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Enviar un mensaje privado Autor Polux
COMO UN VIAJE DE EGRESADOS
Nació en un campo cercano a General Madariaga. Desde que abrió los ojos, Queta , los llenó con el color de la hierba fresca y los azules o grises cambiantes del cielo . Sus amplias fosas nasales absorbieron los aromas de la tierra toda.
Sus preocupaciones eran propias de su edad. Soñaba con viajar. Con conocer otros lugares. También se imaginaba con los ojos entrecerrados como serian sus hijos. ¿Cuántos tendría a lo largo de su vida?
Le llamaban la atención los autos y camiones que pasaban raudos y veloces por la ruta nacional. En especial le gustaban los de color rojo.
Desde la sombra que proyectaba un inmenso cartel publicitario emplazado lindero al alambrado perimetral, miraba con avidez a un camión jaula que ingresaba a la estancia periódicamente dejando una nube de polvo revoloteando en el aire. Luego lo veía alejarse cargado con terneros o vaquillonas un poco mayor que ella.
No había tenido la oportunidad de preguntar a nadie como eran las praderas que estaban más allá de los límites del campo. Donde sus ojos no podían llegar a ver. Por eso se sintió contenta aunque nerviosa cuando la condujeron por una " manga " hasta subir a la jaula.
Se sintió un poco apretujada, no le prestó importancia a las incomodidades ya que conocía todas las compañeras de viaje. Todas habían nacido en la primavera del mismo año. Pensaba que esa oportunidad de viajar y conocer era como un viaje de egresados.
Escucho decir al camionero que llegarían a Buenos Aires a las cuatro de la mañana.
La brisa inicial se tornó en fuerte viento a poco de comenzar a rodar el vehículo y el ronronear acompasado del motor se convirtió en rugido que asustó a muchas pero no a Queta que devoraba el paisaje con sus ojos redondos casi sin parpadear.
Al transcurrir seis horas de viaje, las incomodidades fueron haciéndose mayores al punto de volverse insoportables para muchas que cayeron al piso, acalambradas y asustadas.
Por fin entrada la noche llegaban a destino cansadas y sedientas. Las estrellas brillantes que las acompañaron en ruta se volvieron pequeñas dando lugar a reflectores halogenados que emitían luz fría e iluminaban como un sol pálido.
Cuando se abrió la puerta de la jaula. Queta salió primera y buscó una brizna de pasto y un poco de agua. No halló nada. El piso era de cemento. Los corrales estaban pintados de blanco y hombres montados en caballos trasnochados gritaban constantemente tratando de ordenar el contingente recién llegado.
Intentó recordar y grabar en su memoria lo que había leído al ingresar,. para contarlo luego; entonces se repetía " mercado de Liniers... mercado de Lini..."
Buscó comunicarse con las demás pero nadie le respondió. Estaban demasiado nerviosas o asustadas. El nerviosismo fue contagioso y pronto olvidó sus ganas de viajar y conocer otras praderas. Quiso volver para contar lo que había visto. Giró la cabeza y sosteniéndose solamente en sus patas intentó saltar el brete. La picana la hizo trastabillar y continuó caminando por donde le indicaban. Su cuerpo tembló y le brotó un mugído largo y profundo. Entonces la invadió una sensación nueva, distinta. Sintió miedo a morir.
Polux
COMO UN VIAJE DE EGRESADOS
Muy buen relato!
Tienes facilidad para plasmar lo que imaginas que sintió Queta... Ojalá pronto podamos leer algo más de tu autoría.
veo que te gusta citar lugares de Buenos Aires, buen estilo me gusta ; con respecto al relato Amanecer En La Cañada. salio un comentario en el diario La voz de Cordoba , leyenda urbana de principio de siglo pasado, tome la idea e hise un pequeño cuento, con fantasia. ( la cañada es el canal que atraviesa la ciudad, y tiene muchisimas historias.).
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