Filoso
Félix Acosta de Uruguay
Escribo sobre todos los tópicos, adecuando el estilo a la trama y de una sola manera: retorciendo los fantasmas internos hasta que sueltan sus luces y sus sombras. Tal vez no lo haga demasiado bien ni tan a menudo como debiera... pero vivir lleva su tiempo y me gusta saborear cada instante, aun los que disfruto sin estar ante el teclado. He leído mucho -que jamás será lo suficiente- y escrito un par de cosas de las cuales conservo algunas y otras he lanzado al mar por ver si flotan. Hoy día no es tan fácil descartar el “¿para qué?”, y sentarme a contar las cosas curiosas que ocurren al otro lado del espejo, mas lo sigo haciendo pues me acostumbré a que mi sentir fluya desde la punta de mis dedos. A veces me obligo a levantar los hombros y girar hacia otro lado, pues eso también es bueno, dejar descansar las inquietudes, que tomen fuerza... Sé que siempre me estarán acosando. En fin, creo que eso no es lo importante, sino que haya alguien del otro lado en la misma sintonía, un lector al que le lleguen mis señales y pueda con ellas pasar un buen momento. Sólo así esta acción de escribir dejaría de ser un acto egoísta. Pues aunque disfruto escribiendo, ya no lo hago para mí.




Busco los tiernos momentos que he dejado en el pasado todos los ecos gastados, la ternura, la ansiedad... Busco la huella inicial, el instante quebradizo, el feliz remoto hechizo que una vez pude palpar. La seda de su humedad, su transparente sonrisa su figura en mi camisa, la levedad de su andar. Busco y no puedo encontrar los vuelos de aquel vestido. Busco el beso, sus latidos, busco una rosa y un chal. Busco una luna y un mar y encuentro sólo una sombra, un lamento que la nombra... que la nombra que la nombra Y es mi voz, para mi mal. Del poemario “Amor...
Comentarios: 0 | Lecturas: 399 | Publicado a las: 12:51 el 29/10/2008




Antonia vino a los gritos, era todo un escándalo su paso agitado, los brazos en alto y con todo lo que la voz le daba: -¡Se termina el mundo! ¡Socorro, nos morimos, nos morimos! Tenía prisa, insistía, porfiaba, me sacaba de quicio. Ella siempre fue demasiado exagerada pero esta vez era algo más importante que la caída de una olla de agua hirviendo sobre los pies, de eso no cabía dudas. Algo peor que meter la gata en el horno y olvidarla. Más aun que intentar lavar la vajilla en el lavarropas... Lo supe apenas sentí un run run bajo mis zapatos, pues eso no eran los bajos guturales de Antonia sino algo que venía de lo profundo, com...
Comentarios: 1 | Lecturas: 414 | Publicado a las: 09:27 el 07/10/2008




Ante el creciente crujir de la hojarasca temí que apareciera un oso enorme, un animal terrible y famélico que las sombras del bosque hubieran ocultado con su sol en retazos y ahora, despierto su apetito, avanzara en mi dirección alertado por su olfato.Sonreí al ver pasar a mi lado una patética liebre en frenética carrera y hasta acepté, avergonzándome de mi blandura, que fuera ella quien me había sobresaltado.Enseguida, cual desorientada flecha y sin percibir siquiera mi presencia, desfiló junto a mí un relámpago con piel de zorro que se perdió entre los disimulados recovecos del follaje.Palpitando bajo mi camisa volvi...
Comentarios: 1 | Lecturas: 498 | Publicado a las: 10:07 el 21/09/2008




Ella tenía una expresión en el rostro que Nenete jamás había visto. Sus ojos inmensos iban del cuerpo del hombre en el suelo al rostro impasible, inalterable, pétreo de Nenete y luego al arma que descansaba sobre el linóleo.Pero esa mañana era el fin, no el comienzo. Tal vez el origen, indefinido y neutro de esa escena, se vino substanciando lentamente y desde tiempo atrás, cuando ellos preludiaron la poquedad de su cariño.Por la misma época Nenete había comenzado a notar que los dedos de su mano derecha, que alguna vez sólo tuvieron movimientos reflejos, ahora parecían obedecerlo. Como lo mismo sucedía con su ojo, tamb...
Comentarios: 0 | Lecturas: 346 | Publicado a las: 22:25 el 19/09/2008




1 Marcel abrió la puerta, se volvió un momento antes de salir y dijo: –No te mueras todavía, tengo un par de sorpresas más. Quedé allí tirado prácticamente inmóvil. Marcel había disparado dos veces hiriéndome en ambas piernas. El tercer impacto fue en la frente de Celina. Intentaba mantenerme de pie cuando sentí un nuevo aguijonazo, esta vez en el pie derecho, caí. –Por las dudas –dijo Marcel, y me perforó el estómago con un nuevo estampido. Luego sentó a Celina ante mí y se aseguró que sus ojos se mantuvieran abiertos; en medio de ellos descendía un cordón rojo, lento y espeso. Fue entonces cuando Marcel salió ...
Comentarios: 0 | Lecturas: 263 | Publicado a las: 21:57 el 18/09/2008




No tenía demasiado qué hacer ese domingo y venía tarareando uno de esos temas de Los Beatles por los cuales mi hija me tilda de anticuado. Al cruzarse conmigo me dedicó su habitual mirada reprobatoria, sugiriendo además que si he de continuar escandalizando lo haga con los Stones, pues luzco tan patético como ellos. Lejos de enojarme y para su satisfacción, comencé a desentonar “Caballos salvajes” con gran sentimiento, indolencia y exceso sonoro.
Comentarios: 2 | Lecturas: 342 | Publicado a las: 12:46 el 16/09/2008




El Dios mecanografiaba la historia del universo.
Comentarios: 0 | Lecturas: 449 | Publicado a las: 12:36 el 16/09/2008
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Hola, recién llego, dejaré que mis textos hablen por mí y os iré conociendo a través de los vuestros.
Un abrazo.
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Filoso
Muy agradecido con tu comentario sobre mi trabajo.
Gracias.
Rafael.
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