Texto a Mis Favoritos
Autor a Mis Favoritos
Suscribirme a este autor
Comentarios (0)
Enviar un mensaje privado Autor amcafe
Conocí a Lucía una mañana soleada en un parque público de mi ciudad. La chica me preguntó por una dirección, me quedé prendado de su esplendoroso cuerpo, una rubia escultural que quitaba el aliento y me las ingenié para tomar una cerveza con ella y platicar un tanto, ambos estábamos ociosos, bueno al menos yo, ella tenía que realizar no sé qué gestión, pero no era urgente. Quedamos citados otro día y allí principió una relación que intuía iba a ser muy importante para mí. Una mañana estaba tomando un café en una cafetería céntrica cuando vi que entraba ella y me abalancé a saludarla efusivamente, pero me quedé cortado cuando se quedó fría ante mi saludo y me dijo que no me conocía de nada. Me quedé aturdido, el parecido con Lucía era asombroso e intuí enseguida que podría tratarse de una gemela suya, aunque ella no me había dicho nada al respecto. En efecto, salvados los primeros momentos de incertidumbre, se aclaró todo. La chica en cuestión se llamaba Rosana y en efecto era la gemela de Lucía y nos reímos e hicimos bromas sobre dicha circunstancia y no le concedí ninguna importancia al hecho de que Lucía no me hubiese dicho nada al respecto.
Mi relación con Lucía iba viento en popa, se consolidaba cada día más y como es natural llegamos al sexo, a disfrutar de nuestros cuerpos de forma desmesurada, apasionada, como si la vida nos fuera en ello. Veía a Rosana en pocas ocasiones y apenas intercambié pocas palabras con ella.
El sexo con Lucía era extremadamente bueno, hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con una chica, practicábamos de todo, sin tapujos, sin falsos puritanismos, como dos personas maduras que saben lo que quieren y lo realizan. Pero un día pasó algo especial, Lucía disfrutaba de buenos orgasmos, pero eran tranquilos, nada escandalosos, muy relajantes, nada estrepitosos, pero ese día Lucía se movió eléctricamente con mis caricias al correrse, arañó la sábana, mordió la almohada, gimió como nunca lo había hecho, sollozó como nunca también y gritó finalmente en un grito que me pareció agónico. Me extrañó mucho su comportamiento erótico, pero no le concedí mayor importancia, quizá ese día Lucía mantenía una sensibilidad especial. Me dí cuenta de que Lucía se corría casi siempre de forma tranquila, pero cada vez con mayor frecuencia disfrutaba de esos orgasmos tan estrepitosos, y empecé a sospechar y a fijarme en detalles, a analizar su conducta con mayor detenimiento, y llegué a la conclusión de que las hermanas me compartían como objeto sexual. Me quedé un poco chafado porque cada vez iba cogiéndole más cariño a Lucía, pero el hecho de ser un objeto sexual para las dos hermanas tan esculturales en el fondo me halagaba. Por lo visto las dos hermanas estaban muy compenetradas y les gustaba, era muy morboso para ellas, intercambiarse el novio. Lo tenían muy estudiado, Rosana sabía qué temas solíamos tratar, que particularidades sexuales me gustaban a mí, por indicación de su hermana, y su comportamiento era muy parecido, excepto en el tema de la explosión orgásmica final, ese punto se les había escapado. Con toda probabilidad Lucía también disfrutaba con el novio de Rosana, probablemente se intercambiaban los novios.
Exceptuando el aspecto emocional, la situación en el fondo no me disgustaba, era muy morboso estar esperando al orgasmo final para saber con cuál de las hermanas me acostaba. Pero cometí un gran error, un día me insinué a Rosana, diciéndole que las había descubierto en su juego y le planteaba practicar ya abiertamente un trío entre los tres. Las que jugaban eran ellas, yo era un mero conejito y al querer subir de categoría, fui expulsado del paraíso. No quisieron saber nada más de mí. Jugarían con otros. Eso sí, no les dije por qué las había descubierto, aunque insistentemente me lo preguntaron…..
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.
Copyright © 2012 Vootext.com Todos los derechos reservados.