Texto a Mis Favoritos
Autor a Mis Favoritos
Suscribirme a este autor
Comentarios (0)
Enviar un mensaje privado
Sitio Web del AutorAutor Rosana
Bajadas las persianas y oscurecido el ambiente ya, pues la noche estaba llegando y todos los habitantes de su casa se dedicaban a su hobbies preferido, ver la televisión o entrar en internet para escudriñar entre el correo los mejores mensajes del día o la semana y conversar con algún que otro amigo. Una chica delgada y alta se sentaba en una silla.
Bajo la tenue luz de la lámpara de la mesa del escritorio de su marido observaba un conjunto de hojas; asomaba una sonrisa y descubría en su mirada la felicidad de tenerlas delante como si fuese la joya preferida o una cata de amor de un amigo, pero era algo más especial para ella que eso, eran secretos de una buna amiga que la quería demasiado bien; ya el trabajo había terminado y tras un minuto de descanso antes de rematar la limpieza de la casa antes de acostarse, se tranquilizaba leyendo algo que había descubierto hacía pocos días en su buzón. Fijando la vista en el techo, una mujer de edad casi madura sonreía al recordar el pasado y vislumbra en su mente todo cuanto fue y tiempo vivido.
“Corren tiempos difíciles; mas por muy complicada que fuese; al fin de su camino; en la vida, fijaba la vista en lo transitado, buscando refugio y entendiendo el pasaje que se le venía encima, siempre había estado sola, mas con el tiempo su vida se había llenado de grandes personas que la admiraban y querían como si fuse la única en la tierra, mas ella no se creía tan importante, mas bien se juzgaba insignificante como se veía cada uno de ellos….asa es Melinda…
Ese problema siempre lo había tenido desde niña, los cuidaba, les atendía y los trataba como deseaban ser tratados, asomando parte de sí misma que estaba segura de mostrar y asirlo a ella, nunca le había gustado ser acompañada, la soledad le gustaba, pero con el tiempo deseaba ser compañera de alguien…esa es la narradora de estas frases…no entendí nunca como se perfeccionaba tanto….pero espero algún día concebirlo…” contaba con su si intimo algo preocupada por como venían los tiempos y como solucionar el problema de que sus hijos hubiesen terminado la universidad y no había sitio para ellos en el amplio mundo de los trabajos, terminando por trabajar en lo más fructifico en ese momento.
Su amiga se había celado tantas veces de ella que había deseado pertenecer a su familia, pero con madurez y tiempo había comprendido todo sobre su familia y la suya, uniéndolas definitivamente y asomando tras esa unión dos hermosos niños que comenzaban a estudiar en la universidad.“No recuerdo cuando le conocí, ni cuando había asomado como era en realidad…más un lazo inmenso me ataba a ella…de niña nos visitaba...mi abuela era amiga íntima de su abuela…y recordaban juntas sus tiempos pasados…era una muchacha muy silenciosa…solitaria…alguien tan pacida a mi hermano que era imposible que no se juntasen…” se decía hablando para sus adentros. “Podría haber sido mejor…pero las amistades me llevaron por el peor camino que deseaba ir…ellos no me dejaron de lado y terminé por volver a ambos por que fueron los únicos que me ayudaron…pero la casa sigue en el mismo lugar...y las fotos de ambos sorteadas por el salón de mis padres, donde descansan tranquilamente dejan una hulla muy profunda...sin poder creerme que fuesen tan inteligentes como leí en sus escritos…logrando el sueño de cualquiera…” comentaba dejando caer por las mejillas unas lágrimas de felicidad al ver el jardín que había sido sitio de juegos de cuando era pequeña ahora ocupados por figuras de personas hablando alegremente unos con otros como buenos y unidos primos, habían forjado en el mismo solar donde jugaba de pequeña a empleos con su mejor amiga, una mesa donde todos refugiados como si el mundo externo no fuese tan espacioso y delicioso como el que era, hablando chicas con chicas y chicos con chicos, comentando algo sobre las visitas de sus amigos y arrimados, de esa tarde, tras un largo día buscando el mejor trabajo para empezar una vida distinta a todas; comentaban alguna que otra anécdota de su niñez, riendo como si lo estuviesen viendo con sus propios ojos y suspiraban finalmente mientras se tomaban el café o la bebida de la tarde acompañada de una tabla de quesos o jamón, pues era lo más ligero que se atrevían a comer antes de cenar.
Cuidaban su salud al mínimo detalle, pues habían entendido a la perfección lo que era bueno para llegar a ancianos, reían por las cosas que le ocurrirían viéndolo todo desde los ojos de sus abuelos y todos los que los acompañaban en la ciudad, alabando a su vez algunas cosas que posiblemente ellos no harían.
Observaba con alegría todo cuanto rodeaba su casa; nuevos edificios habían sido construidos hacía poco tiempo, se había convertido en una ciudad en tan solo ínfimo tiempo, la tranquilidad anidaba en el ambiente, solo la construcción de casas y chalets nuevos para los veraneantes o gente de la ciudad que se independizaba, crispaban la calma de la que siempre había disfrutado hasta el momento.
Se fijaba en cada detalle riéndose por la vista que tenía desde su buhardilla. Nunca lo había hecho, simplemente se interesaba por sus cosas, le concernía poco, por la monotonía de su casa, sus hijos, su marido y su familia la estaban ahogando en tensiones innecesarias, habían crecido y la libertad habían dado paso al trabajo, a las obligaciones, a sacrificios; y detalles insignificantes como una cena y un baile habían sido guardados en el armario y ahora después de quince años de matrimonio regresaban acompañados por secretos que su mejor amiga había guardado en la caja fuete de su alma y disfrutaba de una vida ajetreada y un compromiso bastante simple que encerraba su personalidad.
