ONCE TREINTA PE EME.:
Hay olor a caca- dijo Taiba.
Teniente Alberto Taiba; cuarenta y cinco años, veinte en la institución. Viudo, sin hijos. Entró por influencia de su familia.
-es verdad- agregó Fernández, que era el que conducía.
Sargento
Jorge Fernández, cuarenta años, veintidós años en la institución.
Casado y con tres hijos. Entró por falta de oportunidades.
-¿te cagaste Charlie Brown?- dijo maliciosamente Taiba, mientras giraba el cogote para mirar al joven del asiento trasero.
-no, yo no, teniente- respondió González, con un ligero temblor en la voz.
Michael
González; veintitrés años, recién ingresado a la institución. Soltero,
sin hijos. Le llamaban Charlie Brown por el dudoso parecido físico que
el teniente Taiba le encontraba con el personaje de Schulz. Presenció
en silencio bajo amenazas cómo su padrastro abusaba sexualmente de su
hermana durante años, mientras él no podía hacer más que rezar un padre
nuestro entre dientes. Entró a la policía para de alguna manera hacer
justicia, para castigar a los cerdos como su padrastro. Hoy era su
primera ronda nocturna.
Revisen sus
bototos caballeros, no vaya a ser que alguno haya pisado mierda-
concluyó Taiba. Revisaron: nada de nada…alguien se había cagado, y
ciertamente no había sido González.
EXACTAMENTE MEDIANOCHE:
Sigue
la ronda por calles desiertas. Me siento un poco nervioso, pero a la
vez me gusta. Me gusta sentir que estoy cumpliendo la promesa que me
hice desde niño: servir a la justicia, hacer un bien a la ciudadanía.
Mis compañeros de ronda llevan años en la institución, son hombres de
mucha experiencia, y eso me tranquiliza…aunque no puedo negar que me
ponen un poco nervioso con sus bromas. Me han dicho que hoy es mi
bautizo. Es mi primera ronda nocturna, por eso lo del bautizo, mamá. Si
pudieras verme…
CERO HORAS DOS MINUTOS:
Taiba
se baja del furgón; los sujetos intentan huir, Fernández los
intercepta. -¡revísalos González!- González los tira contra el muro,
les abre las piernas, no llevan nada, revisa los bolsillos, una
papelina de cocaína –cocaína teniente-. Patada en el culo, patada en
las costillas, escupos en la jeta, escupos al cielo y todo sigue igual.
La ley sube al vehículo y cuidadosamente extiende una línea blanca que
prontamente desaparece por las fosas nasales del sargento Fernández y
el Teniente Taiba extiende de forma paralela al meridiano de Greenwich
otra línea que no tarda en esfumarse entre la sangre de la ley. A la
ley se le acelera el pulso y Charlie Brown se niega a prestar su
sangre, pero le tirita la pera, le sudan las manos, y la voz roñosa del
teniente - ¿te da miedo Charlie Brown?- y Charlie Brown que mira la
luna llena perdido, sin saber dónde mierda está metido.
LUNA LLENA:
Hay
luna llena y la ronda nocturna continúa silenciosamente. Desde que el
joven del asiento trasero se negó a consumir cocaína nadie más dijo una
sola palabra. Nuevamente olor a caca, pero esta vez nadie mueve un dedo
por averiguar qué pasa. Calle San Diego hacia el norte, luces bajas,
Avenida Diez de Julio hacia la cordillera, silencio, algunos grupos
parados en las esquinas desaparecen como ratas en las alcantarillas.
-mira Charlie Brown, te voy a dar un consejo- dijo de pronto Taiba, rompiendo el hielo.
-dígame- respondió el joven con voz baja e insegura.
-mira,
acá no puedes venir a dártelas de héroe ¿me entiendes? Esta ciudad está
infestada de ratas, andan por todas partes, en las esquinas, en las
poblaciones, en todas partes. En las empresas están las peores ratas
¿me entiendes Charlie Brown?
-más o menos, teniente.
-lo que quiero decir es que no eres ni Superman ni Barman…
-Batman, teniente, con “T”-interrumpió Fernández.
-eso, no eres ni Superman ni Batman…mierda, ¡ni siquiera eres Charlie Brown!
Nuevamente silencio, Diez de Julio con Carmen, doblan hacia la derecha. Luna llena.
-lo
que quiero decirte, cabro chico- siguió Taiba como saliendo de un
trance - es que no vas a cambiar el mundo ¿me sigues? El orden y la
patria entran con sangre, no queda otra. Todos entramos como tú, llenos
de ideales y la mierda y la cacha de la espada, pero después te das
cuenta de que las ratas estarán siempre ahí ¿no se si me entiendes?- y
tuerce el cogote para mirar el sombrío rostro de González.
-entiendo, Teniente…
DOS A EME:
quiero
irme a casa quiero irme a casa quiero irme a casa quiero irme a casa
quiero irme a casa quiero irme a casa quiero irme a casa quiero irme a
casa quiero irme a casa quiero irme a casa quiero irme a casa quiero
irme a casa
DOS CUARENTA Y SEIS A EME:
La
ley entra por la calle Coquimbo avanzando hacia la costa, las ratas se
esconden, las putas hacen sonar los tacos ligero sobre los adoquines,
pero la ley es más rápida, la ley tiene la fuerza - es hora de tu
bautizo Charlie Brown-. La ley se ríe, la ley suda, la ley apesta a
mentiras, la ley sube a la puta al furgón y la interroga, la puta tiene
papeles y no está infectada, el Teniente golpea a la mujer en un ojo,
pero la puta no tiene seropositivo. Ella grita, pero la policía sabe
cómo hacerla callar -las ratas están escondidas, nadie podrá oírte
princesa-, y le quitan los calzones manchados con caca y la carne
aparece blanda, irritada, y un fuerte olor a sexo inunda el furgón,
pero la ley no parece inquietarse; el pelo rizado entre las piernas de
la puta, pelo y más pelo y más pelo y el olor insoportable y ella
intenta defenderse, pero la ley sabe cómo golpear – toma esto puta de
mierda- y le abren las piernas y el olor nauseabundo y Charlie Brown
baja del furgón, se apoya en un árbol y deja salir toda la mierda que
le metieron dentro…
PADRE NUESTRO
Que
estás en los cielos, santificado sea tu nombre…-ven acá pendejo, es tu
turno- venga a nosotros tu reino, y hágase tu voluntad…-ven acá pendejo
de mierda, es tu bautizo ¡qué no escuchai’ acaso superhéroe!- aquí en
la tierra como en el cielo; danos hoy nuestro pan de cada día –
teniente, qué le pasa a esta maraca, no reacciona- y perdona nuestras
ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden - ¡responde
puta!¡responde!- no nos dejes caer en la tentación –¡puta de mierda
responde!- y líbranos delmal…
AMÉN.
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.