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Enviar un mensaje privado Autor cubano62
EL MAGO
Al acecho de la próxima víctima, la noche fría y oscura, perfecta para la captura... paseítos de impaciencia, mirar el reloj y revisar el billete de cinco dólares, todo su capital.
Su ropa negra y sus botines de charol eran el atuendo apropiado: peligro en la zona, parecían decir. Sin embargo, muchos se lanzaban, así les costara vaciar su billetera. Antonia, mujer bella, fascinada con el filme de Pretty Woman, hacía estragos en la ciudad con su seductora mirada que parecía decir “yo hago todo por el precio justo”.
Un auto se arrimó, comenzaron a navegar por la avenida en busca del refugio, así le llamaba ella a su guarida, un cuarto con baño en los altos de un edificio. Antonia presentía algo raro... el hombre, de unos cuarenta, atractivo, con apariencia de intelectual, no parecía sufrir de carencias sexuales.
Al llegar, le brindó un traguito de vino casero, ella misma lo preparaba. Él la miró y ella, temblorosa, pensó que nunca tuvo un cliente así.
- Muy rico el vino.
- Me alegra que te guste, ¿qué deseas hacer? Cobro veinte como mínimo, en la medida en que me pidan especialidades, voy subiendo.
- No te preocupes - sacando la cartera, puso en sus manos un billete de a cien -. Deseo primero conversar, conocerte, no estoy acostumbrado, es mi primera vez con una… quiero decir... de esta forma.
- La noche es tuya, puedes hablar hasta el cansancio.
- Te propongo algo: tú me haces una pregunta y yo otra.
- Me parece interesante, es mi primera vez, en esto soy virgen. ¿Comenzamos?
- Usted primero, es la dama.
- Me das el dinero sin regatear, me dices dama y quieres conversación... A ver, dime ¿por qué alguien como tú busca una puta?
- Iba rumbo a casa de un amigo, a desahogarme y contarle algo que me sucedió. Al verte, pensé en una opción diferente, salirme de mi marco, eres una hermosa mujer... Es mi turno, ¿por qué escogiste esta vida?
- Tengo veintitrés... mi primer novio fue cruel conmigo, se aprovechó de mi amor y me pidió que me sacrificara por los dos, para mejorar la situación, era una prueba que nos ponía la vida, me dijo, hasta que comprendí cuánto me utilizaba, pero se me quedó el hábito de ganarme el dinero fácil; una vez que llegas al fondo, te quedas abajo. Me trasladé a la ciudad, me alejé de mi familia y amigos... siempre quise llegar a ser alguien en la vida, aprender idiomas... estudié inglés con una maestra particular, pero solo terminé noveno grado. ¿Qué te sucedió que necesitabas desahogarte?
- Hoy cumplo diez años de casado, decidí comprarle una computadora portátil a mi esposa… ella se molestó, me dijo que esperaba algo mejor, una joya, una reservación en un club nocturno... ella es muy superficial, pero no viene al caso... Me disgusté mucho, comprendí que mi esfuerzo por agradarla había sido en vano, sus palabras fueron: mejor la vendes y con el dinero haré lo que quiera. ¿Qué harías con una computadora?
- Sería como conseguir un empleo, pasar a mejor vida, pudiera hacer trabajos de mecanografía, traducciones, pasar en limpio los poemas que voy escribiendo para pasar el tiempo… despreciar un regalo así... Ya que estás tan desilusionado ¿qué piensas hacer?
- Nada, mi vida seguirá como siempre. Sólo charlar contigo ha sido saludable... este asunto parece cosa de magia… Dime algo, ¿crees en la reencarnación? ¿has tenido recuerdos de una vida anterior?
- Parece cosa de locos, pero he tenido imágenes, creo que fui una maestra pobre, pero feliz... Me sorprende tu pregunta, ¿eres adivino?
- No, pero es como si esta noche estuviera marcada por el destino; tal vez nos conocimos en esa vida y yo quedé debiéndote algo... Para muchos, hubiera sido un desperdicio emplear el tiempo hablando y no tener relaciones contigo, tan joven y bella; sin embargo, encontré la otra cara de la moneda, es un alivio saber que cada cual debe tener lo que merece. Si me permites, voy al auto y regreso ya.
Antonia, con escalofríos, parecía estar dentro de su filme preferido, un hombre educado, que pagó por conversar, haciéndola sentir una dama. Al regresar, el hombre colocó una caja frente a ella.
- Es tuya. Te regalo tu cambio de vida.
- ¡No lo creo! – era tal su alegría que, sin pensarlo, lo abrazó, como una niña al recibir el regalo que nunca tuvo.
- Pues disfrútala, yo estoy feliz, ya tenemos motivos para celebrar, los dos hemos ganado algo.
Se quedó atónita, viéndolo alejarse. Minutos después, desempacando y colocando su portátil sobre la mesa, pensó que no lo vería nunca más. Para ella, la calle había terminado.
Dedicado a una chica, que recupero…su alma…Adriana.
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