Eva
Eva Pardal Borges de España




Hoy, vuelve a suceder. Son, apenas, unos instantes al día. Cada día. Cada bendito día. Pablo estaciona su coche rojo frente al parque. Ana lee un libro, sentada cómodamente en uno de los bancos. Él ha mirado el reloj del salpicadero, unos cinco minutos antes, pensando que sólo faltan esos cinco minutos para verla. Ella ha dejado de leer realmente hace cinco minutos. Consulta con miradas disimuladas su reloj de pulsera. Cuenta los segundos, expectante, sin ver ya las letras ante sus ojos. Pablo maldice en silencio el color rojo del semáforo. Tamborilea con los dedos sobre el volante, impacientándose. Ana gira la cabeza un ...
Comentarios: 0 | Lecturas: 110 | Publicado a las: 17:32 el 07/02/2008




Es lógico que aquellos a quienes conoces, a lo largo de tu existencia, influyan en ti de una manera u otra. Si tu carácter es "fuerte", por llamarlo de algún modo, influirán lo justo y esos a quienes, por h o por b, acabes concediendo esa importancia. No sé, igual no me estoy expresando bien... Sólo llevo un café, qué quieren. Miren, yo adoraba a esa chica, como sólo se puede adorar a la "primera amiga de verdad". Y aunque había igualdad entre nosotras, siempre me sentía "pequeña" a su lado. Cosa que me llevaba a adorarla aún más. No soy ...
Comentarios: 0 | Lecturas: 127 | Publicado a las: 05:48 el 31/01/2008




Ha vuelto, calada hasta los huesos, repleto el cabello de ausencias. Buscando que la mano de él, sus dedos invisibles, retiraran la máscara de la indiferencia. Esa, construida de fingida insensibilidad. La que mostraba pasividad absoluta y la empujaba a dar media vuelta, cerrando suavemente la puerta al salir. Esa que no alza la voz, que calla, porque gimotea en silencio. Porque ya gritan suficientemente, en su interior, las lágrimas que a nadie cuenta. Sólo a su fiel compañera, inseparable soledad. Recorrió los callejones, sin ver nada. Nublados los ojos por la lluvia y el propio llanto. Ciega de ira, muda de sonrisas. ¿Qué i...
Comentarios: 2 | Lecturas: 218 | Publicado a las: 15:35 el 29/01/2008




No te estoy dando lo mejor de mí. ¿Crees que no lo sé?Es como si una red invisible me retuviera, frenando el impulso latente de lo que podría entregarte. Quizá busco que lo adivines. Quizá, aún más retorcidamente, espero a que te tomes la molestia de la desesperación. Un poco. Lo suficiente, para caer en cometer algún acto loco. Así podría pensar que, de alguna manera, me has querido lo bastante, durante dos minutos, como para que tu razón se nublara. Acercarme. Despacio. Intentando lo imposible, la culminación del egocentrismo: permanecer. Permanecer en ti, en forma de fragancia imborrable. Que tus ojos sean sorprendidos por ...
Comentarios: 0 | Lecturas: 122 | Publicado a las: 05:13 el 29/01/2008




Tuve un galápago que estaba loco. Tenía ideas perturbadas y escalaba las paredes del salón hasta media altura. Le gustaba que le llenara la bañera de agua, para chapotear a sus anchas. Y era tan sumamente pijo, que sólo comía pollo cocido. Creo que mis primeros pinitos en la cocina fueron por culpa suya. Ahí me tenéis: una niña de ocho años, hirviendo pollo, troceándoselo con suma paciencia… Para haberme escaldado, ahora que lo pienso. Vivíamos en un segundo piso y él… ¿he dicho ya que...
Comentarios: 0 | Lecturas: 117 | Publicado a las: 06:47 el 28/01/2008
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