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CAPITULO I - El hombre triste
Lentamente fue abandonando a su corazón en un recóndito hueco de su alma herida. Lentamente y de a poco, iba muriendo en vida... La lucha interna entre gritar lo que sentía u ocultarlo en las sombras del olvido la estaba ahogando. Cada día más. Y él que no sabía. No, nunca sabría.
Sin embargo allí lo veía... y siempre allí, con sus cuadernos y dibujos, con su maletín mal cerrado, sentado en la fuente... esperando... y tan apuesto él, tan fornido... y siempre con la misma mirada triste, como si sus ojos hubiesen estado llorando durante noches sin descanso... Y ella vivía preguntándose que sería aquello que a tan hermoso joven destruía... Y lo único que deseaba era que un día llegase, a la misma hora y a la misma fuente, pero con una sonrisa...
Año y medio había pasado ya desde la primera vez que lo había visto. Y desde ese entonces no hay día, que ella salga del Instituto y no lo vea. Y sin motivo, ni razón, ni nada... Su corazón estaba sintiendo algo muy extraño por aquella extraña figura triste. Una y mil veces intentó hacerse una idea de lo que le sucedía... Quizás solo se sentía solo...
"Que será, jinete del dolor, aquello que te hace tan mal...Quién será la que destruye tus sueños, tu sonrisa, y tu alegría...Ojalá pudiese convertirme en tu muralla y así detener todos los golpes que la vida te da..."
Pero aquel día no lo vio llorar. Lo que vio fue algo aún más triste. El joven tenía la mirada perdida, pero parecía observar el agua danzante de la fuente. Tenía el aspecto de una persona que había agotado todas sus esperanzas y ganas de vivir. Algo dentro de ella, un impulso, la hizo reaccionar.
Se aproximó y suavemente le tocó la espalda. El muchacho se dio la vuelta. Así, tan cerca, era aún más bonito de lo que le había parecido. No tendría más de 25 años, su cabello parecía ser bañado delicadamente por los rayos del sol en aquellas horas de la mañana, y sus ojos... verdes como el césped en primavera, pero rojos... Rojos como si jamás pudieran dejar de llorar.
No supo en aquel momento lo que estaba haciendo, y el joven seguía mirándola con mirada tímida e interrogativa, preguntándose quién sería esa extraña que había osado interrumpir sus pensamientos y su dolor.
- Sólo... sólo quería preguntarte si te sientes bien... Hace rato ya que te veo perplejo observando el agua, como si le encontraras algo interesante..Y no has levantado la vista para nada.
El joven no reaccionó como ella había imaginado. Y al escuchar su respuesta, supo que jamás debía habérsele acercado.
- Oh... No, no estoy para nada bien. Pero si me disculpas, creo que no es tu problema, y que no tengo intención de contarle lo que me pasa a una mujer desconocida. Te agradecería si me dejaras solo, y te recomiendo dejar en paz a la gente que intenta superar una herida... - Y tras decir eso, regresó a su ensimismamiento, pero ella pudo ver, en el último segundo que depositó su mirada sobre él, como una pequeña lágrima caía en la fuente.
Se sentía extraña unos minutos después, mientras le daba la espalda y se alejaba... ¿Por qué la había tratado así?... Su tono de voz no había sido agresivo ni descortés en ningún momento, pero habían sido sus palabras las que habían hecho pedazos aquel corazón iluso que había decido enamorarse de un desconocido.
Lo que no sabía, era que el joven había despertado de su letargo y no dejaba de mirarla...
N/A: Dejen comentarios con opiniones =), porque no sé si vale la pena seguir la historia, me ayudaría mucho saber que piensan...
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