2 de Abril…
Dicen que escribir sobre uno mismo hace bien a la salud emocional, bueno
vamos a ponerlo a prueba jajaja. ¿Por dónde empezar?... Estoy en la
ventana del balcón, Martín esta otra vez de viaje, esta vez es por casi
un mes.
Volví al museo ayer y arreglé para volver a trabajar, en verdad necesito
ocupar mi cabeza y mucho más ahora que estoy sola. Sé que va a generar
un problema porque prometí dejar el trabajo apenas estemos casados pero
no estoy dispuesta a pasar los días sola en esta casa tan grande cada
vez que él tenga que salir. Sé que lo va a entender.
Hoy tuve un sueño que me ha dejado feliz y triste a la vez… era esa
canción en el piano… de solo pensarla me estremezco y me hace sentir
culpable en cierta forma. ¿Hasta qué punto uno olvida un pasado? ¿El
seguir adelante hace que todo desaparezca de repente?... Bien sé que no,
pero absurdamente esta vez después de tantos años y de haber encontrado
un hombre como esposo, una casa en la ciudad, un perro hermoso bla,
bla, bla pensé que mi memoria ya no sería capaz de traerlo de vuelta.
Ese es el verdadero poder de los sueños que se filtran así de
indomables, sorpresivos, avasallantes… tal vez ese sea el principio de
mi historia.
Todo empezó hace treinta años cuando vivía en el campo con mi padre, el
doctor Francisco Altamirano… teníamos una casa hermosa en medio de las
sierras. Todo estaba lleno de flores, árboles enormes de los que trepar y
animales corriendo por ahí.
Todos los días era una aventura nueva, de verdad sentía que estaba en el
lugar más perfecto del mundo y era feliz. Hasta que mi padre decidió
que yo debía tener una madre y se casó con una mujer que apenas
conocíamos. Desde entonces ella se ocupó de la casa y de mi educación,
exclusivamente de mi educación. Por ese entonces yo tenía unos quince
años y pensaba que me llevaba el mundo por delante pero ni siquiera
podía evitar que ella me encerrara en el sótano por las noches cuando
algo andaba mal.
Cuando descubrí que mi padre tenía cáncer y estaba muriendo deje de
defenderme y todo fue peor… sin quererlo le di a esa mujer mucho más
poder del que ya tenía y todo se empezó a caer sobre mí.
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