Se reía por que se había dado cuenta de que su mejor amiga había cambiado su verdadero carácter por uno mejor, se asombraba por que finalmente se había mezclado con su hermano cuando los creía tan iguales que no cuadraban en nada, mas uno y otro habían escondido su verdadera vida y su carácter emprendedor después de una cara familiar que se habían lavado durante mucho tiempo, se había trasformado en una verdad encerrada en una gran mentira; ahora entendía lo fascinante que era observar cada detalle de los edificios, a través de las paredes podía imaginarse el interior como Melinda y su humano habían hecho desde siempre. Explicando con ello, porque la vida y sus problemas no le afectaban lo mismo. “Nos engañaron a todos…se mostraban de una forma afable y eran dinamita pura…perfectos ante todo el mundo…gente normal que vive como nosotros…no entiendo cuando quiso ser así…pero es que no se le notaba nada…si no me hubiese mandado estas hojas con todo cuanto ha hecho...no sabría nada de su vida y por qué se juntaron…ahora mismo al leerlo todo me doy una idea de una historia escrito por una mujer que quiere ser lo que no es…pero es que era lo que era y es lo que es…al igual que mi hermano… pero fueron honrados…a los amigos no se les molesta en nada…lo que me fastidia es que ella lo sabía todo acerca de mi hermano y nunca me lo ha confesado...creo que firmó un pacto con el...y de ahí vino la unión entre ambos dos…aún no me he enterado ni como se juntaron…diferentes formas de pensar...diferentes mundos…años de diferencia...pero con esto me explica que el amor no tiene edad…ahora entiendo la vida de cuando solo tenía doce años…o posiblemente uno buscaba en el otro lo que deseaba de su pareja o siempre estuvieron unidos o uno arrastró al otro...nunca me lo han dicho...pero fueron ladrones honrados...los mejores...lo que más me sorprende es que prefieren que sus hijos hagan una carrera importante antes de meterse en ese mundo…muy mal lo han pasado...pero esta es su historia y fue la razón por la que yo estoy aquí aún....
-Estaba a ser mi casa el día de mañana…no me importa a qué precio la conseguiré…pero va a ser para mi…
-No comprendo por que ese interés….
-Es la mejor casa en la que he estado hasta el momento...aquí vivía la señora Odulia…era la mejor mujer que vivió sobre la tierra….era buena…amble…cariñosa…no tenía hijos la hija suya es adoptada….su marido estaba peor que ella y se fue ella antes…no sabes cuantas veces me dejó con ella…me daba regalos…me quería mucho…de Asturias se vinieron para aquí porque el clima estaba matando a su marido…tenía una enfermedad muy grave…no me acuerdo cual era...pero sé que me contó que buscaban un sitio para que el viviese más y al final se acomodaron aquí…ella decía que la humedad de aquí era lo mejor para su esposo…un día le dio un dolor en el pecho y ella se murió...creo que perdió el conocimiento y se hizo una herida con algo cortante, también…y se desangró…no me acuerdo…yo estaba jugando con su hija...y hace poco la muy caprichosa vendió todo para tener dinero…y ahora mírala…llena de dinero pero sin amor…borracha perdida…
Cada vez que pasábamos por la casa lo decía…de aquella no pasábamos de trece años y se enfadaba al ver que estaba descuidada…muchas veces entraba en la misma por una ventana y allí juntas nos apoderábamos de una casa que no era de nadie…la limpiábamos como si fuese nuestra…y desde que se la compró a la chica esta viviendo en ella…nunca pensé que la casa se adentrase en el monte…cuando me la enseñó después de limpiar todo el bosque que la rodaba me asombré…
-Y sabes lo mejor de todo Linda…
-No…
-Que esto vale el doble del dinero que solté…que se fastidie…le importó muy poco todo lo que me importó a mí siempre…el llegar a algo para dejárselo a un hijo…cuándo te das cuenta de ello das todo por lo que tus padres lucharon para que vivas mejor…y yo tengo pensado tener dos hijos…para uno la de mis padres que pienso arreglarla pronto…y la otra para el otro…
-¿Como la compraste?
-Veamos….con ayuda de alguien que conoces muy bien…entre los dos nos salió mejor….
-No entiendo….
-Que “corta” eres…tu hermano está conmigo desde hace bastante tiempo y la hemos comprado entre los dos…
Me sorprendió...tenía las ideas de futuro claras…con diecisiete años...a esa edad yo estaba pensando en conseguir chico y salir con el…asomaba de la edad de mi hermano que le lleva seis años…aunque Sergio piensa de forma distinta a todos los que conozco …puede tener como diez años mentales más que los de su edad….pero me lleva cuatro y es seis años mayor que Meli…nunca lo entendí…pero creo que la vida que llevó siempre la trasformó en lo que es…y las responsabilidades que tuvo desde niña…al igual que mi hermano..es como si hubiesen nacido pasa ser pareja...el pasado era lo que le informaba del futuro al que estaba dispuesta a llegar…nunca se abandonaba como yo a los problemas…cuanto más complicados más sencillos de solucionar…se pensaba todo mucho...y razonaba sobre todos los caminos a escoger para salir del apuro…con dieciséis años comenzó a trabajar y con dieciocho tenía una profesión labrada…con veinte su primer hijo y con veintitrés consiguió algo que siempre había soñado tener….unos estudios dignos y un futuro provechoso….no entendía como se labraba todo…pero ha conseguido una buena base para un futuro deseado y disfrutar de una vida plena….no me había esperado que esa niña de tres años que asomó por mi casa con la mejor amiga de mi abuela se iba a juntar con mi hermano de mayor…pensé en su momento que su relación se acabaría algún día porque eran de dos edades distintas….pero resultó que me dieron una lección estupenda…y hoy en día tienen tres hijos maravillosos…Marina la mayor….Ángel el segundo…y Harim el último…un nombre bastante raro…pero se fueron de vacaciones a Turquía y vino embarazada de allí…por eso ese nombre…” hablaba para sí, leyendo algo de lo que su amiga le había escrito.
