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Afganistán(A)
Madrid, en la actualidad...
Una noche de fin de semana. Tres chicas de la moraleja salen de fiesta. Van
preciosas, como siempre, muy a la moda. Ropa muy ceñida, escotes abultados
haciendo aflorar toda su juventud y encanto. Están risueñas, contándose
anécdotas. Una de ellas dice:
- Jo tía, no se cómo no sales con él de una vez. Está buenísimo y me han dicho
que tiene mazo de pasta tía. ¿no has visto el coche que tiene?
A lo que contesta la más guapa de las tres:
- Ya tía, pero si salgo con él ya no podría salir así con total libertad con
vosotras y ligar con todos los chicos que me entran cada noche
- Pero es que no tiene por qué pasar eso tía. Mírame a mí, yo tengo novio y
ella también y seguimos haciendo lo que nos da la gana. Sí los chicos son muy
tontos y se puede hacer lo que se quiera con ellos...tía.
- ¿entonces para qué lo tienes si luego te lías con otros, tía?
- Bueno tía, a mis padres eso les gusta y siempre hace falta tener algo seguro.
Unas cosas son útiles y otras divertidas
- Pero no entiendo, tía, ¿cómo no te sientes mal haciéndole eso a tu chico?
- Buah, seguro que el muy cabrón hace lo mismo, ¿o qué te crees? - dijo ella
haciendo un gesto de echarse el pelo hacia atrás con desdén
- ¿entonces para qué estar con esa persona si os estáis engañando todo el rato,
tía?
- Ya te lo he dicho, para tener algo seguro. Alguien que te lleve, alguien que
mostrar a la familia y los amigos, con quien tener hijos algún día, formar una
familia y una cierta seguridad económica
- Vamos, que todo es por no dar chapa
- Bueno, una se cuida para algo, además, todas estamos estudiando carrera para
trabajar en alguna empresa, ¿no?, pero si es posible no trabajar y dedicarse a
salir, estar con las amigas y estar siempre guapa... ¿qué tiene de malo tía?
- No se, supongo que es lo que hacemos siempre y lo que más nos gusta – dijo la
más guapa, de forma pensativa
- Pues claro tía, la vida hay que vivirla. Somos jóvenes, guapas, los chicos se
nos echan encima. Me dan pena todas esas focas acomplejadas a las que nunca han
echado un buen polvo
- Jo tía, no seas cruel – dijo con con una cierta picardía, riéndose en el
fondo de esas otras chicas
Llegaron a la discoteca Joy Eslava. Les encantaba el sitio por el tipo de
ambiente que había, con gente de pelas, algunos famosos que aparecían de vez en
cuando y tanta gente con coches caros que aparcaban cerca. En el fondo, la
mayor parte de los que iban allí eran unos mindundis, pero ellas alucinaban con
esa ostentación creyéndose así formar parte de algo selecto.
La guapa había pensado en la conversación con sus amigas. Le fastidiaba un poco
estar perdiéndose algo, viéndolas a ellas presumir del tío que las había estado
invitando a todo para luego no liarse con él y sentir su orgullo lleno, o
algunos casos en que habían encontrado el semental perfecto que les había hecho
ver las estrellas y contárselo a las amigas llenas de envidia.
Quiso demostrarse a sí misma que también podía, que cualquier hombre
enloquecería con sólo verla, que la vida había que aprovecharla mientras aún se
era joven. Se puso a bailar, al son de la potente música, contorneando sus
redondas caderas, acariciando su vientre plano y descendiendo las manos por
todo su cuerpo, mientras los hombres se le acercaban y la miraban con deseo. A
todos sonreía y miraba con malicia. El que más se le acercó fue un hombre muy
alto y rubio, de impresionantes proporciones. Tenía la constitución propia de
un atleta o de un soldado. Bailó, acercando su cuerpo al de él y sintiendo cómo
la deseaba, pasándoselo en grande con su poder. De repente se aparto de él, e
hizo como si no existiera, poniéndose a bailar con otro y luego con otro.
