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ANA Y LA CASA DE MUÑECAS.

anicastro38

Autor anicastro38

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Publicado el 01/04/2008 | 383 Visitas | 7 Comentario(s)

Estimado amigo.

Ruego que cuando leas mi carta intentes comprender mi situación y los motivos que me han llevado a cometer tan horrible crimen.

Seguro que ya te han llegado noticias del monstruoso acto que cometí, ha salido en todos los medios de comunicación (sobre todo en la prensa sensacionalista) y hablan de mi como el ser mas depravado de la historia, me han comparado con Jack el destripador, o con el asesino en serie, Charles  Manson, (a pesar que solo he cometido un crimen) en mi celda tengo un pequeño televisor y he visto a todos esos buitres hablando de mi, incluso han llevado siquiatras para evaluarme, ja,ja ¡no tienen ni puta idea¡. Tú me conoces, aunque supongo que ahora dudarás si realmente es así,  no lo dudes, soy la misma persona que paso tantos ratos contigo hablando  de la vida.  Siempre fui sincero contigo, nunca me oculte, por eso a pesar de todo, y el dolor tan intenso que siento por la fatal perdida de Ana, en este momento siento que lo más importante es lo que tu pienses, y es por eso que te escribo, y es por eso que te voy a contar  todo lo que ocurrió, y espero que hasta que no leas todo no me juzgues.

Como sabes Ana, mi amada esposa sentía una pasión,  casi una obsesión por coleccionar juguetes antiguos.  Siempre que podía salía a la búsqueda de cualquier rareza, y siempre aparecía con cualquier trasto (por más que lo intente nunca entendí que podía ver en aquellos juguetes viejos  y rotos) cuando conseguía alguno pasaba semanas intentando devolverlo a su estado original y créeme, lo conseguía.   Hace aproximadamente un mes apareció con una casa de muñecas, era enorme y la coloco encima de la mesa del salón.  Cuando volví del trabajo la encontré de pie junto a la casita, estaba entusiasmada, me dijo que era la reproducción exacta de una casa victoriana de no sé dónde.  La casa se encontraba en relativo buen estado comparado el estado de muchos juguetes que conseguía.  Tenía dos plantas, en la inferior un salón con paredes cubiertas de papel pintado, un aparador diminuto con jarrones aun mas diminutos en su interior, un sofá de madera tapizado en raso azul y seis sillas a juego con el sofá, una mesa también de madera con las patas torneadas, y una diminuta lámpara pero impresionante  de cristal colgaba del techo. También constaba la planta baja de una cocina completamente equipada con utensilios de la época, no entro en detalle porque me pediría y por ultimo un pequeño aseo.   En la planta superior había dos habitaciones y otro lavabo, todo amueblado exquisitamente y con todo lujo de detalles.  Lo más destacable de todo es que  funcionaba.  Los grifos si le llenabas un depósito que estaba estratégicamente oculto echaban agua. Las tuberías evacuaban el agua a otro  depósito, las luces se encendían, la pequeña cocina de forja se podía encender y  aparte de cocinar con los pequeños utensilios de cocina que había, también calentaban otro depósito de agua que por medio de unas tuberías ocultas caldeaban toda la casita.  Tengo que confesar que me quede realmente impresionado, todo estaba preparado para que una familia diminuta viviera confortablemente  en aquella casa.

Ana estaba pletórica, nunca la había visto así, me dijo que  había conseguido la casita en una subasta, que había pertenecido a una anciana  y me conto la desafortunada vida de aquella señora.  Había vivido sola pues su hija había muerto a la temprana edad de 9 años y esto la había convertido en una vieja huraña que casi nunca salía y que por esos motivos habían tardado mucho tiempo en darse cuenta los vecinos que había muerto, ya sabes, eso pasa muchas veces en estas ciudades deshumanizadas.  En fin no entro en más detalles, imagínalos tú, esta historia se repite una y otra vez.  Lo realmente importante es que no tenía herederos por lo que  el  oportuno Ente  estatal se había ocupado de sus pertenencias, y así fue como la maldita casa llego (valga la redundancia) a mi casa.

Como ocurría siempre durante los primeros días Ana me ignoro, solo tenía ojos para la casa, uno por uno fue sacando los pequeños muebles, los limpiaba, los enceraba, les ponía cola a las partes que estaban sueltas. Mi casa olía a barnices, ceras, productos de limpieza (ya sabes  lo que odio esos olores) pero haciendo un gran esfuerzo aprendí a vivir con sus cosas como ella aprendió a vivir con las mías, mi desorden y mis manías que tu como nadie las conoces despues de haber compartido tantos años piso en nuestra época en la universidad.

Fue a las dos semanas cuando empezó a preocuparme el estado de Ana, olvido su higienes personal, olvido comer, beber, empezaron a salirle unas feas ojeras. Tenias que haberla visto, con la misma camiseta durante dos semanas, manchada y sudada, su bonito cabello que como sabes siempre lo llevaba limpio y bien peinado, ahora estaba  desgreñado y sucio.  Fue entoces cuando saltaron todas las alarmas. Desde que trajo aquella casa no volvió a dormir conmigo, en realidad creo que no volvió a dormir.  Intente hablar con ella, pero….., ya no era ella.