“Conocía a todos los vecinos y sabía cómo hacerles daño…no le caía ninguno bien...todos la detestaban por que tenía un genio sorprendentemente fuerte y era muy dura y agresiva con sus palabras…pero se lo había ganado a pulso…y ha trasformado su hogar en una casa mágica…solo tiene cuarenta y dos años y vive la vida al límite…y han tenido tres hijos bastante interesantes….los míos son más pequeños…ella ha apurado mucho…pero es feliz…” recordaba viendo por la ventana a una mujer encantada con las rosas de colores que adornaban el jardín mientras se acercaba a saludar a su amiga como todos los días al finalizar la jornada y ya entrada la noche tomar un licor o un café con ella recordando lo que su abuela hacía con sus amigas y respetando su memoria.
De repente el pasado se fundió con el presente y dos niñas saludables y activas caminaban juntas por la terraza de una casa de ciudad, no tenían mucho mundo por descubrir, pero para ellas era inmensa; rodada de infinitas macetas que separaban las calles lindantes como un campo en flor de inmensos colores y perfumes penetrantes. Rodadas de un muro de piedra que se correspondía con los tabiques de la casa, alzada de una sola planta daba entada desde la calle a la terraza, el sol pegaba fuerte, mas el fresco de la primavera comenzaba a asomar, ya eran altas horas de la tarde y ambas ancianas no dejaban de chalar sobre vida y vivencias pasadas. No había tanto tiempo que estuviesen hablando sobre lo de siempre, pero su memoria fallida con el tiempo, las obligaba a recordar todos los días la misma conversación con nueva información; contrastaban habladurías, al saborear delicadamente, como damas de alta categoría, el café que estaban tomando; acompañado por madalenas, galletas y sin falta el pan de siempre que no dejaban de lado y lo comían como si fuese un manjar cualquiera, de sabor intenso y dulzura sin igual; trituraban con sus dientes gastados la corteza del mismo mientas escuchaban a sus nietas jugando alegremente a jardineras y vendedoras de flores en la plaza. Sin sobrepasar los límites de la solana.
Ambas en su juventud habían sido bien vistas y hablaban educadamente, mas una sin la otra no eran nada, una de ciudad y otra de pueblo; las separaban siete kilómetros, pero siempre se visitaban; los lunes, los miércoles y los viernes.
Melinda era hija única, y sus padres la trataban como una princesa, mas su carácter era demasiado alocado, activo, malicioso; su abuelo se molestaba siempre, aún no hubiese puesto una piedra en un lugar mejor, para hacerlo mas hermoso todo y este ya estaba gritándole; temía hablar, era demasiado tímida, y ver a un chico en casa de su mejor amiga, le daba seguridad y firmeza para poder sonreírle a su abuela de camino a casa.
Era feliz saliendo de casa y deseaba todas las noches que al día siguiente la fuese a visitar; pedía a las figuras imaginarias que la acompañaban en su habitación que viviese una nueva aventura, que aprendiese un juego nuevo con su mejor amiga. Luego cerraba los ojos y se imaginaba la aventura que iban a hacer ambas, respetando lo que habían hecho ese día y la había alegrado mucho, siempre estaba dispuesta a aprender cosas nuevas de la gente que la rodaba.
Solitaria desde la mañana a la noche, discutía y hablaba con las paredes como si en ellas estuviesen todos sus amigos, planeaba de lo que iba a hablar y recordaba lo poco que se había almacenado en su cabeza desde el día anterior y con lo que había soñado, siempre fijándose en todo cuanto la rodaba y acompañaba hasta la casa de sus primos o su mejor amiga, pues no todos los días estaba en un mismo lugar, y en su respectiva casa no estaba nunca.
Iba y venía de la plaza con su abuela; acompañaba a su madre cuando quería estar con una amiga y su padre trabajaba; comía en casa de sus amigas pero siempre quería llegar a casa y abrazarse a su abuela.
Parecían como madre e hija, lo que una decía la otra lo hacía; su abuela era paciente, cariñosa, amable, buena, de corazón demasiado noble para ser corrompido; había heredado de la misma, ese carácter, mas se había mezclado con cuatro personalidades que convivían en la casa en harmonía y compañía.
Su padre era tranquilo, trabajador, pero demasiado serio y recto; su madre demasiado impaciente, dura y exigente; y definitivamente su abuelo un caso extraño, alguien que no debería abrir la boca, o alzar una mano. Pues hacía demasiado daño en las almas de cada uno de ellos.
Normalmente con esa edad ya buscaba la forma de salir de casa, no estaba a gusto, observaba con admiración todo; cada detalle de una puerta era importante, la estudiaba, hablaba al viento para saber su opinión, ya que lo recorría varias veces al día y encontraba en lo perfecto un fallo, luego le comentaba a su abuela lo que le parecía la misma calle de todos los días y las diferencias con los días anteriores; era astuta, sus primeras palabras salieron de sus labios tarde, pero meditaba todo lo que decía; buscaba con el tiempo la forma de agradar a todos, descubriendo casi por naturaleza divina lo que a cada uno le molestaba, siempre cautivaba, encantaba y solo con una mirada hacía que se fijasen en ella.