Terminó yendo a sentarse con sus amigas para ver qué opinaban. Las tres se
rieron del revuelo que había montado en la pista. Al poco rato, se acercó el
rubio enorme, con una copa en la mano. Habló tartamudeando y sus gestos
reflejaban torpeza...
-
perdone señorita, ¿le puedo invitar a una copa? - dijo él
con acento extranjero, a lo que ella respondió con la mejor de sus amaestradas
sonrisas -
- Claro que puedes – Mientras, sus amigas decidieron dejarles solos e irse a
bailar - ¿de dónde eres?
- oh, yo soy de Rusia
- ¿y qué haces en España? - dijo ella mientras se iba tomando la copa
- busco productos exóticos que importar a mi país
- ¿qué productos? - preguntó con interés mientras se empezaba a marear
- pues, niñas pijas que valdrán su peso en oro en ciertos mercados...
Apenas abrió un poco los ojos de espanto antes de caer desmayada.
Afganistán(B)
Se despertó en lo que parecía el compartimento de una
furgoneta, amordazada y atada, junto a otras mujeres que se miraban unas a
otras con espanto. Las horas iban pasando y la furgoneta rara vez se paraba.
Nadie abría la puerta en el transcurso de tantas horas o días. Se hacían las
necesidades encima al no poder moverse y a nadie parecía preocuparle. El hedor
era insoportable, mientras la furgoneta avanzaba sin detenerse salvo para
repostar.
Por fin parecieron llegar a su destino. Se abrieron las puertas y por primera
vez en días, pudieron ver la luz, que las cegó. Al instante, unos hombres
armados con las caras tapadas las sacaron a rastras a lo que parecía un viejo
bosque, donde al lado había una casa, algo destartalada. Les dijeron con señas
que se quitaran toda la ropa, alguna se negó, con lo que le apuntaron a la
cabeza con una pistola para que lo hiciera. Poco a poco se desnudaron todas,
incluida la niña pija cómo la había denominado el ruso en español pero con un
curioso acento. Las hicieron meterse una a una en la caseta, dónde había una
ducha. Las ropas las quemaron y pasaron una manguera por dentro de la
furgoneta. Cuando terminaron, las dejaron encadenadas dentro de la caseta, en
espera de que llegara alguien.
Apareció un flamante Mercedes clase S de 6 litros, completamente pintado de
negro y con lunas tintadas. De él salió un hombre grande y obeso. Su sola cara
repugnaba, con su abultada papada y una barba, que más parecía desidia del que
se afeita cada varios días. Cada uno de sus movimientos parecía costarle
esfuerzo.
Las hicieron salir y ponerse de rodillas frente a él, completamente desnudas.
Una a una las fue mirando como si fueran ganado. Alguna lloraba sin poder
aguantar la vergüenza o el miedo, otras callaban, pensando que así las
tratarían mejor. Allí, entre los esbirros estaba el rubio con el que bailó ella
aquella noche. Ahora su aspecto no era el de un pobre extranjero inseguro, sino
el de un hombre feroz y despiadado. Se acercó a ella y levantó su cabeza,
mostrándosela al capo. Por los gestos en sus conversaciones, parecía que ella
fuera un regalo para el jefe. Ambos se reían al mirarla, quizás comentando cómo
pareció burlarse ella de él, aquella desafortunada noche.
Por fín el jefe habló, con voz profunda y cavernosa, en perfecto Español
-¡Escuchad! ¡os hemos traído aquí, para ganar dinero con
vosotras! ¡Aquellas que hagan bien su trabajo y tengan un número adecuado de
clientes, vivirán más tiempo, pero si dejan de rendir o cometen alguna
infracción, serán sacrificadas como ganado! ¡y para que veáis que no bromeo,
quiero que observéis detenidamente lo que pasa con quien ha intentado escaparse
o ya no nos sirve para nada!
