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Donde dormita la distancia

Eva

Autor Eva

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Publicado el 29/01/2008 | 199 Visitas | 2 Comentario(s)


Ha vuelto, calada hasta los huesos, repleto el cabello de ausencias. Buscando que la mano de él, sus dedos invisibles, retiraran la máscara de la indiferencia. Esa, construida de fingida insensibilidad. La que mostraba pasividad absoluta y la empujaba a dar media vuelta, cerrando suavemente la puerta al salir. Esa que no alza la voz, que calla, porque gimotea en silencio. Porque ya gritan suficientemente, en su interior, las lágrimas que a nadie cuenta. Sólo a su fiel compañera, inseparable soledad.
Recorrió los callejones, sin ver nada. Nublados los ojos por la lluvia y el propio llanto. Ciega de ira, muda de sonrisas.
¿Qué importaba mojarse, si él ya no la quería?
Nada importaba. Nada. Ni la piedra encharcada sobre la que se dejó caer. Nada. Ni el pelo goteando sobre las manos empapadas. Ni la ropa mojada que dejaba su cuerpo congelado, haciéndola temblar compulsivamente, bajo la incesante lluvia. Nada.
Nada.
Cuando nada importa, la razón se pierde momentáneamente. Y no se siente nada. Ni siquiera el frío aterrador, colándose hasta más allá de la piel, hasta el alma. Nada... "¿Para qué quiero seguir? Si es una locura, si nada de lo hecho hasta ahora ha servido... ¿qué me importa el resto? ¿Qué me importa la vida, si la vida sin él no tiene sentido?"
Y ese es el momento que se desperdicia, impunemente. El instante que convierte una vida en anodina. En una más, que no merece la pena ser contada. Una existencia sin mención especial, sin historia conmovedora que contar a los nietos. Este es el momento desaprovechado. Cuando debería aparecer el protagonista y convertir en película, con final feliz, el día más triste de sus vidas. Cuando debería llegar, doblando la esquina raudo, calado también hasta los huesos del corazón. Cuando tendría que brotarle un grito estentóreo, en plena calle, que promulgara a los cuatro vientos lo mucho que la necesita. Cuando debería llevar en el rostro mezcla de lluvia y lágrimas, vencido. Porque ella grita, a pesar de tal acto, furiosa, revolviéndose, echándolo de su lado. Pero lo único que ella esperaba era esta escena, perfectamente diseñada, en el mismo centro donde se dibujan los anhelos. Así que terminará arrojándose a los brazos de él, sollozando, devorándolo a besos desesperados por el reencuentro...

Ha vuelto, calada hasta los huesos, repleto el cabello de ausencias. Y quisiera derramarle un gemido al oído, llamarle en voz baja, susurrarle que aún está a tiempo. Que siempre les queda tiempo. Que aún lo quiere. En ese instante, todavía. Sin teatro, sin escenario, sin escena apasionada. Renuncia a cualquier representación de cine, por ver una simple sonrisa suya. Y quisiera acariciarle el pelo, mientras le cuenta que no está solo. Derrumbándose sobre su cuerpo, pidiéndole que no la deje a ella tan sola. Pero se descubre guardando cada recuerdo, mientras lo observa callada. Siendo consciente de que no volverá a mirar ni uno sólo de ellos, hasta que el paso del tiempo, benévolo tiempo, los haya relegado a una zona indolora de su mente: al olvido que no daña. Al recuerdo que no hiere presentes. Se ve a sí misma sin máscara. Y descubre que, sin lo imaginado, algo muere dentro de ella. Una palabra que no debiera dejarse perder, entre dos que se aman: ilusión. Esa que hace cometer locuras, olvidando que existe el resto del mundo. Porque ha vuelto y él... está haciéndose el dormido. Fingiendo que no le importa ni su tristeza, ni a dónde vaya, ni lo que sea de ella. Sólo fingiéndolo, pero... ¡cómo escuece en el alma el disfraz de ausente! Ella lo mira, dolida. Coge, con gesto resuelto, la libreta que descansa sobre la mesilla. Y, con mano firme, retomado el control de su pulso, escribe las cuatro palabras. Las únicas con las que una mujer da, verdaderamente, por terminado un amor: "Ya no te quiero".

© Eva Pardal Borges 2007 Texto registrado en el Registro de la Propiedad Intelectual como parte de la obra “Relatos desde el andén”.


Comentarios

Durden

Durden

29/01/2008

# 1

Me trae recuerdos...Me ha gustado.

cubano62

cubano62

31/01/2008

# 2

Todo comienzo tiene final, aunque muchas veces no lo aceptamos.
me gusto

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