Todo lo estudiaba y lo practicaba, viendo los resultados y advirtiendo lo que conseguía a cambio de su actitud comparable con todos sus compañeros. Más imitaba a todo el mundo como si fuse una actriz de cine y luego lo perfeccionaba, como si fuse ella la única que encontrase una actitud o una acción incompleta.
Sus ojos descubrían infinitas cosas que nadie se atrevía a demostrar; su amiga era distinta, hablaba con todos, reía, siempre rodeada de chicos; a veces le preguntaba sobre su acción y otras simplemente le decía lo que tenía que hacer o no, para ser más importante para ellos, pues el tato de todos entre ambas dos era muy distinto, ella era la princesa de Sergio y su amiga la bruja que no quería tener en casa su hermano; al igual que los amigos de su pariente, que la querían y mimaban; eso le gustaba, se sentía superior a todo el mundo y esa necesidad de ser apreciada se transformaba en encantar como hacía Melinda, labrándose un camino que la animaba y hacía grande.
-Hola Meli….
-Hola… ¿Y Linda?... ¿me cuentas un cuento?...
-Esta jugando con su amiga Carla en la casa vecina….creo que no vienes en buen momento…pero si…te cuento un cuento…tengo tiempo…ya hice los deberes y puedo estar contigo un poco… ¿Cuál quieres?...
-Traje uno que no me leíste…y el abuelo...la abuela y mama están muy ocupados para hacerlo….
-Claro….sabes que te cuento lo que quieras…
Con esas palabas esta se abrazaba a este y le daba un beso en la mejilla haciendo que este se sonrojase por la ternura de ese contacto.
Meli había estado rodeada de los amigos de Sergio desde muy pequeña, aún no andaba y dormía todo el día. Su abuela la llevaba de paseo, a casa de Dolores, su única amiga; allí todos la cogían en brazos y la hacían reír. Era la niña preferida por su hermano por su sonrisa especial, y molestaba a Linda, su hermana, criticando sus actitudes y amagándola hasta hacerla llorar; a su mejor amiga la galardonaba con cosas bonitas y le lía siempre los mejores libros, pues su cariño era tal que no pasaba ni un minuto o momento sin abrazar a Sergio como si fuese su hermano, confundiendo los familiares y hacerlo parte de su linaje sin haberlo esperado su abuela.
-Estas son azaleas…la abuela dice que son muy ricas para oler….
-Hola hermana…parece que tienes una jardinera nueva….hola…
-Hola Sergio…si…Meli es mi nueva jardinera…estamos regando las petunias…ya están grandes….porque le hachamos mucha agua…y le cantamos…no le ponemos música por que la abuela no nos deja….pero le acariciamos las hojas…y va a crecer más que las otras…
-Y es más pequeña que tu…Melinda…hola hermanita…-dijo alzándose y ver a los ojos a su hermana-… ¿quieres que te cuente un cuento?...no me veas así…con esos ojos…antes te gustaban… no hace mucho que no nos encontramos en casa…un año o así… ¿no tienes amigas Linda?...-dijo finalmente, pues detestaba que jugase con su amiga a lo que jugaban sus compañeras, nunca había jugado con él y su madre lo había obligado a jugar a sus jugos como buen hermano mayor.
-Si…pero están en sus casas...van a venir pronto…ya lo verás…y cuando vengan le cuentas un cuento si quieres…o si quiere ella…porque seguro que se aburre contigo…sino estaba llamando a tu puerta…y tú tienes amigos…pero quieres estar con ella…te van a llamar chica…
-Y tu cinco….parece mentira que hables de esa forma….no asomas los años que tienes…vas hacer seis años…tienes que hacer otras cosas…como por ejemplo leer…como hacía yo a esa edad…y si le cuento cosas a Meli es porque es mejor que tú…se interesa por saber cosas y es cariñosa…y tu eres lo contrario...siempre te ha gustado molestarme...no pude estar ningún día que estaba contigo tranquilo haciendo mis cosas…siempre me fastidiabas y luego le decías a mama que te había hecho daño…
-¿Te gustan las flores?....-dijo sonriente Meli enviando una mirada de interesada a este.-…en ellas hay hadas…que las pintan….pero no las ves…
-No, a mi hermano le gusta el futbol…tiene catorce años…y es un tonto…un insoportable y muy malo con las chicas…no deberías ni dejar que te cuente un cuento…luego te hace daño cuando ya le estorbas…
-Ven…te voy a contar un cuento de hadas…que Linda no quiere escuchar por que tiene mido por las noches… ¿quieres saber cuántas hay?...
-Si…pero la dijo sola…y no quiero que esté sola…pues yo estoy sola siempre...y no me gusta…si no es mi abuela mamá…no estoy con nadie...pues mama tiene que trabajar y cuidar de papa…pues vine del agua….cansado…y me lleva de paseo a muchos lados….y me tae muchas cosas bonitas….
El niño no dijo nada, pero observó cada movimiento de la niña, viendo que, esta se escondía a la mirada penetrante de un chico mayor que ella. Nerviosa ocultaba sus coloretes dentro de las flores que comenzaba a olfatear. Quería darle un beso en la mejilla como le daba a muchos chicos que conocía a través de sus primos, pero este la observaba de una forma que la obligaba a quedarse sentada o alejada de este.
-Puedes irte con el si quieres…mis amigas vienen ahora…no me importa….
