Opciones

Calificar


  • Calificación 4.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
Val. Promedio:4
(1 Votos enviados)

Haga click en la estrella para enviar su voto

ESTAMPAS DE LA CIUDAD

Rafael

Autor Rafael

Calificación Promedio:
estrellaestrellaestrellaestrellaestrella gris

Publicado el 15/09/2008 | 541 Visitas | 7 Comentario(s)

 

 

ESTAMPAS DE LA CIUDAD

Por  Rafael.

 

Prologo:

Un lujoso automóvil solitario estacionado bajo la fronda de un árbol.

En su interior se encuentra  una persona que, entre sus brazos, esconde su rostro reclinado sobre el volante. Es un hombre joven, viste traje fino y en el dedo anular de su mano izquierdo destaca un anillo de compromiso; en la muñeca del otro abrazo asoma un costoso reloj de oro. A simple vista, no existe duda de que goza de una envidiable posición económica.

Primer día:

Los vecinos al pasar, con curiosidad disimulada, miran al interior del automóvil, pero no observan. Sin embargo, con ligereza, aprovechan la oportunidad de enjuiciar:

-Qué descaro de tipo: está dormido…

-Pobre, debe estar muy cansado…

-¿Cansado? ¡Vaya parranda que se habrá corrido! Menos mal que frenó el coche…

-¿Por qué no escogió otra calle para descansar? ¡Qué vergüenza! Voy a llamar a la policía.

-A lo mejor se extravió por la noche y el sueño lo venció…

-Este hombre no se despierta ni con las campanas de catedral. ¡Mira qué insolente forma de dormir!

 -A mí  se me hace que lo corrieron de su casa…

-¿Tú crees…?

-¡Por supuesto que sí!

Segundo día:

Al verle de nueva cuenta, la gente modifica su actitud:

-¡Pero qué descaro! Todavía sigue ahí…

-Si es el mismo tipo de ayer. ¡Uf, a de oler a diablos!

-La verdad que es un cínico.

-¿Y si está enfermo?

-¡Qué enfermo ni qué ocho cuartos!  Está drogado…

-No, no le despiertes. Uno nunca sabe qué clase de gente puede ser.

-¿Por qué no? Ya es hora de que se vaya. ¡Este es un vecindario respetable!

-¡Déjalo! Al fin es su vida. ¿0 no…?

-Al menos movió uno de sus brazos…

-Claro, no tiene un pelo de tonto. Le sirve de almohada…

-Ah, pues sí…

Tercer día:

La crítica sube de temperatura:

-¿Todavía está el coche ahí?

-¡Seguro que lo corrieron de su casa! Debe ser un alcohólico sin remedio.

-Pero ya es mucho tiempo. Vamos a tocarle en la ventanilla…

-¡No lo hagas! A lo mejor es un traficante de cocaína…

-¿Quieres decir que puede ser un  narco?

-A lo mejor sí; uno nunca sabe.

-¿Estará armado?

-Mejor vámonos, vámonos. No es cosa que nos incumba. ¡Allá él!

-Sí  es lo mejor.

Tercer día hacia el mediodía:

El estruendo de dos sirenas rompe la paz del  barrio. Una patrulla policiaca y una ambulancia se estacionan junto al misterioso coche.  Descienden un par de uniformados y tras de ellos, dos paramédicos...

Alguien ha dado aviso.

La gente, fisgona,  de inmediato sale de sus casas. Otros, con fingido recato, miran tras las  cortinas de las ventanas.

Por supuesto, no faltan los imprudentes. Carcomidos por el morbo, se apresuran al lugar de los hechos para no perder detalle del misterioso hombre dormido Más tarde hilarán calenturientas versiones sin sustento

Los representantes del orden, sin problemas, abren la puerta delantera del conductor. El cuerpo no se mueve.

-¡Qué bárbaro, debe estar sordo! –reprueba una señora entrada en años, con vestido descolorido, delantal manchado de grasa, chancletas sucias y  con la cabeza tupida de tubos  de plástico para embrollar su canosa cabellera.

Los policías escriben con apuro en su cuadernillo de notas y  de la bolsa interior del saco de aquel hombre sacan una cartera y descubren en su interior una identificación  de arquitecto de una conocida  empresa trasnacional y una fotografía familiar: una hermosa mujer abrazando a dos niños sonrientes.   

Acto seguido, uno de los paramédicos, examina al conductor. Tras un detenido estudio,  mueve la cabeza  y con  gesto de resignación  informa a su compañero: “Paro cardíaco. No hay duda. ¿Cómo pudo  detener el coche?” Segundos después los camilleros introducen al difunto en la ambulancia, en tanto que lo vigilantes sellan las puertas de vehículo.

Don Lencho, el carnicero de la esquina, con raída y sudorosa camiseta, impasible, mascando chicle con admirable velocidad, comenta con arrogancia:

-Se los dije: sin duda era un narco…

Epílogo:

Nunca se encontró el reloj de oro.



Comentarios

cubano62

cubano62

16/09/2008

# 1

Estimado amigo es sin duda un relato basado en realidades que suceden a menudo, esta bueno interesante sobre la vida cotidiana de no involucrarse en los asuntos ajenos, para evitar problemas debido a lo violento de nuestra sociedad.
Abrazos Mario.

Rafael

Rafael

16/09/2008

# 2

Agradezco tu comentario Mario. Me resulta alentador.
Rafael.

adela

adela

17/09/2008

# 3

Que mala suerte la del hombre, ser sepultado despues del tercer dia. muy bien el cuentecillo.

Rafael

Rafael

17/09/2008

# 4

Adela. En muchas ocasiones la realidad supera con mucho a la ficción.El muerto existió; sí, después de tres días las autoridades se hicieron cargo del caso. El resto es "cosecha" mía.
Gracias por ru comentario.
Rafael.

delfincontreras

delfincontreras

17/09/2008

# 5

Hechos donde se muestra la indolencia al projimo.
saludos.
Rafael

Pauyrene

Pauyrene

18/09/2008

# 6

Curiosa historia. No me extraña lo más mínimo que esté basada en hechos reales. Esas historias ocurren constantemente. Es la soledad a la que nos condena esta sociedad tan hermética.
Los comentarios del público día a día están muy logrados. Me gusta la manera de contar la historia.

Rafael

Rafael

18/09/2008

# 7

Delfincontreras: Tienes razón, la sociedad se ha deshumanizado y se ciega ante la realidad.
Agradezco tus palabras.
Rafael.

Pauyrene: Cierto; la soledad cada día nos devora un pedazo de nuestra vida y...la ajena no vale un centavo.
Gracias por tu lectura
Rafael.

Dejar un comentario

Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.

Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.


Usuarios que añadieron este texto a sus favoritos


Copyright © 2012 Vootext.com Todos los derechos reservados.

Sedo - Buy and Sell Domain Names and Websites project info: vootext.com Statistics for project vootext.com etracker® web controlling instead of log file analysis