Del coche sacaron a una chica joven, algo demacrada ya. Le señalaron el bosque
y ella les miró suplicando, pero volvieron a repetir su señal. Ella salió
corriendo en dirección a los árboles. El gordo y repugnante jefe se quedó
mirándola en silencio, mientras apuraba su cigarrillo. Lo tiró al suelo con
indiferencia, lo apagó e hizo una señal. Al instante le lanzó uno de sus
hombres un AK-74, lo cogió con firmeza y apuntó a la chica, que ya se
encontraba a unos 500 metros. Disparó sin dudarlo y la chica cayó inerte,
provocando gemidos entre todas las testigos.
- Bien, ya sabéis a qué ateneros. Trabajad bien y viviréis
más y con menos sufrimiento. Sino, terminareis antes de tiempo como esa chica
Dio unas órdenes a sus hombres y las chicas fueron metidas en la furgoneta,
dónde les tiraron nuevas y rudimentarias ropas. Las llevaron por un angosto
camino a Moscú, aunque ellas nada pudieron ver o saber en ese momento. Las sacaron
sin miramientos y las fueron metiendo a cada una en una habitación cerradas a
cal y canto, dónde había ropa más elegante, una amplia cama y cierto mobiliario
refinado. Al rato entró un hombre a por ella y fue llevada al despacho del
jefe, que tenía un dormitorio adjunto. Estaba claro que ese hombre vivía por y
para su trabajo.
- Ya sabes para qué te tenemos aquí, ¿no?
- ¡Lo que se, es que eres un gordo repugnante, un asesino y que quiero irme de
aquí! - dijo ella enloquecida, sin pensar en las consecuencias de sus palabras
Él no pareció inmutarse, pero bajó ligeramente la mirada, mientras terminaba de
masticar un muslo de pollo delante de ella.
- Lo malo para ti, es que este gordo repugnante te va a
iniciar en el oficio que desempeñarás en los próximos años, si los quieres
pasar viva – dijo él mientras se levantaba con lentitud, acercándose a ella,
que le miraba espantada, sin poder decir nada, siendo agarrada con fuerza y
llevada al dormitorio de aquel monstruo deforme...
De aquella noche, poco quiso o pudo recordar. Fueron innumerables las
vejaciones, el dolor, el asco ante ese cuerpo seboso que apestaba a sudor y
suciedad, que la sometió durante horas, sin la más mínima misericordia. Lo que
vio en las películas porno, mientras se reía con las amigas, en nada se parecía
a todo lo que le hicieron esa noche y que le hizo sentirse como un objeto usado
y desechado. Al terminar, la llevaron a su cuarto, tirándola al suelo envuelta
en lágrimas, sudor y sangre. Se quedó agazapada en una esquina, desnuda,
cabeceando con la mirada perdida, sin pronunciar palabra.
Una mujer le trajo algo de comida. La dejó sobre una mesa y se fue sin
pronunciar palabra. Al día siguiente apareció uno de los matones y le dijo
mediante señales que se pusiera el vestido que tenía colgado. Ella se negó en
redondo. Él la intentó levantar por la fuerza, pero ella forcejeó. Al momento
fue a llamar al amo que apareció en poco tiempo.
- Si no quieres trabajar, te ataremos a esa cama y te
provocaremos todo tipo de dolor, respetando eso sí tu belleza para poder seguir
sacando provecho de nuestra inversión. Sólo tú decides cuánto piensas aguantar
antes de que hagas lo que queremos - ella le miró con desafío, llenos sus ojos
de lágrimas. Sería la última vez que lo hiciera. Apenas aguantó unos minutos lo
que le hicieron en los pies para entrar en razón.
- Ahora vístete, pon tu mejor sonrisa y haz feliz al
cliente, porque te va la vida en ello. Ya te he enseñado todo lo que pueden
exigirte y que cumplirás con devoción.
Fue llevada a una gran sala dónde había muchas más mujeres,
de todo tipo de naciones y razas. Estaban engatusando a los clientes cómo mejor
podían, tratando de disimular su miedo y su tristeza.