-Vamos venga, antes de que Linda te deje sola también como todos...este cuento que te voy a contar es muy guay…habla de hadas que existen en el bosque….que cuidan a los animales y todo…
““Todos los días visitaba a mis primos y de vez en cuando saludaba a Linda… hasta que mi abuela se puso mala de las cataratas…mama no podía quedar conmigo…papa estaba en un barco camino de Angola y el abuelo era muy brusco conmigo…no quería ni verme delante…pues no me soportaba… y tuve que quedarme unos cuantos días en casa de Linda y Sergio a dormir, comer y demás cosas que hacía en mi casa…tenía cinco años y un miedo horrible a estar al lado de un chico que ignoraba que en su casa dormía una niña seis años menor…pues actuaba como si no existiese nadie..pues las peleas eran seguido…los enfrentamientos con sus padres lo de todas las noches y los lloros de Linda a todas horas…ya había pasado el tiempo de charlar con su hermana; Melinda tenía siete años y disfrutaba durmiendo conmigo…pero estar con sus amigas era más importante que juega conmigo…y me refugiaba en los libros…pues había aprendido a leer recientemente y me gustaban todos los textos….pero me parecían poca cosa…en esos días echaba de menos el estar con mis primos jugando a todos las travesuras de chicos…” comentaba para sí una chica de ojos brillantes, mirada firme y cuerpo atlético; con su delicada melena cortada en forma recta recordaba viéndose en el espejo cuanto había cambiado al releer el primer diario de cuando era niña, en su nueva casa a lo alto de la ciudad que la vio nacer, crecer y con pena alejarse con lágrimas en los ojos en busca de un buen futuro lejos de los árboles que le enseñaban el futuro merecido.
-Hola Meli…parce que te gusta leer…y Linda…
-Está con sus amigas jugando….
-¿Me dejas ver el libro?...
-No es muy guay…lo leí cinco veces….la profe dice que no pudo leer libros grandes porque no los entiendo…pero los libros de la biblioteca para mí ya los he leído muchas veces…y me aburren…
-Y eso de leer….
-Me gusta cuando no estoy jugando con mis primos para que mama o papa o el abuelo o la abuela no se enfaden conmigo…por qué no quieren jugar conmigo…no pueden jugar...son mayores…y estoy sola….me ayuda a divertirme….ya no quiero que me lean libros…traje todos los que había en la biblioteca el año pasado y aburrí a mamá y a la abuela todas las noches…
-Vaya...a mí me gusta leer también…aprendes muchas cosas de los libros…
-¿Por qué a Linda no le gusta?...
-Por que Linda es más de jugar que de leer…-dijo este sin sabe que decirle. -…Mira….tengo un libro que seguro que te gusta mucho…se lo regalé a Linda pero no le gusta….es de muchos dibujos y pocas letras…pero veo que eres muy inteligente…-dijo saliendo hacia la habitación de su hermana seguida de una niña curiosa que quería saber donde se encontraban todos los libros que nadie le dejaba leer.
Fisgona como un gato se acomodó en la puerta y vio la forma de guardar los libros Sergio, este se giró y vio con una sonrisa a Meli; cada día estaba más a gusto con ella, con mirada seria le extendió el libro y le hizo una carantoña en la mejilla como cuando era un bebé para después irse sin presta atención a nada, Melinda observaba como había dejado todo contando los libros y tras leer los títulos, saber donde tendría que colocar el libro que le había dado Sergio y abrirlo por la prima página sin entender nada de lo que estaban narrando en el mismo.
Esa había sido la primera vez que Melinda leía un libro de muchas letras y pocos dibujos como estaba acostumbrada a leer en clase, aunque los que le gustaban solo tenían letras. Al principio solamente observaba los dibujos y por los mismos sacaba la historia. Pero después entendía que las letras hablaban de los dibujos.
““No recuerdo mucho de cómo era de aquella edad…solo me acuerdo de cosas puntuales al ver como mis hijos crecían y pasaban los años como un coche se presenta delante de ti y se va sin poder pararlo…pero Sergio siempre estaba conmigo atento a lo que hacía…pendiente de lo que forjaba…descubriendo que como él sabía colocar las cosas en su sitio….tardé mucho tiempo en leer un raso libro de pocas letras que a los dos años siguientes me parecían demasiado interesantes y sencillos de leer…lo que si hacía era recordar lo leído….contarlo al viento y prepararme un jugo nuevo para mí sola…”” hablaba para si viendo por la ventana y anotando algo más en sus hojas misteriosas.
Durante muchos días con sus meses Melinda se trasformaba en una jovencita distinta a todas las que convivían con ella en el colegio, demostrando a todos los profesores que era muy inteligente y debería trabajar más que sus compañeros. En clase atendía al profesor y se comportaba como la mejor niña que hubiese sobre la tierra, pero en el recreo no tenía contacto con ninguno de sus compañeros, al principio estaba contenta, pero luego la soledad la molestaba, pero era tan tarde para buscar nuevos amigos que llama la atención en el aula era la forma de que se arrimasen a ella, estudiaba a sus compañeros y actuaba como ellos, consiguiendo que sus mejores amigos fusen sus compinches.