Hice todo lo posible para que reaccionara pero no lo conseguí, intente hablarle  pero no escuchaba, solo se quedaba allí quieta mirando atenta a su casita. La zarandeé, la cogí de la cintura y la obligue a retirarse de la casa pero se puso a gritar como una loca y entonces fue cuando me di cuenta que su voz no era su voz.  Te juro que hice todo lo posible, incluso llame a un médico para que la examinara, y esto fue lo más sorprendente, cuando llego el médico volvió a comportarse como una persona normal, pero cuando se fue me miro con sus preciosos ojos azueles, pero que en ese momento no eran los suyos, eran fríos, metálicos y llenos de odio y rabia. Te juro que me asuste y tuve una reacción de la que me arrepiento, la abofetee tirándola al suelo, después me encerré en el dormitorio a llorar.  Pasaron dos días más y entonces fue cuando empecé a escuchar voces, no era solo la de Ana.   Ana hablaba con su voz que no era su voz si no la de una anciana y reía, después se escuchaban susurros casi imperceptibles.  Salí del dormitorio sin hacer ruido y vi su cara.  El salón estaba a oscuras pero la casita estaba  iluminada y esa luz se reflejaba en su rostro que tampoco era su rostro.  Ana miraba atentamente por una ventana de la casita y te juro que vi algo moverse en el interior.  Cuando mi mujer noto mi presencia levanto la vista, y vi claramente  en lo que se había convertido, no era mi Ana, era una vieja sucia desgreñada y loca. No hizo falta que me echara del salón, me volví al dormitorio y me quede toda la noche en mi cama escuchando las voces, las risas y volviéndome loco.

A la mañana siguiente ya no pude mas, me levante, cogí un martillo y me fui directo a salón, la aparte de un empujón  y destroce la casa. Ella lloraba, gritaba, intentaba detenerme pero había tomado una determinación y fue imposible frenarme.  La casa quedo hecha astillas. Después recogí los restos los metí en una bolsa de basura y salí para tirarla a un contenedor.

Cuando regrese me lleve una grata sorpresa, Ana estaba en el baño duchándose. Entre y la mire mientras el agua caía por su hermoso  cuerpo, volvía a ser ella, me miro como si no hubiese pasado nada y sonrió y la bese aliviado.

Llevaba tres días sin ir al trabajo poniendo la típica escusa de la gripe pero no podía faltar por más  tiempo, así que esperé a que terminara Ana de ducharse y yo también me di una ducha, me puse una ropa limpia.   Antes de irme le dije a Ana lo mucho que la quería y lo feliz que me hacía verla de nuevo asi, ella eludio hablar del tema y se fue a preparar el desayuno. Despues de desayunar en silencio pero cruzandonos miradas complices la bese de nuevo y me fuí.

Volví sobre las 10 de la noche, tenía ganas de llegar a casa, pare en una tienda que estaba abierta 24 horas y compre una botella de vino  para tomarlo durante la cena con Ana. Estaba animado, más que animado, pletórico pero todo termino cuando abrí la puerta de casa. No sé cómo pudo hacerlo pero todo había cambiado.  En lugar de color azul pastel  de la pared, había un feo papel pintado floreado.  Mí comodo sofá de tres plazas en cuero marrón había sido reemplazado en un sofá de madera tapizado en raso azul con seis sillas a juego. La mesa también había sido cambiada por una mesa enorme de madera con las patas torneadas y la lámpara de alógenos se había transformado en una araña de cristal. Ana no estaba  en el salón, cruce aquella habitación  con lágrimas en los ojos y me fui hacia la cocina donde había una luz encendida.  La cocina también había corrido la metamorfosis, allí estaba la cocina de forja los utensilios de otra época, todo igual que en la casita de muñecas.  Ana tampoco era Ana, era la asquerosa vieja bruja desgreñada.

No recuerdo muy bien que paso a continuación, solo recuerdo que le grite a aquel ser que me devolviera a  mi mujer y se rió, no puedo describir aquella risa era horrible y entonces perdí toda mi cordura.

Creo que pensé que mi mujer estaba dentro de aquel monstruo, que estaba prisionera y que necesitaba mi ayuda, cogí un cuchillo e intente liberarla.  Pensé que si arrancaba aquella arrugada  piel aparecería Ana, pero no fue así.

Lo que dicen en los medios de comunicación es que me encontraron sentado en el suelo con un cuchillo en la mano, junto al cuerpo de Ana, que le había arrancado la piel y que esta estaba junto  al cadáver.  También hablan de mi impasibilidad, mi frialdad, mi crueldad.

Querido amigo, ya sé que parece de locos, no sé, tal vez este realmente loco y casi prefiero que sea así, que todo ha sido fruto de mi enajenación quiero pensar que   Ana está bien, que me curaré y volveré a casa con los muebles funcionales y encontraré allí esperándome a Ana con su bonita sonrisa y su mirada tan dulce…, pero por otro lado aun oigo su risa mientras le arrancaba la piel, porque si amigo mío, reía, reía como una loca….

Nada más amigo mío.  Nunca he creído en Dios, pero te pido que reces por mí.

 

Alberto  Lopez.



Comentarios

yomenosyo

yomenosyo

02/04/2008

# 1

Me ha sorprendido tu relato, lo he leido sorprendiendome del argumento, engancha la historia. Tienes mucha imaginacion pero tienes que mejorar en la redaccion. Continua escribiendo y superandote. Lo haces bien pero lo puedes hacer mejor.

Nelsonlee

Nelsonlee

04/04/2008

# 2

No deje el relato, ni un instante..maravilloso

yomenosyo

yomenosyo

07/04/2008

# 3

Espero pronto otro relato.

ROSA80

ROSA80

07/04/2008

# 4

MUY BUENO

RubenSada

RubenSada

07/04/2008

# 5

Una historia realmente estremecedora, que me puso la piel de gallina, por momentos viviéndola como real. Realmente Autor anicastro38 veo que escribes muy bien, este relato logró llegar a mi interior. Mis felicitaciones y respetos a tu pluma.

anicastro38

anicastro38

08/04/2008

# 6

Mil gracias por tu comentario.

Iriaduprais

Iriaduprais

14/04/2008

# 7

es brillante, a medida que leía más entraba en la historia, felicidades.

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