Ella, al principio sintió reparos, pero al ver cómo la miraban los matones, se
fue acercando tímidamente a los clientes, sonriendo. Al fin y al cabo, lo había
estado haciendo durante años, pero entonces sólo era un juego. Ahora su vida
dependía de él.
Día tras día, fue cumpliendo su cometido lo mejor que podía, sufriendo lo
indecible. Cómo su exótica belleza producía mucho éxito entre los clientes, los
guardianes no solían maltratarla. Poco a poco, fue asumiendo la fatalidad de su
destinto, aprendiendo ese oficio lo mejor que podía, para que no desearan librarse
de ella. También fue intimando con las demás compañeras, todas ellas de
distintos países. Las otras españolas debían haber sido colocadas en diferentes
locales, quizás para que no intentaran organizar una fuga juntas. A base de
hablar con los guardianes y los clientes, iba aprendiendo algo de ruso, lo
justo para poder comunicarse con los matones y algunas de sus compañeras. Un
día, la que parecía tenerle más simpatía, le preguntó:
? ¿tú dónde fuiste secuestrada niña pija?
? ¿por qué me llamas así? - dijo ella algo molesta con el apodo
? Siempre usan esa expresión los guardias cuando se refieren a ti. ¿por qué lo
hacen? Pensé que era tu nombre
? Es cómo llaman en mi país a las chicas consentidas de familias adineradas
? No lo sabía, lo siento
? Cómo podías saberlo – dijo ella con un tono de indiferencia
? Bueno, ¿cómo llegaste hasta aquí?
? Un día salí de fiesta y me drogó un hombre, despertándome en la furgoneta que
nos trajo hasta aquí.
? ¿cómo pudo drogarte?
? ¿de qué forma sino? Me invitó a una copa
? ¿No te dijeron tus padres que no aceptaras cosas de desconocidos?
? En mi país las cosas funcionan de otra forma. Es un acto de cortesía que se
suele aceptar
? ¿en serio? ¿y por qué se suele aceptar? Porque si un hombre te invita es por
algo
? Me invita porque le gusto, porque le resulto simpática
? ¿y aceptas siempre?
? normalmente sí
? ¿y luego te lías con todo el que te invita a una copa?
? no
? ¿y por qué aceptas?
? porque me parece lo normal
? Así sólo les das esperanzas, es cómo si te aprovecharas de ellos
? ¿acaso no es lo normal que los chicos sean corteses con las chicas?
? Claro, pero no si sólo les quieren sacar los cuartos y jugar con ellos.
Quizás si te hubieras comportado de otra forma, no estarías aquí
? Lo que dices es horrible. Así que, en cierto sentido ¿merezco estar aquí?
? Todas las que hemos llegado a este sitio, hicimos algo que le diera una
excusa a estos asesinos para secuestrarnos.
? ¿por qué?
? Has visto al jefe
? Si, ¿y qué?
? Que es bastante probable que sea el típico misógino acomplejado que se quiere
vengar de las mujeres y en vista de que todas tenemos algún pecado con los
hombres, tengo la impresión de que le ordena a sus hombres que sólo traigan a
determinadas mujeres.
? ¿ah si? ¿y cuál fue tu pecado?
? Engañé a mi marido con uno de estos chulos. Un día salí de fiesta, me sentí
atraída por uno de ellos y me dejé llevar por el deseo, sin pensar en mi esposo
y mis hijos. Ahora jamás volveré a verlos – y comenzó a sollozar
disimuladamente, para que nadie la viera
Pensó en la historia de su compañera. ¿qué había hecho
realmente de malo? ¿jugar un poco con los hombres? ¿disfrutar siendo objeto de
deseo? ¿tenía que pagar por algo tan trivial, que hace cualquier chica
mínimamente atractiva? ¿acaso no era eso parte de la vida misma?
Fue llamada al despacho del jefe. Sólo de pensarlo le entraban escalofríos. De
todos los hombres con los que tenía que acostarse a diario, era el que más asco
le producía. Pero ya había aprendido a dejarse llevar, a desconectar por
completo de lo que hacía.