“Podría haber sido mejor…pero las amistades me llevaron por el peor camino que deseaba ir…ellos no me dejaron de lado y terminé por volver a ambos por que fueron los únicos que me ayudaron…pero la casa sigue en el mismo lugar...y las fotos de ambos sorteadas por el salón de mis padres, donde descansan tranquilamente dejan una hulla muy profunda...sin poder creerme que fuesen tan inteligentes como leí en sus escritos…logrando el sueño de cualquiera…” comentaba dejando caer por las mejillas unas lágrimas de felicidad al ver el jardín que había sido sitio de juegos de cuando era pequeña ahora ocupados por figuras de personas hablando alegremente unos con otros como buenos y unidos primos, habían forjado en el mismo solar donde jugaba de pequeña a empleos con su mejor amiga, una mesa donde todos refugiados como si el mundo externo no fuese tan espacioso y delicioso como el que era, hablando chicas con chicas y chicos con chicos, comentando algo sobre las visitas de sus amigos y arrimados, de esa tarde, tras un largo día buscando el mejor trabajo para empezar una vida distinta a todas; comentaban alguna que otra anécdota de su niñez, riendo como si lo estuviesen viendo con sus propios ojos y suspiraban finalmente mientras se tomaban el café o la bebida de la tarde acompañada de una tabla de quesos o jamón, pues era lo más ligero que se atrevían a comer antes de cenar. Cuidaban su salud al mínimo detalle, pues habían entendido a la perfección lo que era bueno para llegar a ancianos, reían por las cosas que le ocurrirían viéndolo todo desde los ojos de sus abuelos y todos los que los acompañaban en la ciudad, alabando a su vez algunas cosas que posiblemente ellos no harían. Observaba con alegría todo cuanto rodeaba su casa; nuevos edificios habían sido construidos hacía poco tiempo, se había convertido en una ciudad en tan solo ínfimo tiempo, la tranquilidad anidaba en el ambiente, solo la construcción de casas y chalets nuevos para los veraneantes o gente de la ciudad que se independizaba, crispaban la calma de la que siempre había disfrutado hasta el momento. Se fijaba en cada detalle riéndose por la vista que tenía desde su buhardilla. Nunca lo había hecho, simplemente se interesaba por sus cosas, le concernía poco, por la monotonía de su casa, sus hijos, su marido y su familia la estaban ahogando en tensiones innecesarias, habían crecido y la libertad habían dado paso al trabajo, a las obligaciones, a sacrificios; y detalles insignificantes como una cena y un baile habían sido guardados en el armario y ahora después de quince años de matrimonio regresaban acompañados por secretos que su mejor amiga había guardado en la caja fuete de su alma y disfrutaba de una vida ajetreada y un compromiso bastante simple que encerraba su personalidad. Se reía por que se había dado cuenta de que su mejor amiga había cambiado su verdadero carácter por uno mejor, se asombraba por que finalmente se había mezclado con su hermano cuando los creía tan iguales que no cuadraban en nada, mas uno y otro habían escondido su verdadera vida y su carácter emprendedor después de una cara familiar que se habían lavado durante mucho tiempo, se había trasformado en una verdad encerrada en una gran mentira; ahora entendía lo fascinante que era observar cada detalle de los edificios, a través de las paredes podía imaginarse el interior como Melinda y su humano habían hecho desde siempre. Explicando con ello, porque la vida y sus problemas no le afectaban lo mismo. “Nos engañaron a todos…se mostraban de una forma afable y eran dinamita pura…perfectos ante todo el mundo…gente normal que vive como nosotros…no entiendo cuando quiso ser así…pero es que no se le notaba nada…si no me hubiese mandado estas hojas con todo cuanto ha hecho...no sabría nada de su vida y por qué se juntaron…ahora mismo al leerlo todo me doy una idea de una historia escrito por una mujer que quiere ser lo que no es…pero es que era lo que era y es lo que es…al igual que mi hermano… pero fueron honrados…a los amigos no se les molesta en nada…lo que me fastidia es que ella lo sabía todo acerca de mi hermano y nunca me lo ha confesado...creo que firmó un pacto con el...y de ahí vino la unión entre ambos dos…aún no me he enterado ni como se juntaron…diferentes formas de pensar...diferentes mundos…años de diferencia...pero con esto me explica que el amor no tiene edad…ahora entiendo la vida de cuando solo tenía doce años…o posiblemente uno buscaba en el otro lo que deseaba de su pareja o siempre estuvieron unidos o uno arrastró al otro...nunca me lo han dicho...pero fueron ladrones honrados...los mejores...lo que más me sorprende es que prefieren que sus hijos hagan una carrera importante antes de meterse en ese mundo…muy mal lo han pasado...pero esta es su historia y fue la razón por la que yo estoy aquí aún.... -Estaba a ser mi casa el día de mañana…no me importa a qué precio la conseguiré…pero va a ser para mi… -No comprendo porque ese interés…. -Es la mejor casa en la que he estado hasta el momento...aquí vivía la señora Odulia…era la mejor mujer que vivió sobre la tierra….era buena…amble…cariñosa…no tenía hijos la hija suya es adoptada….su marido estaba peor que ella y se fue ella antes…no sabes cuantas veces me dejó con ella…me daba regalos…me quería mucho…de Asturias se vinieron para aquí porque el clima estaba matando a su marido…tenía una enfermedad muy grave…no me acuerdo cual era...pero sé que me contó que buscaban un sitio para que el viviese más y al final se acomodaron aquí…ella decía que la humedad de aquí era lo mejor para su esposo…un día le dio un dolor en el pecho y ella se murió...creo que perdió el conocimiento y se hizo una herida con algo cortante, también…y se desangró…no me acuerdo…yo estaba jugando con su hija...y hace poco la muy caprichosa vendió todo para tener dinero…y ahora