice cargo del puesto de mi padre.

Ahora la tumba de mis padres esta llena de extrañas flores blancas, negras y rojas.

Mi vida continúo y me enamore de una joven increíble de piel bronceada con un gusto a vainilla. Sus ojos eras marrones claros y yo simplemente era perfecto para ella. Las noches de amor eran a veces excesivas para ella quien quedaba con la mirada perdida en el cielo, mientras yo aun continuaba excitado y fuerte, pero compasivo por el agotamiento de mi amada Elmergarlde.

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