Incluso... comenzó a sacarle un partido interesante. Ahora su vida se guiaba
únicamente por el sexo. Podía estudiar a cada uno de sus clientes por aquello
que le satisfacía en la cama. La gracia de todo estaba en que ninguno tenía que
disimular, ni contarle nada bonito. Se mostraban tal y como eran, en toda su
repugnante virilidad. De alguna forma, entre todos esos pervertidos, sádicos y
degenerados, sentía como si conociera a los auténticos hombres, centrados en el
deseo, abandonados a la perversión y la desidia.
Comportándose como animales y sacando también en ella su lado más simple,
siendo para ellos un mero juguete, pero también una fascinación despertada por
la belleza y el deseo, sólo que ahora podían poseerla todo lo que quisieran. No
tenía el mismo poder, pero seguía jugando un poco con él.
Aunque pagaran por ella y pensaran que podían hacer lo que quisieran, seguía
siendo para ellos un ser misterioso y lejano, que temían. Y disimulaban su
miedo maltratándolo o denigrándolo.
Ella a su vez, descubría la idiosincrasia de cada hombre unas veces tan
simples, otras tan sorprendentes en sus caprichos y deseos. Sentía cierto
orgullo al saber más de cada uno de esos hombres, que las mojigatas de sus
esposas, poseyendo una verdad a la que otras sólo aspiran o que evitan por
temor a que sea demasiado horrible. Ella se divertía, se regocijaba en ese
conocimiento y un día, ilusionada, se lo contó a su amiga, que se mostró en
desacuerdo:
? Estás loca. Puede que tenga algo de interesante lo que
dices, pero yo sigo sintiendo asco hacia esos hombres y cuánto más los conozco
más me repugnan
? Puede, pero hay que sacarle un lado interesante a toda esta historia
? ¿si?, pues yo prefiero recordar a mi marido y mis hijos. Lo feliz que era con
ellos
? ¿y por qué te liabas con algún chulo de discoteca si eras feliz?
? Porque soy gilipollas y cuando lo tengo todo, lo tengo que joder, porque
pareciera que soy masoca y me guste perder lo que amo. Siempre queda esa duda,
ese algo que te falta cuando eres feliz y no te lo puedes creer. Pero ninguno
de esos tíos que tanto me atraían sabía hacerme el amor como mi marido, que se
entregaba y aprendía de todo lo que le enseñaba. Y nada se podía comparar a
llegar a casa y que me recibieran mis hijos con los brazos abiertos. Mi vida
era dura, trabajaba mucho y teníamos muy poco dinero. A veces, necesitaba
escapar de todo, pero estoy segura, de que en el fondo no sabía valorarlo. Mi
vida era difícil, pero tenía a personas que me querían y eso debería ser
suficiente. Ahora estoy aquí por no haber sabido darme cuenta...
Recordó esta conversación mientras la enviaban de nuevo al
despacho del jefe y todo se veía un poco más tenebroso. Pensaba en la vida que
había desperdiciado por ser tan frívola, por dejarse llevar por su ego y buscar
satisfacer únicamente algunas fantasías, influida por convencionalismos. Sonaba
tan hermoso tener una vida sencilla, con alguien que la quisiera, lejos de
amigas hipócritas que sólo pensaban en salir y presumir de su efímera
juventud...
Llegó al despacho del jefe. Otra noche entregada a satisfacer la lujuria de ese
cerdo, aunque ahora ya no la trataba como esa primera vez. Debió ser una
muestra de autoridad o simplemente para que aprendiera lo que le podría ocurrir
a diario. Él la amaba en silencio, sin pronunciar palabra, de forma meticulosa
y ordenada, buscando su placer y el de ella, pero sin fingir nada que no
hubiera, sin intentar despertar en ella el más mínimo cariño. Parecía que
hiciera tan bien el amor, porque era un perfeccionista metódico en cada aspecto
de su vida.