mírala…llena de dinero pero sin amor…borracha perdida… Cada vez que pasábamos por la casa lo decía…de aquella no pasábamos de trece años y se enfadaba al ver que estaba descuidada…muchas veces entraba en la misma por una ventana y allí juntas nos apoderábamos de una casa que no era de nadie…la limpiábamos como si fuese nuestra…y desde que se la compró a la chica está viviendo en ella…nunca pensé que la casa se adentrase en el monte…cuando me la enseñó después de limpiar todo el bosque que la rodaba me asombré… -Y sabes lo mejor de todo Linda… -No… -Que esto vale el doble del dinero que solté…que se fastidie…le importó muy poco todo lo que me importó a mí siempre…el llegar a algo para dejárselo a un hijo…cuándo te das cuenta de ello das todo por lo que tus padres lucharon para que vivas mejor…y yo tengo pensado tener dos hijos…para uno la de mis padres que pienso arreglarla pronto…y la otra para el otro… -¿Como la compraste? -Veamos….con ayuda de alguien que conoces muy bien…entre los dos nos salió mejor…. -No entiendo…. -Que “corta” eres…tu hermano está conmigo desde hace bastante tiempo y la hemos comprado entre los dos… Me sorprendió...tenía las ideas de futuro claras…con diecisiete años...a esa edad yo estaba pensando en conseguir chico y salir con el…asomaba de la edad de mi hermano que le lleva seis años…aunque Sergio piensa de forma distinta a todos los que conozco …puede tener como diez años mentales más que los de su edad….pero me lleva cuatro y es seis años mayor que Meli…nunca lo entendí…pero creo que la vida que llevó siempre la trasformó en lo que es…y las responsabilidades que tuvo desde niña…al igual que mi hermano..es como si hubiesen nacido pasa ser pareja...el pasado era lo que le informaba del futuro al que estaba dispuesta a llegar…nunca se abandonaba como yo a los problemas…cuanto más complicados más sencillos de solucionar…se pensaba todo mucho...y razonaba sobre todos los caminos a escoger para salir del apuro…con dieciséis años comenzó a trabajar y con dieciocho tenía una profesión labrada…con veinte su primer hijo y con veintitrés consiguió algo que siempre había soñado tener….unos estudios dignos y un futuro provechoso….no entendía como se labraba todo…pero ha conseguido una buena base para un futuro deseado y disfrutar de una vida plena….no me había esperado que esa niña de tres años que asomó por mi casa con la mejor amiga de mi abuela se iba a juntar con mi hermano de mayor…pensé en su momento que su relación se acabaría algún día porque eran de dos edades distintas….pero resultó que me dieron una lección estupenda…y hoy en día tienen tres hijos maravillosos…Marina la mayor….Ángel el segundo…y Harim el último…un nombre bastante raro…pero se fueron de vacaciones a Turquía y vino embarazada de allí…por eso ese nombre…” hablaba para sí, leyendo algo de lo que su amiga le había escrito. “Conocía a todos los vecinos y sabía cómo hacerles daño…no le caía ninguno bien...todos la detestaban porque tenía un genio sorprendentemente fuerte y era muy dura y agresiva con sus palabras…pero se lo había ganado a pulso…y ha trasformado su hogar en una casa mágica…solo tiene cuarenta y dos años y vive la vida al límite…y han tenido tres hijos bastante interesantes….los míos son más pequeños…ella ha apurado mucho…pero es feliz…” recordaba viendo por la ventana a una mujer encantada con las rosas de colores que adornaban el jardín mientras se acercaba a saludar a su amiga como todos los días al finalizar la jornada y ya entrada la noche tomar un licor o un café con ella recordando lo que su abuela hacía con sus amigas y respetando su memoria. De repente el pasado se fundió con el presente y dos niñas saludables y activas caminaban juntas por la terraza de una casa de ciudad, no tenían mucho mundo por descubrir, pero para ellas era inmensa; rodada de infinitas macetas que separaban las calles lindantes como un campo en flor de inmensos colores y perfumes penetrantes. Rodadas de un muro de piedra que se correspondía con los tabiques de la casa, alzada de una sola planta daba entada desde la calle a la terraza, el sol pegaba fuerte, más el fresco de la primavera comenzaba a asomar, ya eran altas horas de la tarde y ambas ancianas no dejaban de chalar sobre vida y vivencias pasadas. No había tanto tiempo que estuviesen hablando sobre lo de siempre, pero su memoria fallida con el tiempo, las obligaba a recordar todos los días la misma conversación con nueva información; contrastaban habladurías, al saborear delicadamente, como damas de alta categoría, el café que estaban tomando; acompañado por madalenas, galletas y sin falta el pan de siempre que no dejaban de lado y lo comían como si fuese un manjar cualquiera, de sabor intenso y dulzura sin igual; trituraban con sus dientes gastados la corteza del mismo mientas escuchaban a sus nietas jugando alegremente a jardineras y vendedoras de flores en la plaza. Sin sobrepasar los límites de la solana. Ambas en su juventud habían sido bien vistas y hablaban educadamente, mas una sin la otra no eran nada, una de ciudad y otra de pueblo; las separaban siete kilómetros, pero siempre se visitaban; los lunes, los miércoles y los viernes. Melinda era hija única, y sus padres la trataban como una princesa, mas su carácter era demasiado alocado, activo, malicioso; su abuelo se molestaba siempre, aún no hubiese puesto una piedra en un lugar mejor, para hacerlo más hermoso todo y este ya estaba gritándole; temía hablar, era demasiado tímida, y ver a un chico en casa de su mejor amiga, le daba seguridad y firmeza para poder sonreírle a su abuela de camino a casa. Era feliz saliendo de casa y deseaba todas las noches que al día siguiente la fuese a visitar; pedía a las figuras imaginarias que la acompañaban en su habitación que viviese una nueva aventura, que aprendiese un juego nuevo con su mejor amiga. Luego