Pero se quedaba con ella toda la noche, abrazándola. Y aunque repugne pensarlo,
era el único momento en el que recibía algo de cariño, cuando esa masa informe
la abrazaba en silencio sin pronunciar palabra, con una mirada melancólica en
esos ojos, tantas veces feroces y despiadados.
Un día, se atrevió a preguntarle, ya que dormían juntos casi cada noche y se
había convertido en su favorita...
? ¿por qué sabes mi idioma?
? En la URSS la educación siempre fue muy completa y se daba gran importancia a
tener la mayor cultura posible. España me fascinaba y quise aprender el idioma.
Además, el KGB me dio esa posibilidad
? ¿fuiste espía?
? claro, como la mitad de mi país
? ¿la mitad?
? Sí, en todas partes había alguien que trabajaba para el KGB
? ¿eras un confidente?
? No exactamente, yo trabajaba directamente para Lubyanka, de ahí mi formación
? ¿y dónde trabajaste?
? durante un tiempo en España. Luego me enviaron a Afganistán
? ¿y qué hiciste allí?
? Buscar información y en bastantes casos combatir
? ¿desde cuándo los espías combaten?
? Desde que caen en frecuentes emboscadas. Nadie lucha con la ferocidad de los
soldados de Dios
? ¿tan terribles son?
? Son invencibles. No temen a la muerte
? ¿tus hombres también lucharon en Afganistán?
A él todo esto le sorprendía un poco. Al fin y al cabo esa chica moriría en
cuánto no fuera rentable, pero llevaban cierto tiempo acostándose y de alguna
forma, eso siempre genera una confianza, por lo que siguió respondiéndola,
divertido:
? Si, todos ellos lucharon junto a mí
? ¿por qué te consideran su jefe? ¿sólo porque fuiste del KGB?
? Por eso y porque les salvé la vida, demostrando que sabía dirigirles
? ¿y cómo ocurrió?
? Volábamos en un MI-24 y nos alcanzó un misil Stinger. A duras penas el piloto
pudo hacer un aterrizaje forzoso y salimos del helicóptero en llamas.
Imponiendo una dura disciplina pudimos recuperarnos, repeler varios ataques y
llegar por fin a una base amiga
? Entiendo, pero eso no explica que matéis a mujeres para sacar dinero de ellas
– dijo con desafío, sin provocar el más mínimo gesto en él
? Lo explica, porque tras ver a nuestros compañeros morir de las formas más
atroces, volvimos a un país que había dejado de existir, defenestrados por los
nuestros, habiendo luchado por mil mentiras y viendo como nuestras mujeres no
habían aguantado la espera y se habían largado con otros. A las madres de
nuestros compañeros muertos no se les permitió ver el cadáver de sus hijos,
porque supuestamente habían muerto en algún “accidente”. Íbamos a luchar contra
los americanos, se nos dijo y en lugar de eso, matamos a miles de civiles tras
ver cómo nuestros helicópteros estallaban y nuestros hombres eran torturados o
morían abandonados en el desierto más atroz, con los peores enemigos que se
puedan tener. Nos dejamos la sangre en busca del socialismo, mientras otros
países lo disfrutaban dentro del capitalismo y se mofaban de nuestra utopía por
la que lo habíamos dado todo. Por eso ya nada nos importa, tras ver cómo esos
países occidentales han metido las narices en nuestro país y no han dejado nada
que salvar.
? Olvidas, que el mayor daño os lo habéis hecho vosotros mismos
? ¿y tú cómo sabes eso? Sólo eres una niña consentida que lo único que sabía
hacer es perder el tiempo
? Fui a una buena escuela
? ¿y qué os enseñaron?
? que vosotros mismos destruisteis el sueño por el que luchasteis matando a
millones e imponiéndoles vuestra utopía a sangre y fuego, asesinando o
encarcelando a todo el que pensara distinto. Y que son los mismos que lideraron
el comunismo, los que ahora se han enriquecido en el capitalismo. Y de eso, no
se le puede echar toda la culpa a los países capitalistas, sino a los rusos que
lo han permitido
? Es posible – dijo él quedándose pensativo y no volviendo a hablar. Ella a su
vez, decidió callarse también. Esa noche la charla había acabado
Las conversaciones continuaron las noches siguientes y esas
dos personas tan distintas, tan opuestas, que en un principio se habían
despreciado mutuamente, empezaron a comprenderse y a necesitarse. Él ya no
quiso que ella siguiera trabajando, sólo que se quedara con él. Poco a poco, la
belleza de ella se iba perdiendo, a medida que vivía más con él, sin
preocuparse por su aspecto. Ya no era la chica joven y fresca de antaño, pero a
él no parecía importarle.
Disfrutaba con su sola compañía. Y ella, a pesar de ser consciente del monstruo
que era él, podía entender parte de su forma de ver la vida, aunque no la
justificara. Consiguió que él fuera más débil, que ya no quisiera matar a las
chicas que dejaban de ser rentables, que quisiera dejar todo eso. Sus hombres
lo notaron y empezaron a estar molestos. Decían que ella le había cambiado, que
el negocio iba peor, que había que tener mano dura para que funcionara y poder
traer a más chicas. Pero él parecía pasar de todo, embelesado en el amor de
ella. Y le dio a su favorita, toda la libertad del mundo para moverse a dónde
quisiera, tan seguro estaba de que no le abandonaría.
El tiempo pasó y uno de esos días, no la encontró en su cuarto. Había
desaparecido. Se le rompió el corazón. Se pasó varios días y varias noches en
su despacho, completamente borracho, como hiciera durante años tras volver de
Afganistán. Sus hombres decidieron que esto no podía continuar así. De ello
dependían las vidas a las que se habían acostumbrado. Acordaron matarlo un
determinado día. Se reunieron todos por la noche para ir juntos a su despacho.
Cuando llegaron al local, había un extraño silencio. No parecía haber ninguna
mujer en su cuarto.
? ¿qué ocurre Coronel? ¿por qué no está ninguna de las
mujeres en este local?
? Porque las he liberado
? ¿y por qué ha hecho eso?
? Porque estoy harto
? ¿y qué pasa con nosotros?
? Me trae sin cuidado, al fin y al cabo sois basura
? Es por esa maldita mujer, ¿no? Se ha dejado manipular por una estúpida
extranjera
? Digamos que renació algo que había muerto estando tanto tiempo con vosotros
? ¿nos echará la culpa ahora? Sólo hemos intentado sobrevivir
? Hay muchas formas de sobrevivir y a esto no lo llamo supervivencia, la
verdad. Además, no os hecho la culpa. Cada hombre es dueño de su destino. Lo
que decide hacer y por quién se deja influir
? Usted lo ha dicho mi Coronel y es por esa razón que vamos a acabar con su
mando y continuar los negocios dónde usted los abandonó - dijo mientras sacó un
arma y los demás le siguieron, apuntando al Coronel
? No hareis nada – dijo con mirada triste, pero mucho más despierta y firme que
nunca. Y de repente, el edificio estalló en mil pedazos...
Mientras tanto, ella ya había llegado a la embajada para pedir documentación
nueva y llamar a su familia. Fue a hospedarse a un hotel mientras se iba
solucionando todo. Al llegar a su cuarto vació su bolso. Encontró unos papeles
que no eran suyos, con una nota adjunta. Los papeles eran la titularidad de una
cuenta bancaria con pleno acceso para ella. La nota rezaba...
Sólo quiero compensarte un poco todo el horror que te he
hecho vivir. Aprovecha tu renacimiento. Yo he hecho lo mismo con el mío y te
doy las gracias
Cayó de rodillas agarrando la nota. Él sabía que ella se
escaparía, que todo había sido fingido para poder obtener su libertad. Pero ya
no le importaba. Había sido feliz con ella, aunque sólo fuera con una mentira y
eso había cambiado su vida, justo antes de acabarla.
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