cerraba los ojos y se imaginaba la aventura que iban a hacer ambas, respetando lo que habían hecho ese día y la había alegrado mucho, siempre estaba dispuesta a aprender cosas nuevas de la gente que la rodaba. Solitaria desde la mañana a la noche, discutía y hablaba con las paredes como si en ellas estuviesen todos sus amigos, planeaba de lo que iba a hablar y recordaba lo poco que se había almacenado en su cabeza desde el día anterior y con lo que había soñado, siempre fijándose en todo cuanto la rodaba y acompañaba hasta la casa de sus primos o su mejor amiga, pues no todos los días estaba en un mismo lugar, y en su respectiva casa no estaba nunca. Iba y venía de la plaza con su abuela; acompañaba a su madre cuando quería estar con una amiga y su padre trabajaba; comía en casa de sus amigas pero siempre quería llegar a casa y abrazarse a su abuela. Parecían como madre e hija, lo que una decía la otra lo hacía; su abuela era paciente, cariñosa, amable, buena, de corazón demasiado noble para ser corrompido; había heredado de la misma, ese carácter, mas se había mezclado con cuatro personalidades que convivían en la casa en harmonía y compañía. Su padre era tranquilo, trabajador, pero demasiado serio y recto; su madre demasiado impaciente, dura y exigente; y definitivamente su abuelo un caso extraño, alguien que no debería abrir la boca, o alzar una mano. Pues hacía demasiado daño en las almas de cada uno de ellos. Normalmente con esa edad ya buscaba la forma de salir de casa, no estaba a gusto, observaba con admiración todo; cada detalle de una puerta era importante, la estudiaba, hablaba al viento para saber su opinión, ya que lo recorría varias veces al día y encontraba en lo perfecto un fallo, luego le comentaba a su abuela lo que le parecía la misma calle de todos los días y las diferencias con los días anteriores; era astuta, sus primeras palabras salieron de sus labios tarde, pero meditaba todo lo que decía; buscaba con el tiempo la forma de agradar a todos, descubriendo casi por naturaleza divina lo que a cada uno le molestaba, siempre cautivaba, encantaba y solo con una mirada hacía que se fijasen en ella. Todo lo estudiaba y lo practicaba, viendo los resultados y advirtiendo lo que conseguía a cambio de su actitud comparable con todos sus compañeros. Más imitaba a todo el mundo como si fuse una actriz de cine y luego lo perfeccionaba, como si fuse ella la única que encontrase una actitud o una acción incompleta. Sus ojos descubrían infinitas cosas que nadie se atrevía a demostrar; su amiga era distinta, hablaba con todos, reía, siempre rodeada de chicos; a veces le preguntaba sobre su acción y otras simplemente le decía lo que tenía que hacer o no, para ser más importante para ellos, pues el tato de todos entre ambas dos era muy distinto, ella era la princesa de Sergio y su amiga la bruja que no quería tener en casa su hermano; al igual que los amigos de su pariente, que la querían y mimaban; eso le gustaba, se sentía superior a todo el mundo y esa necesidad de ser apreciada se transformaba en encantar como hacía Melinda, labrándose un camino que la animaba y hacía grande. -Hola Meli…. -Hola… ¿Y Linda?... ¿me cuentas un cuento?... -Está jugando con su amiga Carla en la casa vecina….creo que no vienes en buen momento…pero si…te cuento un cuento…tengo tiempo…ya hice los deberes y puedo estar contigo un poco… ¿Cuál quieres?... -Traje uno que no me leíste…y el abuelo...la abuela y mama están muy ocupados para hacerlo…. -Claro….sabes que te cuento lo que quieras… Con esas palabas esta se abrazaba a este y le daba un beso en la mejilla haciendo que este se sonrojase por la ternura de ese contacto. Meli había estado rodeada de los amigos de Sergio desde muy pequeña, aún no andaba y dormía todo el día. Su abuela la llevaba de paseo, a casa de Dolores, su única amiga; allí todos la cogían en brazos y la hacían reír. Era la niña preferida por su hermano por su sonrisa especial, y molestaba a Linda, su hermana, criticando sus actitudes y amagándola hasta hacerla llorar; a su mejor amiga la galardonaba con cosas bonitas y le lía siempre los mejores libros, pues su cariño era tal que no pasaba ni un minuto o momento sin abrazar a Sergio como si fuese su hermano, confundiendo los familiares y hacerlo parte de su linaje sin haberlo esperado su abuela. -Estas son azaleas…la abuela dice que son muy ricas para oler…. -Hola hermana…parece que tienes una jardinera nueva….hola… -Hola Sergio…si…Meli es mi nueva jardinera…estamos regando las petunias…ya están grandes….porque le hachamos mucha agua…y le cantamos…no le ponemos música por que la abuela no nos deja….pero le acariciamos las hojas…y va a crecer más que las otras… -Y es más pequeña que tu…Melinda…hola hermanita…-dijo alzándose y ver a los ojos a su hermana-… ¿quieres que te cuente un cuento?...no me veas así…con esos ojos…antes te gustaban… no hace mucho que no nos encontramos en casa…un año o así… ¿no tienes amigas Linda?...-dijo finalmente, pues detestaba que jugase con su amiga a lo que jugaban sus compañeras, nunca había jugado con él y su madre lo había obligado a jugar a sus jugos como buen hermano mayor. -Si…pero están en sus casas...van a venir pronto…ya lo verás…y cuando vengan le cuentas un cuento si quieres…o si quiere ella…porque seguro que se aburre contigo…sino estaba llamando a tu puerta…y tú tienes amigos…pero quieres estar con ella…te van a llamar chica… -Y tu cinco….parece mentira que hables de esa forma….no asomas los años que tienes…vas hacer seis años…tienes q
Todavía no se hicieron comentarios sobre este texto.
Solo los usuarios registrados pueden agregar comentarios.
Si no esta registrado en VOOTEXT puede registrase gratis y disfrutar de todo el sitio.
Ningún usuario añadió este texto a sus favoritos.
Copyright © 2012 Vootext.com Todos los derechos reservados.